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  • Tesis de inversión en Plata: ¿por qué seguirá la estela del Oro?

    En este artículo -que no es una recomendación de inversión y que tiene fines meramente divulgativos- te explico por qué creo que el oro, y en especial la plata, van a tener buenos rendimientos en el medio plazo. A su vez, publico mi operativa: les traigo los activos concretos con que he tratado de dar vida a mi tesis de inversión

    El oro y la plata, la balanza que mide el valor del dinero FIAT, en particular del Dólar

    Introducción

    La tesis del metal es una tesis concreta de la más general sobre activos reales escasos frente al incremento de los activos financieros en un contexto de inflación monetaria.

    ¿Qué están anticipando los mercados?

    Pues que si no entra agua por la correa de transmisión, ¡el motor gripa!

    En un escenario en que tanto la banca comercial como la banca en la sombra practican el descalce de plazos de forma generalizada, cualquier chispa puede generar un incendio de dimensiones catastróficas, tanto más cuanto los ratios de endeudamiento crecen y no paran de crecer.

    La política de Yellen de emitir en la parte corta de la curva fue ilustrativa:

    ¿Por qué lo hizo?

    Porque los bonos a corto plazo son muy «líquidos» en tanto que su nominal no fluctúa con los tipos; facilitan mucho, por ello, el apalancarse a los bancos comerciales…y es la única forma de meter también en el paraguas de la política monetaria a la banca en la sombra, que no puede beneficiarse de las facilidades o el QE.

    Esto es clave, entender que los incrementos anuales de masa monetaria no están bajo el control directo de la política de los BCs: las entidades financieras crean ex-novo dinero por su propia iniciativa en un proceso descontrolado, incentivado por el descalce de plazos como práctica generalizada.

    El BC no tiene control directo sobre la creación de dinero, él puede crear su propio dinero pero no controla la creación de otros actores financieros, salvo muy indirectamente.

    ¿Y por qué sabemos que es obligado que sigan facilitando liquidez al sistema?

    Las entidades prestatarias operan con los plazos descalzados, o lo que es lo mismo decir: si no entra «agua» por la «correa de distribución» el «motor gripa». Cualquier chispa te hace un incendio tipo 2008, pero peor, dado que el endeudamiento es mayor y la dependencia de liquidez es extrema.

    Los inversores son conscientes de que estar en determinados activos, sobre todo denominados en dólares, es estar sentado sobre algo de apariencia sana pero que hace un ruido como de «tic, tac… tic, tac».

    ¿Existen los fundamentales del Oro y la Plata?

    Es ciertamente complejo establecer la cantidad real de liquidez y endeudamiento en el sistema, toda vez que la M2 no comprende una parte importantísima de los componentes de la masa monetaria. Sin embargo, muchos analistas estiman que los incrementos de masa monetaria a nivel mundial deben estar entre el 6 y el 8% anual, que la liquidez y endeudamiento globales deben rondar las 5 o 6 veces el PIB mundial y que los incrementos de la masa monetaria exceden holgadamente los incrementos reales del PIB.

    Estos son los fundamentales de los activos reales escasos.

    Voy a tratar de convencerles de por qué esto es así.

    Contexto Macro

    Para entender las dinámicas económicas globales a que estamos asistiendo hoy, hay que remontarse a los paquetes de medidas que los Estados pusieron en marcha para hacer frente a la crisis COVID-19. Estas medidas incluyeron recortes de tasas de interés, compras de activos financieros, transferencias directas a ciudadanos, subsidios a empresas y ampliación del gasto público.

    • Estados Unidos:
      • 3 de marzo de 2020: La Reserva Federal (Fed) recortó su tasa de interés de referencia en 50 puntos básicos en una acción de emergencia.
      • 15 de marzo de 2020: La Fed volvió a recortar la tasa a casi cero (0-0.25%) y anunció un programa masivo de compra de activos (expansión cuantitativa o quantitative easing).
      • 27 de marzo de 2020: Se aprobó el CARES Act (Coronavirus Aid, Relief, and Economic Security Act), un paquete fiscal de 2,2 billones de dólares.
    • Unión Europea:
      • 18 de marzo de 2020: El Banco Central Europeo (BCE) lanzó el Programa de Compras de Emergencia Pandémica (PEPP) por 750.000 millones de euros, que se expandió posteriormente.
    • Otros países (como Japón, Reino Unido, Canadá, etc.) también adoptaron políticas similares de estímulo fiscal y monetario desde marzo de 2020.

    A largo plazo, todos estamos muertos

    John Maynar Keynes

    Evitamos la muerte económica a corto plazo, sí, pero este tipo de medidas nunca salen gratis. Nótese que este artículo no pretende abrir ningún tipo de polémica sobre la pertinencia de los estímulos, simplemente constatar que en una crisis que tenía componentes de demanda agregada, sí, pero también de oferta -cuellos de botella-, el combo de gasto público, déficit, emisión de deuda y monetaria descontrolada, derivó en una espiral inflacionaria que llevó a las economías desarrolladas a cifras de inflación desconocidas para no pocas cohortes de edad: había que remontarse a la crisis del petróleo de los años 70 para encontrar un ejemplo equiparable. Luego, algunos trataron de establecer el relato de que la causa de la inflación se hallaba, en el continente europeo, en la invasión rusa de Ucrania: lo cierto es que el mes de febrero en que estalló aquella contienda la inflación ya estaba en el entorno del 7% anualizado. No hay lugar a dudas: las políticas expansivas fiscales y monetarias son el kilómetro cero de ese cuento inolvidable -y no por buenos motivos-: «La Inflación Interminable».

    Evolución de la inflación en la zona Euro y EEUU. Banco Mundial
    https://datos.bancomundial.org/indicador/FP.CPI.TOTL.ZG?locations=XC-US

    El rally del oro había comenzado.

    Pero, ¿a qué se debió la subida vertiginosa del precio del oro?

    Quizás el saber popular liga el valor como refugio del metal precioso en su capacidad de proteger el ahorro de las presiones devaluativas de origen inflacionario. Y no es que el razonamiento esté mal: efectivamente la inflación, el encarecimiento generalizado y sostenido de los precios de bienes y servicios, reduce el poder adquisitivo del dinero, y ello favorece al oro como refugio. Pero tal razonamiento, por más que correcto, no ayuda a entender la dinámica de fondo: la relación estructural entre moneda FIAT y metal precioso. Y solo de forma aparente nos ayuda a entender por qué actualmente la tesis de inversión en metal es una tesis fuerte. Realmente fuerte…

    Evolución Oro/Dólar
    https://skilling.com/eu/es/blog/commodities-trading/gold-price-chart-over-the-past-10-years/

    Observen detenidamente: ¿ven cómo si ampliamos la panorámica el rally no empieza en 2020, sino en 2008? Y, ojo, la crisis 2008 fue una de las consideradas típicamente como «de demanda», una crisis deflacionaria, no una crisis inflacionaria. Ahí la primera pista…

    ¿Qué tienen en común la crisis COVID-19 y la Gran Recesión de 2008?

    Efectivamente, el mayor parentesco entre ambas coyunturas es la implementación masiva por los Bancos Centrales de la política de Quantitative Easing.

    ¿Qué es el Quantitative Easing?

    Es una política mediante la cual un Banco Central compra grandes cantidades de activos financieros (como bonos del gobierno o bonos corporativos) para:

    • Inyectar liquidez en el sistema financiero.
    • Bajar las tasas de interés a largo plazo.
    • Estimular el crédito y la inversión.
    • Apoyar la recuperación económica.
    AspectoCrisis 2008Crisis COVID (2020)
    OrigenColapso financiero por hipotecas subprimeShock exógeno por pandemia global
    Respuesta de los bancos centralesQE por primera vez a gran escala (Fed, BCE, BoE, BoJ)QE aún más agresivo y rápido
    Tasas de interésBajadas graduales a casi ceroRecorte inmediato a cero o cerca de cero
    Objetivo del QEEstabilizar el sistema financieroEstabilizar y sostener toda la economía
    Activos compradosPrincipalmente bonos públicos y MBSBonos públicos, corporativos y nuevos programas de emergencia
    Elaborado con ChatGPT

    El uso del Quantitative Easing como herramienta de estímulo monetario es el punto de mayor similitud estructural entre ambas crisis. En ambos casos, marcó un cambio significativo en la forma en que los bancos centrales enfrentan recesiones severas.

    La tesis fuerte del Oro-Plata

    ¿Dónde reside, entonces, la extraordinaria fortaleza de la tesis de inversión en metal precioso? ¿Es un refugio contra la inflación? ¿Refugio en un escenario de creciente incertidumbre y desorden geopolítico? ¿Constituye un refugio contra lo que parece ser un escenario tipo Trampa de Tucídides que enfrenta a EEUU, como hegemón, y China, como aspirante, y cuyo primer escenario ha sido un amago de guerra comercial? Pues, todo ello es cierto, pero la ventajosa posición estructural del metal, su menor coste de oportunidad con respecto a cualquier otra inversión, no reside en estos factores, que constituyen un espaldarazo adicional a la tesis, pero no su fundamento. La ventaja estructural del oro y la plata -y también de otros metales escasos- reside en el dichoso Quantitative Easing, los tipos reales negativos -y sucedáneos de estas políticas-.

    «¡No es dinero del contribuyente!»

    Y es que el dinero que se utiliza en las operaciones de Quantitative Easing (QE), facilidades (la dichosa ventanilla de descuento) y sucedáneos, es creado ex-novo por el banco central. Es dinero nuevo, creado electrónicamente, no tomado de impuestos ni de reservas existentes. Cuando un banco central como la Reserva Federal (Fed), el Banco Central Europeo (BCE) o el Banco de Japón (BoJ) realiza estas neo-políticas monetarias expansivas: crea dinero de forma digital y lo vierte en la economía

    Fuerte en -casi- todos los escenarios: especialmente en el más moderado

    Podrán ustedes pensar: la tesis del metal es fuerte porque nos dirigimos al apocalipsis, a la guerra comercial, a la recesión, a la estanflación… Y no es que estos escenarios no sean propicios para el metal, sino que, ni los considero los más probables, ni, por más que buenos, los más propicios de entre los posibles para la tesis de inversión en metal precioso. Me explico:

    Déficit público estructural de EEUU
    https://www.pgpf.org/article/7-charts-that-show-how-the-nations-fiscal-outlook-worsened-in-2024/?utm_source=chatgpt.com
    Políticas expansivas pese a un escenario de pleno empleo en EEUU
    Políticas expansivas pese a un escenario de pleno empleo: por ende, presiones inflacionarias https://www.pgpf.org/article/7-charts-that-show-how-the-nations-fiscal-outlook-worsened-in-2024/?utm_source=chatgpt.com
    Deuda pública de los EEUU
    https://datosmacro.expansion.com/deuda/usa#:~:text=Estados%20Unidos%20es%20el%20pa%C3%ADs%20m%C3%A1s%20endeudado%20del%20mundo.&text=Esta%20cifra%20supone%20que%20la,respecto%20al%20P%C3%8EB%20del%20mundo.

    Estas tablas muestran el poco halagüeño escenario económico para EEUU, pero son grosso modo aplicables al resto de economías avanzadas. Creo que el escenario más realista a medio plazo es uno de ralentización económica que obligue a los Estados a implementar políticas económicas expansivas, y una subsecuente inflación moderada. Ello en un escenario en que, utilizando la economía de EEUU como ejemplo, el déficit fiscal está en registros record -con un 7% en 2024-, como también lo está la deuda -120% sobre el PIB– y el coste de financiación de la misma. Todo ello en un panorama de crecimiento ligeramente por encima de la media histórica del presente siglo: en paladino, es de esperar que incrementos adicionales del gasto público y la oferta monetaria generen impactos marginales decrecientes. Habríamos llegado así, al punto en que no se puede estirar más el chicle: o como es común denominarlo, estamos en un escenario de zombificación o japonización de las economías desarrolladas. Asumimos una gigantesca carga en términos de deuda y devaluación de las monedas FIAT -licuación, por tanto, del ahorro fruto de nuestros salarios pasados- y que haremos recaer sobre las generaciones venideras, y todo ello para generar un crecimiento económico real raquítico que no compensa en absoluto la asunción de dicha carga. En definitiva, lo hacemos -lo hacen, mejor dicho- para que el castillo de naipes se mantenga en pie. Podrían ustedes pensar que asumir el golpe en el corto plazo para sanear nuestras economías en el medio y largo sea la opción sensata, pero no está alineada con los incentivos de la política:

    El ciclo político-económico (también conocido como Political Business Cycle, en inglés) es una teoría que explica cómo las decisiones económicas de los gobiernos están influenciadas por el calendario político, especialmente en torno a las elecciones. El ciclo político-económico es la tendencia de los gobiernos a manipular la economía —por ejemplo, mediante estímulos fiscales o monetarios— para mejorar su popularidad y aumentar las probabilidades de reelección, aunque ello implique costos económicos posteriores.

    Así pues, el final de esto será un cataclismo económico, pero el timing, el predecir cuándo ocurrirá, no es tarea sencilla. El escenario más probable a corto y medio plazo es el de zombificación.

    Gao.gov
Zombificación y deuda de los EEUU
    https://www.gao.gov/blog/another-warning-about-nations-fiscal-health-and-financial-record-keeping?utm_source=chatgpt.com

    El Quantitative Easing es el campeón de la zombificación. Los decisores políticos hacen exactamente lo mismo que harían aumentando el gasto público, los impuestos y la deuda, pero de forma sibilina y subrepticia: difieren los efectos en el tiempo y hacen sus consecuencias menos evidentes para el día a día del ciudadano. El dichoso QE es el truco de prestidigitador barato predilecto de la clase política moderna… y de las élites económicas globales, ya que estas incorporan fácilmente a sus rendimientos una inflación a la que baten sistemáticamente, no olvidemos esto: a los Blackrock, Vanguard, etc., les interesan tanto las políticas inflacionario-devaluativas como les interesan a los Gobiernos. No tengan duda: comparten agenda.

    Coste de financiación de la deuda de EEUU

    Más aún: como ven, el coste para financiar la deuda del Gobierno Federal de EEUU se está incrementando, y ello sincrónicamente con bajadas de tipos por parte de la Fed. Es decir, el coste se está incrementando porque los inversores están huyendo del bono americano. El incremento de 2024 que pueden ver en la siguiente tabla, se explicaba por un aumento de los tipos para combatir la inflación, pero el incremento a que estamos asistiendo en 2025, en un escenario de bajada de tipos, es realmente preocupante. Y el histriónico carácter del Presidente usano no ayuda precisamente a calmar los ánimos del inversor.

    Evolución del coste de financiación de la deuda de EEUU
    https://www.pgpf.org/article/7-charts-that-show-how-the-nations-fiscal-outlook-worsened-in-2024/?utm_source=chatgpt.com

    Trump prometió en campaña reducir los impuestos… y el gasto. Ha cumplido su promesa con los impuestos, pero los recortes del gasto han sido modestos y el déficit continúa expandiéndose: populismo económico. Lo que se deje de financiar vía impositiva, se financiará con otros medios menos aparentes en el día a día del ciudadano, pero mucho más nocivos en el largo plazo. Y esto es lo que están viendo los inversores… y las principales agencias de calificación crediticia que, como Moody’s, han mostrado su preocupación por la deuda pública usana en el largo plazo.

    ElEconomista, Moody's califica a la baja la calidad crediticia de la deuda pública de EEUU
    https://www.eleconomista.es/mercados-cotizaciones/noticias/13370448/05/25/eeuu-pierde-a-su-gran-defensor-en-el-peor-momento-el-recorte-de-rating-de-moodys-revive-el-sell-america.html

    Que un activo como el bono americano, que ha sido un refugio predilecto para los inversores en tiempos de incertidumbre, esté hoy siendo visto como un activo apestado es sin duda un acicate para la tesis del metal -otro más-, pero no se engañen: la clave sigue estando en el dichoso Quantitative Easing y similares.

    ¿De verdad estás tan seguro de que van a implementar políticas de QE, facilidades, tipos reales negativos o sucedáneos de estas?

    ¡Sí, lo estoy!

    Enumeremos posibles escenarios:

    Escenario 1. Desaceleración económica, políticas fiscales y monetarias expansivas e inflación moderada

    Este escenario anticipa que la Guerra Comercial acabe por ser poco más que un juego de artificios, que concluya con una serie de acuerdos que deje a todos los actores implicados razonablemente contentos -o razonablemente descontentos- y que tenga un impacto de desaceleración económica limitado. Los Bancos Centrales facilitarían mediante políticas monetarias expansivas (bajadas de tipos, QE…) la suavización de las turbulencias del viaje emprendido por Donald Trump, y los Gobiernos harían lo propio por la vía del gasto y el déficit: economías cada vez más endeudadas, para obtener crecimientos económicos cada vez más exiguos, pagando dichos crecimientos en forma de inflación. Una expansión monetaria que la demanda monetaria no puede ni remotamente alcanzar, con la consecuente inflación, es el escenario predilecto para la tesis del metal: este escenario es el de la tesis fuerte de inversión en Oro, Plata y otros metales preciosos.

    ¿Por qué lo considero el escenario más probable?

    Primero, porque la experiencia japonesa demuestra que la vía de la zombificación es sostenible en el tiempo, con un matiz: en el país nipón la zombificación ha ido acompañada de dinámicas deflacionarias, o dicho de otro modo, las dinámicas inflacionarias limitan la capacidad de los Gobiernos y Bancos Centrales de zombificar la economía. Es decir, las políticas de QE y sucedáneas tienen ciertos límites:

    Límites del Quantitative Easing
    Límites del Quantitative Easing, eleborado con ChatGPT

    Segundo, el riesgo de estanflación es mucho menos probable que en la década de los 70 del siglo pasado: entonces el origen de la dinámica inflacionaria residía precisamente en la energía. Hoy el petróleo está actuando en sentido contrario, suavizando las dinámicas inflacionarias, por dos motivos: i) se han desarrollado tecnologías que, como el «fracking», abaratan los costes de extracción y aumentan la oferta internacional de crudo; ii) el número de productores se ha incrementado ostensiblemente, siendo hoy un mercado con menores rasgos monopólicos que entonces.

    Escenario 2. Estanflación

    Supongamos que no se cumplen las dos premisas del escenario anterior, véase, que la Guerra Comercial escale produciendo una inflación galopante y que el petróleo se encarezca y deje de actuar como amortiguador de la dinámica inflacionaria: este escenario de estanflación sería favorable a la tesis del metal tal como lo fue en la década de los 70s, qué duda cabe, pero una alta inflación no es condición sine qua non para la fiebre del Oro. Considero, y este es el punto central de la tesis que defiendo en este artículo, que un escenario de inflación moderada que permita a los Gobiernos y Bancos Centrales implementar políticas monetarias expansivas es favorable al metal; si no tanto, al menos a un nivel parejo al escenario de estanflación:

    Evolución del precio spot del Oro/Dólar desde 1920 a la actualidad
    https://www.bolsamania.com/capitalbolsa/noticias/materias-primas/100-anos-del-oro-en-un-grafico–7499500.html

    Hay que prevenir sobre cierto engaño óptico en el gráfico, pues el ratio de crecimiento de una función exponencial es proporcional a su valor presente, y mal observado puede llevar a la sensación de que el Oro se ha encarecido más desde 2008 que lo que lo hizo en la década de los 70: no es cierto. Sin embargo, pese a que el rendimiento actual real (2008-2025) sigue muy por debajo del de aquel lejano 1970, la dinámica de desaceleración económica e inflación aún no ha producido todo el potencial de revalorización del metal. Y el escenario más probable, el de inflación moderada más QE o sucedáneos, tiene un potencial similar al de la estanflación.

    Considero, por tanto, que una gran Estanflación no es el escenario más probable, aunque sí creo que habrá una inflación moderada persistente. Y desde luego no es que un escenario de estanflación sea desfavorable a la tesis de inversión del metal, pero hay que hacer un matiz con respecto a la remota posibilidad de un escenario de «normalización monetaria fuerte».

    El subescenario de la «Normalización Monetaria Fuerte»

    Hay un escenario que, por altamente improbable que sea, merece atención, pues, si no aniquila por completo la tesis del metal, la debilita al emerger un competidor como activo refugio, esto es, la deuda emitida por el Gobierno sería un refugio atractivo y remunerado que competiría con el metal:

    Un escenario de normalización monetaria fuerte, como el vivido en Hong Kong en 1997, suele ser negativo para la tesis de inversión en metales preciosos, especialmente el oro. Esto se debe a que los metales preciosos, al no generar rendimiento (interés o dividendos), pierden atractivo cuando los tipos de interés reales suben bruscamente. En contextos de endurecimiento monetario —donde los bancos centrales elevan las tasas para defender la moneda, controlar la inflación o frenar salidas de capital— los inversores tienden a preferir activos que ofrecen retornos positivos ajustados por riesgo, como los bonos soberanos. En el caso de Hong Kong, la defensa del tipo de cambio fijo frente al dólar obligó a un ajuste monetario severo, lo que fortaleció su divisa y elevó las tasas reales, reduciendo así los incentivos para mantener oro como refugio. Además, un entorno de estabilidad cambiaria y credibilidad monetaria renovada disminuye la demanda de activos refugio vinculados a expectativas de devaluación o inflación. En resumen, una política monetaria contractiva y creíble reduce tanto el incentivo financiero como el narrativo para mantener metales preciosos en cartera.

    Es un escenario muy improbable, pues uno de los retos más acuciantes que afronta la Administración de EEUU es, precisamente, el encarecimiento de las condiciones de refinanciación de la deuda pública. La madurez media del bono americano está en torno a los 6 años y su interés promedio entorno al 3.5%: si tuviera que refinanciarla entera hoy al 4,5% que el mercado está marcando actualmente en el bono a 10 años, el agujero sería mayúsculo. Además, el Dólar, por más que esté depreciándose y que exista cierta -preocupante- fuga de activos denominados en dólares, no se enfrenta ni mucho menos a una crisis de su fortaleza estructural. En paladino: el bono americano vence en promedio pronto, es oneroso -para la Administración- y su refinanciación es más cara aún; tanto la Administración como la Fed buscarán bajar tipos a la primera que encuentren ocasión, y desde luego evitarán en la medida de lo posible subirlos. La Fed puede resistirse, puede preocuparse -y con motivo- por las tensiones inflacionarias, Powell puede jugar a ser el tipo más duro del gallinero -y el más responsable-, pero cuando vengan mal dadas, con una deuda elefantiásica y cada vez más cara de refinanciar, se verá obligado a torcer el brazo: políticas de tipos reales negativos, QE y sucedáneos…

    Sin embargo, hay que señalar que con la improbable conjunción de inflación galopante y devaluación monetaria marcada sí pueden existir incentivos para subidas agresivas de tipos que permitan a la renta fija competir con los metales preciosos: improbable, pero no imposible.

    Escenario 3. Deflación

    Este escenario tiene dos subtipos:

    Recesión deflacionaria

    Este escenario, ya vivido en el periodo 2008-2014 y del que ya hemos hablado, es favorable al metal por conllevar incentivos estructurales a las políticas fiscales y, sobre todo, monetarias expansivas.

    Deflación por disrupción tecnológica

    Este escenario aniquila por completo la tesis del metal, por las razones opuestas a las expuestas en el apartado anterior: un aumento de la productividad por una disrupción tecnológica que produzca una aceleración ostensible de las tasas de crecimiento económico reduciría los incentivos políticos a la implementación de políticas fiscales y monetarias expansivas, movilizando ahorro de los activos refugio a los de riesgo: la renta variable. Al fin y al cabo, esta ha sido la tesis implícita de la performance bursátil de las «7 Magníficas». Con un matiz: este performance ha sido alimentado precisamente inyectando liquidez en el sistema, y no al revés. Si de verdad estuviéramos en un escenario de disrupción tecnológica, el crecimiento real del PIB llenaría las arcas públicas y licuaría la deuda pública, y no al contrario; habiendo sido, efectivamente, el escenario opuesto de sostenimiento artificial de la actividad económica mediante estímulos fiscales y monetarios a lo que hemos estado asistiendo los últimos años. Los inversores en renta variable han estado viviendo una ilusión.

    Para más respaldo a lo que digo: el precio del Oro se ha disparado en los últimos años. ¡No estamos en un escenario de disrupción tecnológica de alto impacto sobre el crecimiento económico! Ya veremos en el futuro el alcance real de la IA, que probablemente termine siendo tan o más disruptivo que el de internet; pero, en todo caso, cuando hablamos de disrupción tecnológica que aniquila la tesis del metal nos referimos a algo verdaderamente sideral, de una dimensión que ni ocurrió entonces ni está ocurriendo ahora.

    Múltiples escenarios, muy pocos desfavorables… y además, improbables

    Así pues, tan solo dos escenarios desfavorecen la tesis del metal, i) la disrupción tecnológica acompañada de deflación y crecimiento económico pronunciado; y la ii) «Normalización Monetaria Fuerte», esto es, subida muy agresiva de tipos para proteger la moneda y/o combatir la inflación.

    Todos los demás escenarios se me antojan -muy- favorables al metal precioso.

    Conclusión

    Un incremento descontrolado de la oferta monetaria -y eso es lo que el QE es- sin un aumento concomitante de igual dimensión en la demanda monetaria -y es imposible seguirle el ritmo al QE, aunque fuere solo por la rigidez temporal de la oferta de bienes y servicios-, devalúa la moneda. ¿Y cómo sabemos eso, Bernardo? Es decir, cómo demonios mides el valor real del dinero FIAT…

    ¡He aquí el quid de la cuestión!

    Esa es, precisamente, la tesis de inversión fuerte de los metales preciosos.

    El único medio consuetudinario de medir el valor del papel… es el metal. El oro y la plata es, y han sido por siglos, ¡por milenios!, la balanza con la que medimos el valor real de otros medios de intercambio… y en contra de lo que se pueda llegar a pensar, el fin del Patrón Oro no ha supuesto el fin de esta dinámica. Recuerden: el fin del Patrón Oro fue una decisión política, pero esta ha sido consistentemente puesta en entredicho por los actores económicos:

    Evolución Oro/Dólar
    https://skilling.com/eu/es/blog/commodities-trading/gold-price-chart-over-the-past-10-years/

    La correlación entre QE y evolución del precio del metal precioso es altísima en tal grado que cabría decir que el Patrón Oro -y el Patrón Plata- nunca han estado tan vivos como lo están hoy.

    Evolución Euro/Dólar

    Se suele medir el valor de una moneda FIAT por referencia a otra moneda FIAT: así, se asevera que el cambio de tendencia de los últimos meses pone fin a una fase de apreciación del Dólar respecto al Euro que echa a andar con el fin de la Gran Recesión -2014-. Desde principios de 2025 el Dólar vendría depreciándose desde la casi paridad hasta el 1,13. Una verdad a medias: es cierto que el Euro lo está haciendo menos mal que el Dólar, pero no es cierto que lo esté haciendo bien… ¡Ninguna moneda FIAT lo está haciendo bien! ¿Y cómo lo sabemos?

    evolución Oro/Dólar puesta del revés

    La imagen que ven es la gráfica del Dólar/Oro volteada verticalmente. Este «truco» es la única forma fiable de que disponemos para analizar la evolución real de una moneda. ¿Y qué marca ese declive tan pronunciado en el valor real del Dólar -y de cualquier otra moneda de economías desarrolladas- que observamos a partir de 2008? Sí, han adivinado: ¡el dichoso QE! Ni más, ni menos. Digo que el único medio consuetudinario fiable para medir el valor real de la moneda FIAT es el metal, pero hay otros indicios más indirectos: por ejemplo, piensen en la correlación entre pecio de la vivienda y las políticas de QE para hacerse una idea.

    El efecto inflacionario de la Expansión Cuantitativa no sólo afecta a los activos bursátiles o renta fija, también tiene efecto sobre los activos inmobiliarios. Un ejemplo muy claro es Suecia, donde los precios de las viviendas no cesan de aumentar. Los precios de las viviendas aumentaron un un 5,87% durante 2017 […] El mercado inmobiliario es otro de los afectados negativamente por el QE. Según el Riksbank
    los precios de las viviendas han aumentado a un ritmo del 15% anual. […] Se critica que el programa no ha relanzado la economía, sino que ha causado una burbuja inflacionaria en los activos inmobiliarios. Los precios de la vivienda japonesa han aumentado un 4,7% desde enero de 2017 según el ministerio japonés de suelo e infraestructura

    https://repositorio.comillas.edu/rest/bitstreams/145856/retrieve?utm_source=chatgpt.com

    Y esa es la tesis de inversión fuerte del Oro y la Plata: y es que el metal es la única balanza de que disponemos con la que medir el valor real de las monedas FIAT.

    El oro, la balanza que mide el valor del dinero FIAT

    No nos llevemos a engaño, el potencial de la tesis del metal no es su carácter de refugio -que también- frente a tensiones inflacionarias, sino ser el único sistema de medición consuetudinario del valor real del dinero. No en vano el precio del Oro empieza a dispararse, contraintuitivamente, con el fin del Patrón Oro.

    ¿Invertir en Oro o en Plata?

    Esta parte de mi tesis es muy fácil de defender y a la vez mi apuesta más arriesgada:

    Mi tesis de inversión es, primariamente, una tesis sobre el metal precioso, y en particular, apuesto decididamente por la Plata.

    ¿Por qué?

    Pues porque la ratio Oro/Plata está en máximos históricos. Ambos son metales -cada vez más- escasos, las compañías mineras que lo extraen cada vez enfrentan mayores retos y ciclicidad, y, si su oferta está estructuralmente limitada -y ese es su punto fuerte-, su demanda es, también, estructuralmente fuerte. Sin embargo, pese a que ambos se han comportado históricamente -por siglos y siglos- como activos refugio y su tendencia constante es, descontando su indudable volatilidad, a su revalorización, asistimos a un desajuste históricamente elevado entre el precio de ambos metales.

    Explicado en lenguaje arcano, la Plata y el Oro se comportan sincrónicamente a medio y largo plazo, pero asincrónicamente en el corto plazo; explicado para no iniciados, al ser activos -con matices- sustitutos, si uno está caro, el otro está barato: si vas al Supermercado y las peras están caras, compras manzanas; si las manzanas están caras, compras peras.

    Actualmente la ratio está en 97 la onza Oro/Plata, e históricamente un ratio inferior a 40 ha sido favorable al Oro y superior a 80, favorable a la Plata. A partir de ahora lo lógico es esperar: i) una corrección del Oro y un mantenimiento del precio de la Plata; o ii) una drástica subida de la Plata, quizás acompañada por una subida más moderada del Oro. Mi tesis a corto plazo es la segunda, aunque tampoco me sorprendería la primera, pero a medio y largo plazo creo firmemente que ambos metales subirán.

    https://oro.bullionvault.es/noticias-oro/ratio-oro-plata-19112014

    Pueden apreciar nítidamente como el Oro actúa como catalizador de la Plata: es siempre el metal dorado el que inicia el movimiento, y la Plata no tarda en seguirlo. Se suele plantear la inversión en ambos activos como competitiva: más bien viven una suerte de idilio milenario, son un par de sempervirentes enamorados…

    Es el momento de apostar por la Plata.

    Mi operativa

    La forma en que he plasmado en la práctica mi tesis de inversión ha sido:

    -Compra de un volumen similar en dólares de Calls de ETF de oro y plata: SLV 28,5 precio Strike a vencimiento en enero de 2026; SGOL a 30 y a 33 precio Strike, con vencimiento en diciembre de 2025.

    -ETF de plata: ISLN, a 30,04 dólares de precio medio.

    Ray Dalio incorpora un ETF de Oro como sexta posición de su cartera

    Como ejemplo más conservador tienen la operativa de Ray Dalio en Bridgewater Associates Holding

    Cartera de Bridgewater Associated Holdings, fondo de Ray Dalio

    Ray Dalio se descarga un 61% de su exposición al SP500, reduce en más de un 15% su exposición a Nvidia y Alphabet y la aumenta un ¡2.000%! en Baba. Aumenta su posición en bonos y abre ex-novo una posición en Oro, añadiendo al fondo un ETF -GLD-, que pasa a ser la sexta posición de su cartera.

    Espero que les haya gustado y que tengan mucha suerte en sus inversiones.

  • La Religión de Salida de la Religión

    Sobre el origen cristiano del «Progreso» como Religión Secular de la Modernidad: en honor a Marcel Gauchet

    Les traigo en forma de varios artículos una síntesis del trabajo que constituyó mi primer paso como investigador en el ámbito de estudio de la Historia del Pensamiento Político. En estos artículos les introduciré el concepto de «Religión Secular» como lugar fructífero para la teoría política sobre las sociedades modernas

    Iglesia gótica, hombres del la Ilustración, racionalismo, derechos humanos, ciencia, libertad, secularización, ciudad moderna, rascacielos

    Introducción

    «El hombre debe suplantar a Dios
    y […] la creencia en el progreso humano debe sustituir a la fe en la Providencia
    «
    Proudhon (Löwith 2007: 84)

    Este artículo trata de dar respuesta a varias cuestiones interconectadas: i) ¿Existe algo de particular en la historia de Occidente relacionado con la evolución de las sociedades secularizadas y con el advenimiento de la Modernidad?; ii) ¿Ese algo es o está en el Cristianismo?; iii) ¿El repliegue del Cristianismo como fundamento político-social ha dejado tras de sí una sociedad verdaderamente secularizada? En su caso, las nuevas formas de experiencia religiosa, ¿guardan alguna «afinidad estructural» con el propio cristianismo? ¿Son de alguna manera hijas de este? La tesis que aquí se defiende es que siempre ha habido -y quizás siempre habrá- dispositivos con contenidos metafísicos que, a modo de atajos heurísticos, estructuran lo social. Desde las primeras formas de misticismo hasta nuestros días, dichos dispositivos han cumplido el papel de ser brújulas morales. En Occidente el más crucial de dichos dispositivos ha sido el cristianismo y los dispositivos que hoy estructuran nuestras sociedades son sus herederos: guardan con él cierta afinidad estructural. Este trabajo pretende dar un espaldarazo al concepto de Religión Secular que, con todos sus defectos e imprecisiones -y usos desmedidos y teologizantes por no pocos autores-, constituye una herramienta para aprehender una parte importante de la realidad social y el comportamiento humano que sus críticos no han llegado a apreciar en toda su potencialidad.

    El culto pre-estatal

    Se suele pensar, quizás por estar nuestro pensamiento infestado por el gusano del Progreso, que las grandes religiones monoteístas representan el grado más acabado de lo religioso. Al contrario, la religión ofrece su expresión más pura y sistematizada en las sociedades pre-estatales y es en estas donde lo religioso se presenta más fuerte como fundamento estructurante de lo social (Gauchet 2005: 16-21). La historia de la religión es, así, la historia de su progresivo declive (Voegelin 2014: 139-140). Paradójicamente el Dios personal reduce la fortaleza de la alteridad (Gauchet 2005: 45, 50); el cristianismo no fue aquel dique de contención de la dinámica de Progreso en los Siglos Oscuros del medioevo, sino, al contrario, su condición de posibilidad. La Modernidad es fruto de un proceso contingente pero cuyo germen estaba ya en el dispositivo crístico (Gauchet 2005: 121, 149, 204). En las sociedades pre-estatales el fundamento estructura lo social con referencia a un pasado mítico, no existe una alteridad, tampoco un ser omnipotente o providente en este mundo ni en otro; el principio es inmanente, pero no se encuentra entre nosotros: es de este mundo, pero de un pasado pretérito; legado de nuestros Ancestros y nuestro deber es mantenerlo y transmitirlo a los que nos sobrevivirán. El dispositivo reduce la sensación de arrojo en un mundo que nos supera, en el que hay enfermedad y catástrofes naturales; nos hace partícipes de la propia naturaleza, nosotros somos parte de ella y ella de nosotros. La referencia a un pasado mítico, inconmensurable, impensable, permite la unidad de los vivos, de los muertos y de la naturaleza inerte. La otredad de ese pasado mítico crea la unidad en el presente. Tal es la forma de los cultos antiguos. ¿Cómo un dispositivo que permaneció de tal modo a lo largo de incontables siglos llegó a demudar en dispositivos tan diferentes como las grandes religiones monoteístas? Los elementos del dispositivo antiguo se encuentran presentes es los nuevos pero en otro orden, según Gauchet «ligados de otro modo«; guardan, en definitiva, una cierta «afinidad estructural» (Gauchet 2005: 25-49, 251). ¿Cómo se produjo esa reordenación?

    La mutación de los dispositivos: una historia política de la religión

    Aconteció una cesura «catastrófica», la primera revolución religiosa: el surgimiento del Estado. «Ahí comienzan propiamente nuestros cinco mil años de historia-crecimiento. […] decenas de milenios de religión contra la política; cincuenta siglos de política contra la religión«. El surgimiento del Estado inicia el cisma entre el más-allá y el más-acá (Gauchet 2005: 57). En los cultos antiguos nadie tiene razón en proclamar poseer una relación especial con lo invisible; el líder espiritual de la tribu es el garante de la permanencia del reino de lo original, no alguien que represente al fundamento mejor que sus congéneres, ni alguien elegido por ninguna suerte de alteridad providente y superior para reinar entre
    los hombres. Tampoco habilita el fundamento a crear nada, nos limitamos a recibir el orden legado por un pasado mítico. El surgimiento del Estado redistribuye los elementos del dispositivo religioso: «la idea de lo divino es en lo sucesivo sometida al efecto retroactivo de la acción política» (Gauchet 2005: 17-22). No es que en las sociedades anteriores al Estado no hubiera cambio, cambiaban constantemente, pero el cambio no formaba parte de una mentalidad ni de un repertorio de acción. El Estado invierte el conservadurismo natural de las sociedades antiguas y empieza a operar cambios en el dispositivo religioso; proceso cuyo ejemplo paradigmático quizás sea Akhenaton (Voegelin 2014: 34-41). La economía primitiva del Uno, de la unidad de lo invisible y lo visible, de lo natural y lo humano, queda aniquilada. El Estado, como instrumento de cambio, inventa la división de los hombres; surge una nueva clase de hombres, «la ley fundadora tiene sus representantes, sus administradores y sus intérpretes» (Gauchet 2005: 22, 85). Con esta división en el seno de la sociedad, surge el potencial de la teología política. El culto egipcio es aún formalmente politeísta, pero surge una teología del Estado, un «Dios del Estado» (Voegelin 2014: 35). La nueva casta, con el monarca a la cabeza, deviene en mediadora entre los hombres y el fundamento. Más allá de Egipto, este proceso es también observable en el desarrollo de otras formas estatales: China, Grecia, India, Irán… (Gauchet 2005: 23). ¡Israel!

    En Israel acontece la segunda gran revolución religiosa: la invención del monoteísmo: el establecimiento de la dualidad ontológica. Un dios personal y providente, separado de este mundo (Gauchet 2005: 154-155). Recordemos que la separación del fundamento en el culto primitivo era temporal, en el nuevo es espacial. En contra de lo que se pueda pensar, esta cesura, con el establecimiento de una divinidad omnipotente y exterior, debilita el fundamento. Dota de autonomía propia a la esfera de lo terrestre. Para Gauchet (2005: 65, 70-72, 77) la reflexión especulativa -el cuestionarse el propio mundo- surge precisamente como consecuencia de la ruptura del mito, de la ruptura de la economía primitiva del Uno. En el dispositivo antiguo lo colectivo, por referencia a un origen mítico -separación temporal-, precede a lo individual; en la nueva reordenación, con Dios alojado fuera de este mundo -separación espacial-, lo individual precede a lo colectivo: la relación con Dios deviene personal; las fuerzas de la individualización aparecen potencialmente, por más que permanecieran dormidas por siglos (Gauchet 2005: 41, 95, 163). La teoría contractualista está servida.

    El cristianismo ahondará en la liberación de estas potencialidades, pero la doctrina judaica es el hito precedente. Es en un grupo en la periferia, en la nación de Moisés, sometida por un rodillo imperial, donde surge la referencia a un ser absolutamente superior. Un dios superior al imperio que nos persigue y humilla; un Dios que nos promete revancha contra nuestros opresores a cambio de seguir a pies juntillas su ley, llegada a nosotros a través del profeta (Gauchet 2005: 165-169). Las reformas del faraón Akhenatón inventan un cuasi-monoteísmo sobre el que se asienta una aspiración imperial universal; y es contra este ímpetu imperial de dominación que se inventa un monoteísmo en el seno del pequeño grupo sometido israelí. Del Dios del Estado para la dominación entre los hombres, nace un Dios contra el Estado para la liberación: un anhelo de salvación cuya aspiración universal terminará el cristianismo de dar verdadera forma. Salvación que, como demuestra al pueblo de Moisés la cruda realidad, no podrá ser de este mundo. La subyugación es la prueba de nuestras propias faltas, el castigo de Yavhé por nuestra insubordinación; la única forma de escapar de este mundo es seguir el contenido revelado. Y así devino la cesura cataclísmica que separó lo visible de lo invisible.

    Del Cristianismo a la Modernidad

    La forma mentis moderna y el dispositivo crístico

    Empero, es en Jesús donde se produce el cataclismo de mayor dimensión. Es en el Verbo encarnado, en el dogma trinitario, donde se encuentra potencialmente la misma Modernidad (Gauchet 2005: 121). La Modernidad es una determinada forma mentis, de la que no somos del todo conscientes, que impregna nuestras cosmovisiones. Es la alienación masiva del ser humano como objeto de producción social (Gauchet 2005: 253). El Estado es el artefacto por el que la Comunidad, en perpetuo y cada vez más acelerado cambio -producido por ella misma-, guarda su identidad consigo misma en el tiempo, dominándolo: «el rey que no muere nunca» (Gauchet 2005: 100, 132, 263-266, 271; González Cuevas 2016: 129). Si un mundo que es otro con respecto a una alteridad divina debía ser infinito en el espacio para guardar su propia identidad, el mundo moderno, sin Dios, alcanza su propia identidad mediante la infinitud en el tiempo (Gauchet 2005: 249). A esta función remite el dispositivo moderno por antonomasia: la noción de «Progreso». Un demos que produce las mismas leyes que le van a ser aplicadas, en un contexto autocatalítico en que las fronteras del mundo humano -que ha conquistado la naturaleza- y del mundo en su totalidad guardan identidad, no es otra cosa que un demos cuya razón de ser es la producción social de su propio futuro (Becker 1943: 58, 139-140); aunque no guarde semejanza con sus formas pasadas ni futuras, su identidad se mantiene en el tiempo precisamente a través del cambio: por ser la comunidad humana hacedora de dicho cambio. Esta hipóstasis es el elefante en la habitación de la Modernidad, heredado del asesinato de Dios. El tan inasible bien común es el contenido sustantivo de ese futuro infinito e indeterminado. La Ciencia como contenido bíblico de continua producción: revelación inmanente, es el propio mundo quien nos revela su contenido y nos dirige en la creación de un futuro eternamente perfectible (Frankel 1948: 1). Y es que la gran inversión moderna es la de la relación entre el hombre y la naturaleza (Gauchet 2005: 237). No somos ya parte de ella, ella está a nuestro servicio; la ubicación espacial del fundamento fuera de este mundo rompió la economía de la unidad del mundo. La paradoja es que, al contrario de encontrar la liberación poniendo la naturaleza a nuestros pies, lo que encontramos en el proceso es servidumbre. Nos convertimos en objetos de producción social de un futuro perfecto. Rendimos culto a una Comunidad-Humanidad como alteridad en-este-mundo, que encuentra su identidad precisamente arrancándose de sí-misma y anclándose en el infinito del tiempo a través del cambio y perfeccionamiento perpetuos (González Cuevas 2016: 129; Gauchet 2005: 134, 236, 246). Ese proyecto de dominio de la naturaleza (Gauchet 2005: 102-105, 138-141, 237, 263; González Cuevas 2016: 127; Talmon 1956: 277), de Progreso en cualquiera de sus variantes hermanas, descansa en última instancia a lomos del Estado. El Estado, para Scatolla y Gauchet (2005: 132-133), deviene a ocupar la posición de lo trascendente con la «instalación de lo invisible en el corazón del orden humano«. Para Schmitt (Schmitt, 2009: 37), «todos los conceptos centrales de la moderna teoría del Estado son conceptos teológicos secularizados«. Un Estado también hipostasiado que ya no es las partes que lo conforman: es el ente inmutable que guarda en su seno nuestra identidad comunitaria a través del cambio infinito que él mismo dirige (González Cuevas 2016: 129; Gauchet: 2005).

    «…humanidad como algo que está por realizar, pero no en los seres humanos aislados, sino en la comunidad de todos ellos.«
    Herder

    ¿Cuál es la relación del cristianismo con este advenimiento? El dispositivo crístico es extraordinariamente rico y complejo y sus consecuencias potenciales y antinómicas no pueden exagerarse (Gauchet 2005: 121, 149). Si el culto a Yavhé fue una rebelión contra un Imperio extranjero, el culto cristiano es una rebelión interior contra el Imperio propio; la forma en que la comunidad de fieles -la Ciudad Celeste- vive la relación con la Ciudad Terrena. Este repliegue interior también puede explorarse en doctrinas que, como el estoicismo, guardan una fuerte analogía estructural con el cristianismo y que, como este, son en buena medida una reacción a los cambios operados por el surgimiento de grandes
    imperios: la desaparición de la Ciudad-estado, el advenimiento del imperio alejandrino y del romano… alejaron lo político de los individuos (Voegelin 2014: 82). Atrincherado lo político en los muros del Emperador, el repliegue interior refleja una suerte de actitud antipolítica, si por esto entendemos anti-estatal. Pero si la pulsión universal ya estaba ínsita en la doctrina judaica, encuentra su verdadera expresión en el dispositivo crístico. La encarnación del Verbo, la presencia de Dios en la Tierra, sutura de forma ambigua la cesura que había abierto el monoteísmo judaico: el dogma trinitario es, en definitiva, un intento inestable de reestablecer la unidad ontológica, la economía del Uno. Los cultos inmanentes sacralizan el mismo mundo. El dispositivo crístico, trascendente en esencia pero con rasgos inmanentes en la Trinidad, fusiona ambos principios: alteridad superior y sacralización del mundo y de la misma carne por la encarnación de Dios. Por ello son heréticas las sectas dualistas, por esto una doctrina del mal conspicuo fruto del pecado original es la herejía contra la que edificó su doctrina el Padre de la Iglesia latina, San Agustín… por esto, en definitiva, la imposibilidad de toda Teología Política cristiana (para más profundidad: debates Peterson y Schmitt y San Agustín y Eusebio de Cesarea en Schmitt 2009 y en epílogo de Villacañas en Schmitt 2009: 143-163). Si Dios estuvo en la Tierra, no precisa de ningún representante, a lo sumo un mediador: la comunidad de fieles organizada -la Iglesia-, que puede cohabitar con la Ciudad Terrena sin contradicción alguna. En el culto judaico o en el musulmán, el contenido de la revelación lo transmitió un Profeta que en su retiro recibió el verbo de Dios; el profeta es un hombre que, como todo hombre, tiene un verbo imperfecto; por tanto, el contenido revelado que da conocer a la Comunidad ha de ser entendido en su literalidad, en forma de Ley; ni una palabra más ni una menos que las transmitidas por Dios (Gauchet 2005: 115-119, 162-164). Ello no quiere decir que no existan arduos debates sobre el detalle de esa letra, pero la letra es Ley. El contenido revelado en el cristianismo es de una naturaleza diferente: Dios encarnó, y encarnó en un hombre situado en la periferia de la sociedad, casi un paria. Jesús es el anti-mesías, el representante de los sin-voz (Gauchet 2005: 121). No se precisa ser alguien de cultura o verbo elevado para entender el contenido de la revelación; la revelación en Jesús se sigue tanto de su palabra como de su obra: seguir su ejemplo es vivir la Ciudad Celeste en la Ciudad terrena, amando al prójimo. La letra de las Escrituras es metáfora, historia, moraleja, pero no Ley: el contenido revelado propio y exclusivo de la teología cristiana es la misma vida de Jesús. Cómo se interprete esta revelación da lugar a tal miríada de posibilidades que la pretensión de fundar una dogmática unívoca deviene un imposible. La relación con Dios se hace absolutamente personal e interior (Gauchet 2005: 69, 95). Por más que haya habido -y habrá- intentonas infructuosas de fijar doctrina, que más alejan a la Comunidad de fieles de la institución de la Iglesia Católica que acercarla, estos intentos no han podido frenar la potencialidad secular del dispositivo crístico. Es esta la razón de la plasticidad histórica del cristianismo, lo que la diferencia de sus hermanas monoteístas: su total adaptabilidad a los cambios que la Comunidad humana opera -y cree operar- se debe, en gran medida, a la sacralización del más-acá ínsita en el dispositivo crístico, a la revalorización de lo humano y del ser humano ínsita en la Trinidad, a la recuperación inestable de la Economía del Uno subvirtiendo su estructura originaria en los cultos pre-estatales, anulando su referencia a lo trascendente -en el tiempo y en el espacio- e independizando al humano de lo divino. Así cedió el cristianismo su papel estructurante de lo social en pos de las ideologías típicamente modernas, en pos de las Religiones Seculares. Lo que en su día fue una revuelta espiritual contra un Estado opresor, instala en el corazón de la Humanidad la fe en sí misma y, una vez la esfera humana gana autonomía-una vez asesinado Dios-, se convierte en culto de otro Estado, en este caso republicano, democrático, en el que la comunidad encuentra de forma hipostasiada su propia identidad.

    El por qué las potencialidades del dispositivo crístico permanecieron latentes por diez siglos es difícil de esclarecer. Su realización fue tan contingente (Gauchet 2005: 38) como cualquier otro proceso histórico. Tanto Voegelin como Gauchet cifran en un periodo aproximado similar su desenvolvimiento. Voegelin se centra en el desarrollo de la forma mentis gnóstica y Gauchet explora la importancia del desarrollo de las ciudades y los mercados del Siglo X al XIII. Gauchet piensa que cada reorganización en el seno de la Iglesia ha ahondado en las potencialidades del dispositivo crístico (Gauchet 2005: 197). En ambos autores aparecen nombres como el de Joaquín de Fiore (Kelsen 2015: 121) o Thomas Hobbes (Voegelin 2014: 52-57, 130-131) como hitos clave, en tanto que esbozos, respectivamente, de una primera filosofía de la historia y una primera inmanentización de la política sin referente trascendente. Difieren sustancialmente en su interpretación del proceso, en particular respecto al papel jugado por la gnosis. Gauchet (2005) ve en las condiciones exteriores, en la caída del Imperio y los cismas posteriores entre quienes se le reclamaron herederos y la Iglesia, la razón del despliegue de las potencialidades del dispositivo crístico que la organización del medioevo había refrenado.

    Reforma: la puerta de salida del cristianismo

    Martín Lutero

    Será La Reforma la última puerta de salida de la religión y la primera puerta de la Modernidad (Gauchet 2005; 115, 228); también para Aron (2011: 264) la Reforma produjo la reconciliación entre «el poder espiritual de la fe y el de la razón«. Lo que no ha estado tan claro hasta hace poco es la relación entre catolicismo y protestantismo. En Max Weber la ética del protestantismo aparecía ligada al desarrollo capitalista y el catolicismo como una doctrina más propensa al ascetismo; hoy sabemos que esto ha de ser matizado. Si los comparamos -en vez de entre ellos- con otros dispositivos religiosos, hallamos su extraordinaria coincidencia: la Reforma lleva más allá lo que ya estaba ínsito en dispositivo crístico (Gauchet 2005: 91, 115, 135). Al contrario que los cultos ascéticos, en los que lo real está en una relación degradada con respecto al Ser, en el dispositivo crístico está implícita la negación del dualismo -a la vez que su afirmación-: Dios no está en este mundo, cuyo orden primero es obra suya, pero estuvo en él; el mundo de los hombres es obra de los hombres, y por tanto puede manifestarse degradado, pero también es medio indispensable para el proceso de perfeccionamiento interior e individual que conduce a la salvación. No hay Ser sin lo invisible, pero tampoco hay salvación sin mundo. El más-acá es sacro, pero, ¿cuánto? La diferencia entre catolicismo y protestantismo es de grado: ambos establecen una jerarquía entre lo divino y lo mundano, pero mientras que el catolicismo lleva esa jerarquía a las actividades -no es tan sacro trabajar como lo es meditar o rezar- el calvinismo no hace distingos de este tipo -tan sacro es trabajar como meditar- (Gauchet 2005: 127). La pulsión ascética católica, que existe, no es nada en comparación con la pulsión escapista de otros dispositivos religiosos (budista, gnóstico…). El protestantismo no cierra una brecha insondable entre el catolicismo ascético y el pragmatismo mundano: esa brecha nunca existió. El dispositivo crístico estaba embarazado de Modernidad desde su primer momento, la Reforma es la concreción histórico-contingente de esa potencialidad (Gauchet 2005: 228). La valorización de la vida mundana en la ética protestante es una derivada lógica del dogma trinitario (Gauchet 2005: 123-127) y de la doctrina agustiniana. Si el más-acá es también un lugar sagrado, ya solo falta asesinar a Dios como último dique de contención de la Modernidad y erigir al hombre como autor de su propio destino.

    La Religión progresista

    La «Filosofía de la historia»: inversión espacio-temporal del fundamento

    El Progreso es antitético a la doctrina agustiniana. Se puede progresar individualmente -el perfeccionamiento moral-, pero no hay «Progreso» en la historia. El progreso individual lleva al más-allá. La aniquilación del más-allá y de Dios mismo lleva el progreso de aquel mundo a este y lo convierte de individual en una empresa colectiva y en el tiempo. La filosofía de la historia es herejía en la teología cristiana -esta afirmación es una de las grandes disputas entre Kelsen y su discípulo Voegelin- y, por tanto, se le abre camino con la muerte de Dios: «las filosofías de la historia son la secularización de las teologías» (Aron 2011: 189). Toda filosofía de la historia, toda teleología de salvación intra-mundana, toda voluntad de constituir una comunidad ideal en este mundo, es una forma de «Religión Secular» (Voegelin 2014: 49-51); y las religiones son materia de fe, no son permeables a la argumentación ni a la actitud científica (Talmon 1956: 276; Voegelin 2014: 89-93). En definitiva, la salida de la religión en Occidente transforma la imperfección del mundo en algo intolerable: el mundo está intrínsecamente mal organizado, su reorganización es posible a lo largo de un proceso histórico (Aron 2011: 46, 238, 241; Voegelin 2014: 128-129). Es una escatología mundana en la que la humanidad recupera de Dios su «ser de praxis» para edificar la comunidad ideal, para fusionar Ciudad Celeste y Terrena, para recuperar la unidad ontológica de lo visible y lo invisible. No es extraño que este inconformismo con la imperfección de la realidad pueda llevar al más extremo de los escapismos: anhelando salvar a una humanidad abstracta que no ha existido en ningún lugar y estando dispuesto a aniquilar a seres humanos concretos de camino hacia el ideal (Gauchet 2005: 266).

    La Revolución Francesa, el asesinato de Dios

    «La Libertad guiando al pueblo», Eugene Delacroix

    «La referencia es a lo temporal, pero las pretensiones son absolutas«


    Talmon 1956: 9


    «… Un estado mental, un modo de sentir, una disposición […], cuya mejor manera de entenderlo es comparándolo con las actitudes que engendra la religión«


    Talmon 1956: 11

    Para Talmon los credos modernos vienen de un tronco común en las doctrinas
    ilustradas del XVIII: los Condorcet, Montesquieu, Voltaire, Morelly, Mably, Rousseau, Robespierre, Saint-Just, Buonarroti, Babeuf… son legatarios directos de todos los mesianismos modernos (Kelsen 2015: 170; Talmon 1956: 3-9). Aunque acaso serán, en el siglo siguiente, Comte, Hegel y Marx, y ya en el XX el fascismo de Giovanni Gentile, los más perfectos exponentes de esta nueva forma de religiosidad dialéctico-progresista (Kelsen: 212-213, 221). En concreto, para Aron (2011: 140-141) el marxismo «combina los temas mayores del pensamiento progresista«. Añado que el liberalismo es también -aunque de forma más sutil- dialéctico y progresista: la acumulación de capital físico, el desarrollo tecnológico, el dominio de la naturaleza… llevarán al ser humano a edificar la politeia ideal, el paraíso aquí, sobre la tierra.

    Talmon define este tipo de credos como un mesianismo político que cree estar en posesión de una verdad única y absoluta; las instituciones pasan a encontrar su fundamento en su utilidad social y no en la tradición; la repulsa de la moralidad tradicional deja al Estado como única fuente y sanción de la moralidad, deducible esta mediante el uso de la razón: la comunidad humana ha, así, de concentrar sus esfuerzos en hallar la verdad y convertirla en Ley omnipresente y absoluta a través del Estado, garante este del interés general -del espíritu objetivo hegeliano-; la naturaleza humana es uniforme e inmutable; el hombre como abstracción, independiente de los grupos históricos a los que pertenece; un orden natural armónico que se funda en la razón y en la naturaleza, preexistentes estas al mismo orden político y a la comunidad concreta, y que desarrollará su potencialidad una vez que el pueblo haya sido librado de la opresión y la superstición del Antiguo Régimen (Kelsen 2015: 29, 146; Talmon 1956: 1-9). La Revolución Francesa fue, en este sentido, un apocalipsis; el hecho más importante acaecido en ese camino de salvación intra-mundana en la historia de la humanidad (Talmon 1956: 147; 252-253) y el hito que marca la salida definitiva de la religión como factor estructurante (González Cuevas 2016: 123; Kelsen 2015: 143). Existe una única naturaleza humana, esta es cognoscible y a partir de ella se puede deducir racionalmente una ética universal; y la no equiparación a esta de las condiciones sociales concretas es señal de atraso, error e ignorancia: el mal no es consecuencia de la naturaleza humana, como en las teologías monoteístas, sino error del legislador; alcanzar esa consonancia de condiciones sociales y ética universal es el contenido de la voluntad general, que preexiste a las comunidades concretas (Talmon 1956: 32-33; 36; 45). Es prudente Talmon al buscar antecedentes remotos -como sí hace Voegelin- del revolucionarismo moderno en las sectas medievales, pero haya cierta analogía entre Iglesia oficial y sectas revolucionarias (especialmente puritanos) y la democracia-liberal y el mesianismo revolucionario moderno. En el caso de los que predican contra la propiedad privada, la analogía con el cristianismo es total: avaricia como pecado original y razón de la salida de la bonhomía natural para entrar de plano en la historia; necesidad, por tanto, de retorno al paraíso perdido con la abolición de la propiedad privada (Aron 2011: 140-141, 312-324, 342; Talmon 1956: 200 ).

    Sobre los hombros de gigantes

    No es posible exagerar el agradecimiento a tantos autores que han defendido -o detractado- el concepto de Religión Secular, por tan fructífera y, sobre todo, entretenida perspectiva de estudio. A mí humilde juicio, el concepto es crucial para entender los dispositivos metafísicos que estructuran lo social en las sociedades modernas. Apostamos por él porque el salto del cristianismo al «Progresismo» como dispositivo estructurante resulta de la ¡sencilla! operación de matar a Dios y trasladar con ello la infinitud en el espacio de una esfera trascendente (el más-allá) a la infinitud en el tiempo de la comunidad mundana (el más-acá). El mesianismo político es una pulsión hacia la recuperación de la economía del Uno, perfeccionando para ello al mundo; subvirtiendo por tanto el sentido que dicha economía tenía en los cultos pre-estatales, en los cuales eran los humanos quienes debían adaptarse al mundo y a su fundamento inmanente (Gauchet 2005: 237). La Ciudad Terrena queda así libre, por fin, para constituirse por sí y para sí, abandonando la búsqueda de la salvación extra-mundana y encarnando sus esfuerzos en una escatología intra-mundana (Aron 2011: 235-236; Gauchet 2005: 231-232). Con el contratiempo de que su mera identidad en el tiempo es una idea hipostasiada, y tan metafísica y teologizante como la misma idea de Dios. Para algunos, como Voegelin, implicaría que, lejos de ser un camino de Progreso, es un retroceso en tanto que el anclaje de los valores absolutos con referencia a Dios es mucho más potente que con referencia a la Ley Natural (Kelsen 2015: 29).


    «Lo malo de que los hombres hayan dejado de creer en Dios no es que ya no crean en nada,
    sino que están dispuestos a creer en cualquier cosa
    »


    Chesterton

    Bibliografía


    Aron, Raymond. El opio de los intelectuales. Barcelona: RBA, 2011

    Becker, Carl Lotus. La ciudad de Dios del Siglo XVIII. México: FCE, 1943


    Brinton, Crane. Historia de la moral occidental. Buenos Aires: Losada, 1971


    Frankel, Charles. The faith of reason: the idea of progress in the french enlightenment. New York: King’s crown press, Columbia University, 1948


    Gauchet, Marcel. El desencantamiento del mundo: una historia política de la religión. Granada: Trotta, 2005.


    González Cuevas, Pedro Carlos. Estudios revisionistas sobre las derechas españolas. Salamanca: Universidad de Salamanca, 2016


    Kelsen, Hans. Religión secular: una polémica contra la malinterpretación de la filosofía social, la ciencia y la política modernas como «nuevas religiones». Madrid: Trotta, 2015


    Löwith, Karl. Historia del mundo y salvación. Buenos Aires: Katz, 2007.


    Schmitt, Carl. Teología política. Madrid: Trotta, 2009.
    Talmon, Jacob Leib. Los orígenes de la democracia totalitaria. México: Aguilar, 1956


    Voegelin, Eric. Las religiones políticas. Madrid: Trotta, 2014

  • Donald Trump: El estertor de un Imperio. ¿Por qué una Guerra Comercial?


    «¿Por qué lo hacen, se han vuelto locos?» Da un cierto vértigo ver al hegemón, un país armado hasta los dientes y del que un estornudo hace temblar a medio mundo, actuar de forma aparentemente irracional. La nueva Administración ha implementado sus planes con una presentación histriónica, como elefante que entra en cacharrería pisoteándolo todo y buscando adrede llamar la atención. Lo han implementado mal, pasándose de frenada, a destiempo y enfadando a todo quisqui, incluidos sus principales aliados y socios comerciales, a los que ha faltado al respeto sin haber necesidad alguna para ello: cosas del personaje. Pero, ¡cuidado con pensar que no existe un cierto consenso entre los dos partidos en la hoja de ruta! Un dato: Trump inició la escalada arancelaria en su primer mandato, Biden la continuó. Entonces, ¿qué está pasando?

    Águila imperial con peinado de Donald Trump y bandera de EE.UU. raída al fondo

    Para entenderlo hay que poner la lupa en dos dimensiones: i) la del enemigo, China, y el desplazamiento del centro económico mundial hacia las economías emergentes de Asia y; ii) el modelo imperial estadounidense, que presenta problemas de difícil solución y un grado de descomposición del que cabe preguntarse, ¿estamos ante un Walking Dead, un zombie, un Imperio que parece vivo porque anda, pero que tiene pie y medio en el otro barrio?

    Empecemos por el principio,

    ¿Cuál es el modelo imperial de los EEUU?

    El modelo Imperial de los EEUU es -simple y llanamente- el Dólar: basa su supremacía en una hegemonía monetaria. El origen del modelo está en Bretton Woods, 1944, cuando EEUU aprovechó el contexto de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, ante la necesidad de los países de buscar un orden económico que previniera que una crisis de semejante envergadura pudiera volver a repetirse, para implementar un orden financiero y monetario que le convirtiera en timonel de medio mundo: se acordó un sistema monetario basado en tipos de cambio fijos en el que las monedas estarían ligadas al dólar, el dólar estaría respaldado en oro a un precio determinado la onza y los demás países deberían mantener el valor de sus monedas dentro de márgenes estrechos respecto al dólar. Las tensiones inflacionarias de décadas posteriores y la subsecuente depreciación de las monedas FIAT, hizo la voladura del modelo y Nixon periclitó el patrón oro. Lo que quedó fue un Bretton Woods, pero sin oro. ¿Por qué el dólar siguió siendo hegemónico? Porque las administraciones estadounidenses no son -o no eran- intervencionistas en materia monetaria, y eso genera confianza en los inversores a la hora de considerar al Dólar como un activo refugio: hablando en plata, su alta demanda internacional hace que se comporte, hasta cierto punto, como un bien escaso, manteniendo su valor en un cierto rango manejable.

    ¿Eso es todo? ¿Basta con ello para explicar el modelo imperial estadounidense? ¿Han oído aquello que tanto cacarea Trump del déficit comercial, no? ¿Qué quiere decir tener un déficit comercial? Trump obvia de forma sistemática que EEUU tiene superávit en el comercio internacional de servicios y centra su discurso en el déficit comercial de bienes de producción industrial y primaria. Matizado esto, un déficit comercial exterior es la situación en la que compras a otros países más de lo que les vendes: y el déficit exterior de EEUU es realmente grande.

    Déficit comercial: el gap entre exportaciones e importaciones de EEUU
    https://legrandcontinent.eu/es/2025/02/06/el-deficit-comercial-de-bienes-de-estados-unidos-alcanzo-un-record-en-2024/


    Se preguntarán, ¿cómo puede alguien de forma persistente pagar por productos de otros más de lo que ingresa por los que genera? Y es una gran pregunta… La respuesta, de nuevo, tiene que ver con el Dólar. Pero vamos por partes.


    Que tengas déficit en la balanza comercial no quiere decir otra cosa que, por necesidad, tienes superávit por cuenta financiera. La única forma de que pagues esos productos, sino lo haces con el dinero que obtienes por la venta de los tuyos, es que alguien lo financie. ¿Y quién lo financia? ¡El resto del mundo! ¿Y semejante chollo? ¿Por qué están dispuestos a pagarles la fiesta? Deben considerarle un deudor muy solvente…

    ¡El Dólar!

    La razón por la que EEUU puede ir como un ciclista -dopado hasta las trancas-, financiando su estilo de vida consumista -que alcanza lo delirante- mediante endeudamiento público y privado, es la posición del dólar como moneda de reserva internacional. Cualquier otro país sería aniquilado por ese grado de endeudamiento. Atiendan al siguiente gráfico.

    Gráfico que muestra el endeudamiento neto de EEUU y otros países
    https://www.investopedia.com/terms/n/net-international-investment-position-niip.asp ; https://www.bea.gov/data/intl-trade-investment/international-investment-position ; https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Glossary:International_Investment_Position

    Refleja la posición de endeudamiento neto: la diferencia entre los activos -por sintetizar, los derechos de cobro- y los pasivos -las obligaciones de pago- que tiene un país. Como ven en la barra que desciende hasta los infiernos a la derecha del todo, EEUU es con diferencia el país más netamente endeudado del mundo -por cierto, echen un ojo a cuál es el segundo-. La razón por la que puede incurrir en ese comportamiento sin desatar una espiral inflacionaria y devaluativa de su moneda, es la posición del Dólar como moneda de reserva: como la alta demanda de dólares le hace un bien relativamente escaso, siempre hay demandantes para cubrir la oferta monetaria de dólares, por desbocada que sea, y eso reduce la tensión inflacionaria de imprimir billete sin ton ni son y de tener alegres políticas de gasto y de deuda.

    Endeudamiento neto de EEUU a lo largo del tiempo. Ha aumentado
    https://www.bea.gov/data/intl-trade-investment/international-investment-position

    No piensen que gastar, emitir moneda -el conspicuo Quantitative Easing- y deuda sin freno deja de tener consecuencias, incluso para el Imperio del Dólar; sin embargo, la posición del dólar como moneda de reserva internacional le permite hacerlo sin sufrir consecuencias tan severas como las que sufriría cualquier otro. Entonces, si es una ventaja de la que nadie más goza, ¿por qué demonios quiere Trump acabar con el déficit comercial?

    ¡China! El Talón de Aquiles del Imperio

    Es una cuestión geopolítica. El Imperio sabe que su esplendor llega a su fin. Y su competidor puede hacer lo que le de la real gana en términos de inundar el mercado de productos subvencionados y hacer el dumping que crea conveniente. Podrán pensar que ello se debe a la relajación de las normas de la OMC para países en desarrollo: lo cierto es que puede independientemente de que la norma le favorezca. China es la contraparte del Imperio; es la contraparte del Dólar y del modelo de consumo desbocado yankee.

    Principales tenedores de deuda americana
    Tenedores de deuda americana. https://www.bloomberglinea.com/mundo/estados-unidos/mercado-de-bonos-quienes-son-los-principales-tenedores-extranjeros-de-la-deuda-estadounidense/

    Tan solo por detrás de los inversores privados, la propia Fed y Japón, es uno de los principales tenedores de deuda americana mundial. ¡Se habrán dado cuenta! China financia a EEUU la compra de los productos que ella misma produce. No solo es su principal competidor por la hegemonía mundial, no solo el centro económico mundial se está desplazando a Asia emergente, sino que EEUU depende completamente de China -tanto como China depende de los propios EEUU-. Un juego peligroso en que ambos se tienen agarrados por donde las aguas menores. Esperemos que la Trampa de Tucídides no sea más que una fábula trasnochada…

    Trampa de Tucídides
    Imagen tomada prestada en: https://www.vertigopolitico.com/columnas/notas/la-trampa-tucidides


    EEUU no puede frenar el ascenso de China y su propio declive sin desmontar el sistema que otrora sustentó, a su propio diseño, su posición imperial. Está siendo devorado por el monstruo que él mismo creo: y a nadie debería sorprender que haya llegado este momento, como le llegó a todos los Imperios que le precedieron. Así, la ventaja de poder basar su economía en un modelo de demanda agregada, de consumo masivo, que ha mantenido a sus clases medias felices y aletargadas en el mundo de Aldous Huxley, es hoy el caballo de Troya del Imperio.

    Un Mundo Feliz, Aldous Huxley

    Trump: el estertor de un Imperio

    El problema es que las medidas de Trump con el Liberation Day han agravado el problema. Y, pese a que se podía haber hecho de otro modo, con mejores formas y mayor planificación, lo cierto es que la obra de demolición no puede llevarse a cabo sin grandes sacrificios.

    EEUU es un país en que las familias están hiper-endeudadas para pagar una casa, un seguro de salud o una matrícula universitaria… no solo ello, sino que se endeudan incluso para consumir el último producto de moda. El Estado tiene un comportamiento tan o más irresponsable que la economía privada. El crecimiento post-COVID ha estado sustentado en el gasto público, la deuda y la emisión monetaria. Y no olvidemos el papel que juega la financiarización de la economía: a los grandes plutócratas de aquel país o afincados en él, les interesa que el hámster siga girando en la rueda. El crédito barato a las familias y al Estado alienta el consumo, y este los pingües beneficios de las grandes multinacionales, afincadas como están gran parte de ellas en el Imperio.

    Reducir el déficit de la balanza comercial es, por necesidad lógica, reducir el superávit financiero: si deja de fluir inversión extranjera hacia los EEUU, tendrán que financiar sus déficits -públicos y privados- con ahorro interno. Si China es un país que no gasta pero ahorra mucho, EEUU es lo contrario. Así, cerrar la brecha comercial implica drásticos cambios para los que EEUU no está preparado, y su población -sobre todo en el orden psicológico-, tampoco. Lo primero que debiera hacer es, dada la reducción de su capacidad para financiarlo, reducir su gasto público: está aumentando.

    Parecen estar apostándolo todo a un escenario de inflación moderada y bajada de tipos. Ese es el escenario más halagüeño para licuar la deuda: el nominal de la misma permanece constante, pero -también nominalmente- el Gobierno recauda más por la inflación; a su vez, la bajada de tipos abarata la financiación de la deuda. Apuesta arriesgada: el futuro a corto-medio plazo de la economía de EEUU, si quiere reducir su déficit comercial, pasa por un recorte del déficit y endeudamiento públicos y una reducción del endeudamiento privado, todo ello con su correlato lógico: desacelaración económica, incluso recesión. Lo demás son castillos en el aire.

    Pero, además, se está larvando un cambio cuyo alcance aún está por determinar. Y este cambio es de los de época: los inversores están huyendo de los activos denominados en dólares que antaño fueron, junto a los metales preciosos, el principal refugio en tiempos de incertidumbre. Ha caído el bono americano, precisamente, cuando la lógica -basada en experiencias pasadas- nos decía que debía estar subiendo: y ello amenaza la capacidad de EEUU de financiar su deuda pública. Ello supone una presión devaluativa en el Dólar, y ello es lo opuesto a lo que debería ocurrir dada la limitación de importaciones vía aranceles: si importo menos, vierto menos dólares en el exterior y hago de ellos un activo más escaso, con lo que deberían apreciarse. A un dólar sorprendentemente más débil, menor capacidad de los consumidores yankees de comprar productos extranjeros, y menor consumo: por ello y por los aranceles mismos, es de esperar algún grado de desaceleramiento económico.

    Respecto a la financiación de la deuda, hay que matizar que la situación hoy no es calamitosa, pues el coste de esa financiación es más reducido que hace 3 meses dadas las sucesivas bajadas de tipos por parte de la Fed, pero esa tendencia a su abaratamiento, por lógica, debería haber continuado y estamos asistiendo a lo contrario en una dinámica realmente sorprendente sobre la que habrá que mantener la lupa, dado que una evolución negativa en este ámbito sería una verdadera bomba de relojería, haciendo tic-tac cada vez más rápido y limitando drásticamente las posibilidades de seguir tirando de un Quantitative Easing que ya de por sí es un chicle cuya capacidad de estiramiento está tocando a su fin.

    Con un nivel histórico de endeudamiento y ante la perspectiva de un declive en la financiación extranjera si la Administración Trump consigue reducir el déficit comercial -recuerden que el déficit por cuenta corriente es, en pura lógica, un superávit por cuenta financiera- habrá de financiarse con ahorro patrio: el Liberation Day ha licuado una parte de ese ahorro, pues, en un país cuyo sistema de pensiones es en parte privado, en el que los fondos de pensiones invierten en renta variable y en el que los particulares invierten en estos activos en mayor proporción que cualquier otro lugar del mundo, tras las caídas de la bolsa el último mes las clases medias tienen menos ahorro que antes del 2 de abril; además, el arancel encarecerá el consumo -afectando sobre todo a los menos pudientes- mermando la capacidad de ahorro de los americanos.

    Gran parte del diagnóstico de la Administración es correcto: el Imperio debe frenar el ascenso de China si quiere conservar su hegemonía. Trump con sus modos y con la implementación atropellada de sus planes, sin embargo, ha agravado un problema ya de por sí endiablado.

  • América Latina frente al abismo autoritario

    ¿Por qué Presidencialismo y Representación Proporcional en las Cámaras conjugan mal? Si hacemos el juego mental de considerar que el cargo de Presidente constituye un Parlamento de un solo miembro, por tanto uninominal, y el Parlamento es una institución a su vez plurinominal, entenderemos de una sola pincelada por qué estos dos elementos juntos son un cóctel explosivo. En este artículo desarrollo las razones por las que las Repúblicas Presidenciales de América Latina están perennemente tensionadas por la amenaza autoritaria y cómo ello se debe en gran medida a lo inadecuado de su diseño institucional, siendo este uniforme en toda la región en lo que a los dos elementos de ese mal binomio respecta

    Representación proporcional VS Presidencialismo en América Latina
    También desarrollo el tema en mi canal de Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=mfelt19MYQA&t=363s&ab_channel=ElM%C3%A9todoSocr%C3%A1tico

    La Ley de Hierro de las Oligarquías se abre paso en todo tiempo y en todo lugar: ya en Atenas no era lo mismo ser Pericles que Perico el de los palotes; ello no iba a ser menos verdad en las democracias contemporáneas. Cuando las cosas van bien, la casta no levanta recelos. Cuando las sociedades acumulan problemas irresolutos, el Rey aparece desnudo. Ya lo vimos en el periodo de entreguerras, y la cosa no acabó bien… Todo ello es causa, sí, pero sobre todo síntoma de los males que acucian nuestras sociedades. Los líderes mesiánicos vienen, con sus soluciones perfectas para problemas complejos, a aliviar -momentáneamente- la desesperación de la gente: ¡transformándola en ira!

    La Ley de Hierro es una teoría del sociólogo italiano, de origen alemán, Robert Michels. Junto a la teoría de la Pax Democrática y junto a la teoría Duverger sobre la relación entre sistemas electorales y sistemas de partidos, la Ley de Hierro es una de las tres teorías que han alcanzado un estatus de cuasi-ley científica; casi, podríamos decir, de tipo determinísitico y aceptado por toda la comunidad en ciencias políticas: cosa que por cierto es impropia de las ciencias sociales, que parten antes de esquemas probabilísticos del tipo «si ocurre «A», puede ocurrir «B»» antes que de tipo determinístico «Si ocurre «A», ocurre «B»».

    Ley de Hierro de las Oligarquías, Robert Michels

    La Ley postula que existe una tendencia inexorable de toda organización y sociedad hacia la oligarquía. Pese a haber sido formulada por un militante del Partido Fascista italiano, la teoría goza, como digo, de un respaldo casi unánime en la Ciencia Política a nivel teórico y empírico.

    Piensa en cualquier organización, por ejemplo, una asociación de rescate de animales. El día antes de instituir la asociación todos sus miembros están fuertemente implicados por los fines a perseguir y nada más. Al día siguiente de fundar la asociación surgen preguntas del tipo, ¿quién llevará la tesorería? ¿Cómo organizaremos esto o aquello?

    En una organización la inversión de la relación entre medios y fines se produce de forma mecánica. Dadas unas necesidades funcionales de la organización, y en tanto que sus miembros consideran que su existencia es necesaria para alcanzar unos determinados fines, las necesidades inmediatas de la organización terminan por imponerse a sus fines últimos.

    Y detrás de cada necesidad funcional a corto plazo, hay un cargo, una persona, con una tarea encomendada. Ese grupo de gente que va haciéndose imprescindible para el funcionamiento de la organización es la “Oligarquía”.

    Michels nos dice que en las democracias ocurre esto mismo.

    Esa desesperación toma forma física y adquiere el formato de la ira en, i) partidos radicales en los sistemas parlamentarios; ii) y outsiders que tienen la ventaja táctica de poder fácilmente aparentar un ethos anti-partido y anti-político en los Presidencialistas. Explicar el porqué de esta diferencia de comportamiento entre el Parlamentarismo y el Presidencialismo requeriría un desarrollo para el que sería más adecuado un artículo aparte -que probablemente termine por traerles a este mi querido blog-; quédense con esto: los partidos en el Presidencialismo son intrínsecamente débiles.

    En otras palabras, los populismos adquieren formas y apariencias diferentes en el parlamentarismo y el Presidencialismo, pero todos ellos tienen en común su desprecio por la casta, por la «Oligarquía»: término curioso, el de casta, que es ambivalentemente empleado a ambos extremos del espectro ideológico, desde Pablo Iglesias a Javier Milei…

    ¡Ah, pero cuando llegan al poder, la Ley de Hierro les pasa por encima como a sus predecesores, y devienen ellos mismos casta! Veremos si a Milei le ocurre también -deseo encarecidamente que no-, como hemos constatado en España que le ocurrió a Podemos.

    La atomización de la representación con candidatos sin partido en LA no es sino la misma dinámica que observamos en los sistemas parlamentarios con la fragmentación creciente de la representación, pero en el particular bioma presidencialista: aquí se fragmentan los parlamentos, allí se volatilizan unos partidos ya de por sí debilitados por la legitimidad dual -la elección separada de Presidente y Parlamento- y la separación de poderes, si es que tal cosa existe en un contexto, como el latino, en que los Presidentes han ido inexorablemente ganando terreno a los legislativos. Y es que, al contrario que ocurre en EEUU, elección directa del Jefe de Estado y representación proporcional en las cámaras conjugan mal. La perenne deriva autoritaria de las Repúblicas latinoamericanas no es más que el síntoma de esta mala mezcla. Así, la emergencia de líderes populistas y autoritarios no es más que la forma específica en que se manifiestan en el presidencialismo las amenazas que en realidad afectan a todas -sin excepción- las democracias contemporáneas. La clásica recomendación de Juan Linz y otros autores de mutar progresivamente hacia el parlamentarismo (Linz:1997) era pertinente hace años, pues las sociedades latinas enfrentan mayor número de clivajes que los EEUU, y por tanto el presidencialismo es una mala elección, en tanto que su lógica es intrínsecamente mayoritaria. El ejemplo paradigmático es Bolivia: su fragmentación étnica, junto al clivaje campo-ciudad y el conspicuo izquierda-derecha, hacen de aquel país una sociedad atravesada por tal variedad de conflictos que la elección mayoritaria -esto es, que el que gana las elecciones, se lleva toda la representación- está altamente contraindicada. Que una sociedad como la británica o la norteamericana utilicen distritos uninominales para la elección a la Cámara de los Comunes y de Representantes, respectivamente, no genera grandes problemas, pues son países atravesados por un único clivaje, un único conflicto, una única línea de fractura: la socioeconómica, más conocida como eje izquierda-derecha . En países divididos en más frentes, este tipo de sistema electoral es potencialmente inestable. Para más detalles sobre el concepto de clivaje, les recomiendo ojear este artículo.

    Juan Linz
    Juan Linz, coautor de:  Las crisis del presidencialismo. El caso de Latinoamérica

    Pero no llevemos a engaño: actualmente el cambio de régimen, por más que siga siendo recomendable, no paliaría en demasía la situación, pues la degradación que allí están sufriendo acontece también en las democracias parlamentarias, con ligeros matices diferenciales que no deben tapar el bosque entero. El problema de América Latina no es solo el Presidencialismo y su lógica intrínsecamente mayoritaria, por más que no sea el más apropiado de los modelos para su contexto.

    La legitimidad dual -no olvidemos que los partidos surgieron precisamente en el proceso histórico de desarrollo del parlamentarismo- debilita los partidos per se. En los sistemas Presidenciales, los partidos son maquinarias de competición electoral, armazones vacíos que se activan de cara a las contiendas electorales y permanecen dormidos el resto del tiempo. En los EEUU, con representación mayoritaria en ambas cámaras, en particular con distritos uninominales para la Cámara Baja, este fenómeno también se da en las legislativas. Allí, lo importante son los candidatos, tanto en las presidenciales como en las legislativas. Precisamente por ello, la representación proporcional mezcla extraordinariamente mal con el presidencialismo. No solo la fragmentación del parlamento genera bloqueos interinstitucionales con el Presidente, sino que el debilitamiento de los candidatos individuales con el voto por listas plurinominales -que da un enorme poder a la jerarquía del partido sobre sus miembros individuales, al monopolizar la decisión sobre las carreras políticas de estos con el clásico «si te mueves, no sales en la foto«- socava la gran virtud del Presidencialismo: la división de poderes, los check-and-balances que tanto inspiraron a los constituyentes latinos a emular la República de los EEUU. Así, fragmentado el legislativo en sus cuitas internas, siendo percibido como un lastre por los Presidentes -tanto más cuanto mas autoritarios- y pudiendo este esgrimir la carta de la elección popular directa, en los presidencialismos latinoamericanos es especialmente fácil articular la retórica anti-partido y anti-casta.

    La lista de ejemplos es interminable: la asamblea constituyente de Maduro como medio para cercenar el Parlamento legítimamente emanado de la voluntad popular, los movimientos de Evo Morales para saltarse la restricción de mandatos, constituyen notables y recientes ejemplos de esta deriva autoritaria… en este video trato el tema con más detalle. Sin embargo, les recomiendo que presten atención al minuto 5:50, en ese fragmento pueden observar cuando Bukele hizo su muy simbólica entrada en el Parlamento escoltado por militares armados.

    Se dice que en el presidencialismo los partidos son casi prescindibles para la tarea electoral, pero hay que hacer una precisión respecto a esto. Esta afirmación es cierta para las presidenciales, como lo es en EEUU; pero para las legislativas, los partidos latinoamericanos son de hecho mucho más importantes que en los EEUU. La magia del asunto es que, con la elección mayoritaria -y uninominal de los representantes- en EEUU, la debilidad de los partidos no es un problema en absoluto. Mientras el sistema de comisiones parlamentarias, caucus, la autonomía de los parlamentarios… sigan en pie, el legislativo estadounidense seguirá siendo un poder fuerte, con partidos fuertes o sin ellos. En cambio, precisamente por la elección por listas y por la fragmentación parlamentaria, los partidos políticos latinoamericanos juegan un papel electoral importante en las legislativas. Y es precisamente esto, junto a su debilidad relativa respecto al Presidente, lo que explica las situaciones de bloqueo, que a su vez explican la proclividad de los Presidentes a poner coto al legislativo. Como digo, la combinación de la elección más mayoritaria de entre las posibles para el Jefe de Estado: que al fin y al cabo es un solo «escaño», un “distrito uninominal de escala nacional” si se quiere ver así; con la elección proporcional de las cámaras, implica un diseño institucional nefasto que por sí solo explica gran parte de la proclividad de América Latina al autoritarismo. Lo que hace al Parlamento estadounidense un legislativo fuerte es precisamente la fortaleza de sus candidatos individuales, hecho incompatible con la fórmula electoral proporcional y la dimensión de los distritos electorales de las legislativas en los sistemas electorales latinoamericanos.

    En ese sentido mis recomendaciones son dos posibles, aunque desde luego no son ninguna panacea: hacer caso a Linz y mutar progresivamente al parlamentarismo o adoptar la representación mayoritaria en las cámaras. La moraleja es simple: no se puede tener lo mejor de los dos mundos.

    Linz, J. (1997). Democracia Presidencial o Parlamentaria. ¿Qué diferencia implica? En López Nieto y Delgado Sotillos (Comps.),Actores y Comportamiento Político(1ª Ed., pp. 108-219). UNED

  • VOX: La Muleta del PSOE

    «España en Libertad», una nueva fórmula elaborada en el laboratorio del Gabinete de Presidencia para mantener motivados a unos electores con cada vez más motivos para sentirse desafectos. Desde fuera parece que el Presidente esté combatiendo molinos de viento, que pretende sean gigantes. No se entiende: «¿cómo puede pensar que ese «espantajo» funciona?» Hay que meterse, para entenderlo, en la cabeza de aquellos a quien va dirigido el mensaje. Y lo cierto es que ya le funcionó en las Elecciones Generales de julio de 2023. VOX, que se empeña cada vez más en parecerse al muñeco de paja que erigieron de él, actúa como muleta del PSOE más débil de su historia; permite a Sánchez, a despecho de no poder alimentar a los suyos con esperanza, jugar la baza del miedo: «yo soy el dique de contención de la extrema derecha»

    Imagen de Pedro Sánchez apoyándose en una muleta con el logo de "VOX". Santiago Abascal y Alberto Núñez Feijóo, preocupados detrás de una columna

    ¿Por qué VOX está actuando como una muleta del Gobierno de Sánchez? ¿Se debe a errores propios que hubieran sido evitables? Pues, en cierta medida, la respuesta a esta pregunta es «no». Si quieres entender por qué la emergencia de VOX es causa y a la vez consecuencia de una dinámica polarizada y por qué ello puede ser aprovechado estratégicamente por el PSOE, del mismo modo que el PP pudo aprovechar la emergencia de Podemos jaleando aquello de Vamos a ser Venezuela para ganar las elecciones de 2015, te invito a la lectura de este artículo. El aprovechamiento estratégico de esta coyuntura polarizada puede permitir cosechar votos en el corto plazo -y así fue en las elecciones de 2023 para el PSOE, como en las de 2015 para el PP-, pero tiene consecuencias letales para el sistema político a medio plazo. En este artículo analizaré como los expertos en comunicación del Gabinete de Presidencia han diseñado una estrategia de comunicación, que doy en llamar El Espantapájaros, con la que están zarandeando el fantasma de Franco para generar lo que en retórica llamamos un anclaje, y que consiste en utilizar la metáfora o una asociación para producir una respuesta emocional en el público a efecto de persuadirlo.

    El Dictador Franco, caricaturizado como un espantapájaros
    Esta imagen caricaturesca de Francisco Franco no pretende herir la sensibilidad de nadie, sino alertar de lo peligroso de las dinámicas centrífugas que tensionan nuestros sistemas políticos. Tampoco pretendo en este artículo caer en la trampa de establecer una suerte de identidad entre los grupos de derecha radical actuales, con los de extrema derecha pasados. Yo, particularmente, utilizo las categorías «izquierda/derecha radical» respecto a «extrema izquierda/derecha» para diferenciar los grupos que, figurando en los extremos de un sistema político dado, proponen soluciones radicales a los problemas públicos pero sin abogar por la violencia ni la ruptura con el régimen democrático: es esta última la caracterización que yo hago de partidos como VOX o Podemos y no utilizo frívolamente la categoría de «extremos», decantándome antes por la de «radicales»

    En la campaña de las Elecciones Generales de 2023 la fórmula generada en el laboratorio del Gabinete de Presidencia ya estaba muy avanzada, pero el acabado final del producto ha terminado por llegar con «España en Libertad». El discurso de Sánchez en el acto de inauguración de la serie de actos que harán efeméride de los 50 años de la muerte del dictador es, además de una alocución plagada de trampas argumentales que iremos desgranando, un ejercicio magistral de persuasión: los tres elementos de la retórica, el pathos, logos y ethos, aparecen conjugados en una mezcla de proporciones sumamente equilibradas. Vamos a desgranar qué queremos decir aludiendo a estos conceptos.

    En la tradición clásica, las opiniones de Aristóteles sobre la retórica se basaban en las tres pruebas artísticas del ethos, el logos y el pathos. Argumentaba que, además de adoptar una postura moralmente digna (ethos) y pruebas para apoyar el argumento (logos), el retórico de éxito también debía ser capaz de despertar los sentimientos (pathos). La retórica iba más allá de la mera comunicación verbal del orador y se centraba en su credibilidad moral, o ethos. Un orador modelo era necesariamente moralmente virtuoso (vir bonus) y sólo podía persuadir si su comportamiento contaba con la aprobación social. […] Además del ethos, el éxito retórico también requería una combinación de una heurística eficaz o logos (el contenido racional) con el pathos (el contenido emocional); por ejemplo, podían despertarse sentimientos considerando experiencias humanas fundamentales como la vida y la muerte

    J. Chateris-Black

    El discurso de Sánchez inaugurando «España en Libertad» conjuga estos tres elementos de la siguiente forma: i) hace énfasis en la democracia y los valores democráticos, así como en los valores del Progreso y nos anima a combatir los peligros reaccionarios que amenazan con retrotraernos al pasado; aunque hable en plural y atribuya los éxitos de la democracia y el progreso económico y social al conjunto de la sociedad, está claramente utilizando un plural mayestático y ligando la defensa de la democracia y sus valores a su persona, su Gobierno y su partido, frente a los peligros reaccionarios que nos acechan; además, apela a que rechazar estos peligros y condenar la dictadura es una obligación de todos los ciudadanos, independientemente de su ideología, reforzando discursivamente la idea de que la derecha tiene un problema de nostalgia franquista. Todo ello le permite explotar el pathos, es decir, colocarse del lado bueno de la historia, de bastión democrático contra el autoritarismo, afianzando así su credibilidad; ii) establece una divisoria muy marcada -por momentos torticera- entre lo que era la sociedad española en 1975 y lo que es hoy, para despertar el temor ante lo que señala como un peligro de retroceso y de pérdida de los avances económicos y sociales de los últimos 50 años, los cuales exagera sobremanera -y en buena medida tergiversa-; esta contraposición con un pasado también exagerado y tergiversado le sirve para despertar el mencionado pathos, una respuesta emocional en el público que, por asociación, le lleve fácilmente a discernir quiénes son los «buenos» y quiénes los «malos» mediante un conjunto de atajos heurísticos que le permitan simplificar la realidad; en definitiva, un anclaje en base al cual entender un mundo complejo en términos muy sucintos. iii) utiliza una panoplia de datos -aparentemente neutros, pero como verán más adelante, en su mayoría tergiversados, cuando no simplemente falsos- para construir un relato objetivo sobre un pasado de oscuridad y un presente de luminosidad caracterizado por la libertad, los avances sociales y económicos, y, en definitiva, unas altas cotas de bienestar en contraposición a lo que vivían los españoles allá por 1975. Así, articula un logos que refuerza la credibilidad social/emocional derivada del ethos y el pathos, con una credibilidad de tipo racional: algo así como es una institución, la Presidencia, dando una batería de argumentos objetivos e inapelables. Esta triangulación de estos tres elementos es tan antigua como los sofistas griegos -si es que no ha acompañado al uso del lenguaje desde los albores de la Humanidad- y la forma en que la llevan a cabo, créanme, trasluce a las claras que saben muy bien lo que están haciendo. Los chicos del Gabinete de Presidencia son realmente buenos.

    El discurso de Sánchez empieza en el minuto 33:40

    España en Libertad

    “¿Es España lo suficientemente libre como para recuperar el Guernica?”
    Pedro Sánchez sobre un artículo del Washington Post de 1977

    El Guernica

    Empieza su discurso haciendo referencia a una publicación del Washington Post que se preguntaba si España estaba lista, allá por 1977, para recuperar la democracia. Así, la última voluntad de nuestro pintor más irreverente fue que el cuadro retornara España cuando lo hicieran las libertades públicas. El sueño del pintor malagueño se cumplió -nos recuerda un inspirado Sánchez- en 1981, y el cuadro retornó, “entre lágrimas y aplausos de una sociedad que veía en él el símbolo de su redención”. Continúa señalando que intelectuales afamados de EEUU debatieron durante muchos años sobre si España era lo suficientemente libre para recuperar el Guernica: una falacia de autoridad para reforzar su punto. Seamos serios, a casi nadie le importaban -ni le importan- nuestros asuntos fuera de nuestras fronteras.

    Con esta introducción trata de reforzar su credibilidad, su ethos, ligándola a un elemento simbólico, quizás el cuadro más famoso del siglo XX español, que sirve de anclaje para despertar un pathos; para, en definitiva, evocar una emoción en el público. La apertura del discurso con alusión a una obra pictórica de tamaña importancia histórica deslumbra al público, es en sí una suerte de falacia de autoridad, y tiene el mismo efecto que cuando topamos con un conejo en mitad de la carretera y queda paralizado al recibir las largas. El objetivo subrepticio de esta apertura no es alinear las emociones y la empatía del público con el pintor, con su obra, o con la Guerra Civil y la caída de la II República, sino que tiene el objetivo de alinear las emociones del público y su empatía con el orador, a través del símbolo. Sánchez aparenta ser un ciudadano más, un demócrata más, un amante más de las libertades, que adora la obra del genial pintor malagueño, pero lo que subyace es lo contrario: es el componente simbólico del cuadro lo que se pone a su servicio, y que el orador -que Sánchez- aparezca como aparcado a un lado, humilde ante la luz que proyecta el símbolo, no hace sino aumentar el efecto del truco. Es un mago, un funambulista ejercitando sus peripecias.

    Aquí viene el primer bulo -de no pocos, muchos de hecho, dada la escasa extensión de su alocución-. Es completamente cierta su afirmación de que era un país que estaba «aislado, ensimismado en sí mismo…”, pero su afirmación «pero lo cierto y verdad es que España seguía siendo un país pobre», no es del todo correcta: de los alrededor de 150 estados que existían, España en 1975 ocupaba en torno al puesto 40 en renta per cápita. Es cierto que era pobre respecto a las democracias europeas de su entorno y no pretendo abrir un debate inútil sobre el desempeño económico del franquismo: los primeros 20 años, los de la autarquía y la posguerra, fueron un auténtico desastre, y los 20 siguientes España empezó a perfilarse como una economía emergente; de ser generosos, en el ámbito económico la España franquista obtendría como muchísimo un aprobado raspado, pero el punto que quiero señalar aquí es que el equipo de Sánchez ha desarrollado un discurso con tergiversaciones, imprecisiones, o directamente con asertos falaces, y lo ha hecho con una intención muy clara: la de dar coherencia a un relato particular en un ejercicio de lo que en comunicación política llamamos storytelling. Todos los elementos del discurso están subordinados a esa coherencia interna del relato, pero vamos por partes. Tan solo matizar aquí que España ocupa hoy en torno al puesto 30-35 del ranking mundial en renta per cápita: si en 1975 era pobre por ocupar el puesto 40, hoy debe ser más o menos igual de pobre habiendo escalado un puñado exiguo de puestos…

    GDP per cápita España vs mundo
    https://ourworldindata.org/grapher/gdp-per-capita-maddison-project-database?tab=line&time=1970..latest&country=ESP~OWID_WRL
    GDP per cápita España a precios constantes
    https://datos.bancomundial.org/indicator/NY.GDP.PCAP.KN?locations=ES
    Ranking de España en renta per cápita
    Ranking de España en renta per cápita
    Perplexity a partir de datos del Banco Mundial. El prompt utilizado ha sido:
    «Con datos del banco mundial, ¿qué posición ocupa hoy España en renta per cápita y cuál ocupaba en 1975
    «

    Aquí viene el meollo del asunto:

    «En la España de los años 70, esa que algunos hoy miran con nostalgia, o incluso otros prometen resucitar»

    Pedro Sánchez, 8 de enero de 2025

    Este es el objetivo real de toda la parafernalia puesta en marcha con «España en Libertad». Y no se confundan, créanme si les digo que el target de la operación no es la formación de Abascal, es un torpedo en la línea de flotación de Feijóo. Del mismo modo que la estrategia -declarada o no declarada- del PP en 2015 era transmitir la imagen de que Podemos representaba un peligro de bolivarianización de España, a efecto de erigirse en alternativa al populismo arrinconando a un PSOE que no podría gobernar sin la aquiescencia de la formación de Izquierda Radical, el objetivo hoy de un PSOE extraordinariamente débil es alimentar a sus electores con miedo a la «extrema derecha». No les está dando esperanza, les está movilizando con el miedo, y la dependencia del PP de Vox le arrincona como arrinconó al PSOE en 2015 su dependencia de Podemos. Le hace imposible avenirse los apoyos de ninguna otra fuerza política: el PP gobernará solo si, i) La suma PP-VOX da mayoría absoluta; ii) si el PP obtiene mayoría absoluta por sí mismo. Si utilizamos la jerga de Teoría de Juegos, en este juego de suma cero lo que interesa al PSOE es una derecha radical fuerte, pues esto, por varios motivos, debilita drásticamente al Partido Popular y reduce sus posibilidades de gobernar. Lo mismo ocurría en 2015 con Podemos y el PSOE.

    España en Libertad. Pedro Sánchez el mago. Foto de Feijóo y Franco
    Imagen tomada prestada de un artículo de Pedro J. Ramírez en https://www.almendron.com/tribuna/no-es-contra-franco-es-contra-feijoo/

    El PSOE está aprovechando hábilmente la coyuntura de creciente polarización del país: su espantapájaros predilecto, la derecha radical, fue zarandeado al punto de conseguir una sorprendente victoria en las elecciones generales de 2023: dada la calamitosa gestión del COVID-19, no pocos analistas, encuestadoras incluidas, daban por imposible la victoria socialista. No ganó, pero revalidó el gobierno. Y ello fue gracias a su muleta.

    El laboratorio del Gabinete de Presidencia está explotando la baza de VOX, con una mentalidad cortoplacista e incurriendo en un gran irresponsabilidad, para dañar al PP y cosechar votos. La misma irresponsabilidad en que incurrió el PP cuando utilizó a Podemos, allá por 2014-2016, para dañar al PSOE y también cosechar votos. Y no solo como una estrategia de comunicación, sino que -se dice en los mentideros- Rajoy tenía el máximo interés en que Iglesias apareciera en el máximo de tertulias televisivas posibles. Estrategia Irresponsable porque aliena aún más a los electores dispuestos a votar a formaciones radicales y obliga a los partidos del centro a dejar de competir entre ellos y girarse al extremo para competir centrífugamente con las formaciones radicales que disputan su otrora monopolio en su espacio ideológico. El PSOE dice estar muy preocupado por la emergencia de la extrema derecha, pero sus actos traslucen lo contrario. Más bien parecería que está encantado del auge de personajes como Alvise o el propio VOX. Y me remito, como detalle ilustrativo, a la cocina del CIS: obsesionada como está en engordar los apoyos del propio PSOE y de VOX.

    El CIS da ventaja al PSOE y a VOX. Podemos recorta terreno a Sumar
    Pincha para acceder al cuerpo entero de la noticia, de 15/04/2025, en Público.es

    Podrán ustedes pesar: «es imposible que ese espantajo funcione, nadie es tan crédulo como para pensar que los españoles de hoy, los que no votan izquierda -incluidos los de VOX-, andan pensando nostálgicamente en Franco». Para analizar la calidad persuasiva de un relato, hay que ponerse en los zapatos de aquel a quien va dirigido. Lo cierto es que el elector de izquierda tiene esa percepción del elector de derecha -y por supuesto, todo lo que no vota izquierda, es derecha-. Déjenme traerles una imagen muy ilustrativa.

    Opiniones de los españoles en diferentes issues de política pública
    Viciana H, Hannikainen IR, Gaitán Torres A (2019) The dual nature of partisan prejudice: Morality and identity in a multiparty system. PLoS ONE 14(7): e0219509. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0219509

    Este estudio de 2019 no incluye a VOX, pero nos sirve. Como ven, las preferencias de política pública y las opiniones políticas de los españoles de derecha e izquierda en los asuntos más candentes es muy parecida. Los electores de derecha tienen opiniones más conservadoras sobre algunos temas, como el respeto a los símbolos, y un entusiasmo más comedido sobre otros, como el aborto; en definitiva, lo que cabría de esperar. Sin embargo, si los electores de derecha e izquierda fueran de dos Universos diferentes, lo que encontraríamos no sería la misma forma del gráfico pero desplazada hacia la derecha sobre el mismo eje, sino una imagen especular, completamente opuesta. Algo como esta imagen.

    Imagen distorsionada de los electores de izquierda sobre los de derecha
    Cutre-representación de creación propia sobre qué formas gráficas esperaríamos encontrar de las posiciones políticas de votantes de UP y PP si sus posicionamientos en los principales temas fueran antitéticos -mitad derecha de la imagen-. Las líneas negras de en medio simulan el centro político de la escala de autoubicación ideológica; las moradas, las posiciones de los electores de UP; las azules, las de los electores del PP

    Pues bien, ¿cómo se imaginan ustedes que los electores, en particular los de izquierdas, perciben las posiciones de sus conciudadanos? ¿Creen que la percepción se parece más a la mitad izquierda de la última imagen, o la mitad derecha? Atentos a la siguiente:

    Imagen distorsionada de los electores de izquierda sobre los de derecha. Polarización afectiva
    Viciana H, Hannikainen IR, Gaitán Torres A (2019) The dual nature of partisan prejudice: Morality and identity in a multiparty system. PLoS ONE 14(7): e0219509. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0219509 .

    La imagen muestra, arriba, cómo los electores de los diferentes partidos se perciben a sí mismos en una escala de autoubicación ideológica del 1 al 10, siendo «1» izquierda radical o extrema y «10» derecha radical o extrema; y, abajo, cómo los encuestados perciben a los electores de los diferentes partidos. El rojo corresponde al PSOE, el azul al PP, el morado a Podemos y el naranja a Cs. Como ven, la elipse que representa a Podemos está en la misma posición espacial, aunque sustantivamente agrandada en la mitad de abajo. La interpretación de esto es algo así como, por ejemplo: los votantes de Podemos se perciben como ecologistas y los electores de otros partidos perciben que los votantes de podemos «no comen carne». Es un ejemplo muy burdo, pero sirve. Es decir, los ubican correctamente, aunque proyectan una imagen excesivamente estereotipada, como si sus posiciones no tuvieran matices. El elector del PSOE es percibido como más de derecha que lo que se percibe a sí mismo: probablemente se deba a la influencia en la muestra del elector de Podemos que, en aquellos años, con aquello de «PP-SOE, la misma mierda es», percibían al PSOE como un partido cercano al PP. En cuanto al PP y Cs, la forma de sus elipses ni se parece en forma ni en distribución espacial a lo autopercibido por sus votantes.

    Como ven, la opinión distorsionada de los votantes de izquierda radical deforma -y no es posible exagerarlo- sobremanera las verdaderas posiciones de los electores del resto de partidos en lo referente a los principales temas de interés político. No en vano, como ya les he comentado en el artículo sobre polarización, fue 2015 el pistoletazo de salida a la mutación radical del sistema de partidos, y el desencanto y polarización de los jóvenes de izquierda -entre los que yo mismo me encontraba- dio fuerza a una formación que ha coadyuvado a la transformación radical del sistema político en su conjunto en una dinámica centrífuga que no parece tener fin y de la que el auge VOX es el último -de momento- capítulo de la historia.

    El «espantapájaros» funciona: todos «fachas nostálgicos del franquismo»

    Ya entienden ustedes por qué el espantajo aparentemente inverosímil que ha ideado el Gabinete de Presidencia, efectivamente funciona. Sigamos con el discurso inaugural de «España en Libertad».

    Antes de seguir quisiera que repararan en un recurso comunicativo muy habitual y que ya hemos podido observar varias veces en los pocos fragmentos que llevamos de discurso: las pausas dramáticas de alrededor de 3 segundos son casi una norma que se predica en los manuales de comunicación. Lejos de entorpecer el discurso, mantienen al público conectado: si cualquiera de nosotros estuviera escuchando una batería de oraciones sin pausa alguna, no tardaríamos en perder el hilo y la atención. Así, las pausas generan incertidumbre por lo que seguirá, y cierran los pequeños arcos en los que se estructura la construcción de un relato; y, cuando es pertinente, marcan al público que es el momento de mostrar su entusiasmo, por ejemplo con vítores o aplausos. He de decir que, conociendo las artes de la persuasión, analizas a un orador con una lupa diferente al que recibe el mensaje sin reparar en estos artefactos: se me antoja que las habilidades actorales y oratorias de Sánchez son bastante pobres. Se suele pensar que es una suerte de estratega, y no creo que sea un hombre falto de inteligencia -otra cosa es su nivel intelectual-, pero, honestamente, creo que la mayor parte del crédito ha de atribuírsele a los profesionales de la comunicación de los que se rodea; cosa, por cierto, que no puedo decir de la comunicación de los demás partidos, en particular de la derecha española. No es por alabar gratuitamente a un gremio al que en cierta medida pertenezco, es lo que de verdad creo. Y espero que, cuando hayamos terminado de analizar el discurso y vean lo pulcro que es en su estructura y en el uso de los tres elementos de la persuasión, entiendan por qué llego a esa conclusión y aprendan a evaluar cuando el trabajo de un gabinete en materia de comunicación está bien hecho. Sigamos.

    «Nadie, viniendo de tan atrás, ha llegado tan lejos y en tan poco tiempo como la España democrática«

    Este fragmento del discurso es el que más polémica generó: algunos internautas se apresuraron a comentar que, dada una inflación acumulada del 1.400% en estas 5 décadas -dato este correcto-, los españoles habían perdido poder adquisitivo en términos reales. No pretendo soslayar lo dañino de la inflación (he dedicado este artículo a ese menester): hay ámbitos, como la evolución del precio de la vivienda, en los que la evolución de los precios devoran cualquier incremento del PIB en términos reales y que constituyen auténticos dramas sociales de nuestro tiempo. España es, así, el país de Europa en que la juventud se emancipa más tardíamente, con una media de edad de abandono del hogar de los padres de 30.4 años -una auténtica aberración-. Sin embargo, no es cierto que el PIB per cápita haya caído en términos reales, pues la cifra dada por Sánchez ya está en precios constantes.

    Tweet erróneo sobre la relación entre evolución del PIB real e inflación en España
    https://maldita.es/malditobulo/20250109/renta-per-capita-espana-1975-2025-inflacion/

    Lo que ya no es tan cierto es que doblar la renta per cápita en 50 años sea ninguna hazaña. La mayor parte de los países que se independizaron con el colapso de la URSS y la caída del Bloque del Este y entraron en la UE en 2004, han acometido ese logro en bastante menos años. Desde sus respectivas adhesiones, Polonia, Letonia, Estonia y Lituania han duplicado su PIB per cápita a precios constantes en 20 años, casi alcanzado a España en PIB per cápita.

    GDP per cápita España a precios constantes, respecto a Polonia y los bálticos Letonia, Lituania y Estonia
    Todas las medidas están en PPA para que la comparativa internacional esté ajustada por el coste de vida local: https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.PCAP.PP.KD?locations=ES-PL-LV-LT-EE

    Los PIB per cápita a precios constantes de Rep. Checa, Eslovenia y Eslovaquia se han más que duplicado desde su adhesión en 2004. Dos de ellas han superado a España en PIB per cápita.

    GDP per cápita España a precios constantes, respecto a República Checa, Eslovenia y Eslovaquia
    https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.PCAP.PP.KD?locations=ES-CZ-SI-SK En la gráfica parece que España ocupa el segundo lugar por la posición de la etiqueta: ello se debe a un defecto en el interfaz de la página del Banco Mundial, ya que las etiquetas se ordenan por orden de incorporación al gráfico y no por el último valor de la métrica. Eslovenia y Rep. Checa han ya sorpasado el PIB per cápita español

    Entre nuestros vecinos sureños el panorama es similar, con Malta sorpasándonos ampliamente y viniendo de mucho más atrás.

    GDP per cápita España a precios constantes, respecto a sus vecinos del Sur de Europa: Grecia, Malta y Portugal
    https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.PCAP.PP.KD?locations=ES-GR-MT-PT

    Hungría, Rumanía y Bulgaria (estas dos últimas se adhirieron a la UE en 2007 y la primera en 2004) no se han duplicado desde sus adhesiones, pero están cerca. Y si contamos desde la caída del Muro, se han más que duplicado en bastante menos tiempo de lo que lo hizo España y partiendo de posiciones similares a la que tenía España en 1975.

    GDP per cápita España a precios constantes, respecto a Rumanía, Bulgaria y Hungría
    https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.PCAP.PP.KD?locations=ES-RO-BG-HU

    Y aquí viene el golpe de realidad más severo:

    GDP per cápita España a precios constantes, respecto a Irlanda
    https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.PCAP.PP.KD?locations=ES-IE

    En 1994 Irlanda y España tenían el mismo PIB per cápita a paridad, hoy la primera casi triplica a la segunda.

    Más que «Nadie, viniendo de tan atrás, ha llegado tan lejos y en tan poco tiempo como la España democrática», deberíamos decir que «casi nadie lo ha hecho tan mal durante tanto tiempo » como España. El desempeño económico de España en las últimas décadas no es una hazaña, es un desastre en perspectiva comparada, siendo como es un país miembro de la Unión Europea. Y matizar algo aquí: Sánchez utiliza en su alocución la métrica de PIB per cápita a precios constantes y compara la España de 1975 con los países de su entorno, para concluir que sufría de un atraso notable. Yo he utilizado las mismas métricas, buscando ser ecuánime y riguroso, para contrastar sus asertos. Lo preciso porque van a quedarse ojipláticos con los ejercicios de malabares que les quedan por ver: en lo que queda de discurso da unos saltos entre métricas diferentes, dignos del más habilidoso de los acróbatas. En definitiva, pocos países de la UE lo han hecho tan mal desde su adhesión como lo ha hecho España, y, según la vara de medir del Presidente, habríamos de concluir que es un país cada vez más atrasado respecto a los países de su entorno, y, en esto radica una de las principales diferencias con aquel lejano 1975, también respecto de los que no son de su entorno. Lo único que se puede decir a nuestro favor, que en ningún caso justificaría el framing torticero que ha fabricado el Gabinete de Presidencia en lo referente a la trayectoria económica de España, es que algunos de los países que se adhirieron a la UE antes de 2004 tienen trayectorias de estancamiento similares a la española.

    GDP per cápita España a precios constantes, respecto a Francia, Alemania e Italia
    https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.PCAP.PP.KD?locations=ES-FR-DE-IT

    GDP per cápita España a precios constantes, respecto a otros países de la UE

    En todo caso, esto no es óbice para decir que el aserto «Nadie, viniendo de tan atrás, ha llegado tan lejos y en tan poco tiempo como la España democrática«, es un bulo que no resiste la más mínima evidencia. Quizás hubiera sido un buen momento para que Maldita y Newtral fiscalizaran al gobierno, además de hacerlo con los analfabetos económicos particulares, de los que suelen escribir por twitter en contra del Presidente y que, por alguna razón, parecen ser el target predilecto de los fact-checkers. Supongo que considerarán más peligroso a un freaky comiendo doritos en pijama delante de una pantalla, que las mentiras de todo un Presidente del Gobierno. Pero como he venido aquí a enseñarles de retórica, voy a esforzarme en no perder los estribos.

    Entre pausa dramática y pausa dramática sigue cocinando datos a su gusto: recuerden aquello de que cualquier relato -por falaz o cierto que sea- es defendible con los datos adecuados en la mano. Nos recuerda que la tasa de mortandad infantil española doblaba a la danesa en 1975. Añado que, de hecho, hoy España ha superado -por poco- a Dinamarca en ese indicador. Sin embargo, el relato está construido para enfatizar las diferencias entre nuestro 1975 y nuestro tiempo presente: lo cierto es que España en 1975 estaba alrededor del puesto 30 en este indicador, con una tasa bastante baja, como es propio de un país industrial avanzado que caminaba hacia una economía posindustrial -como las de su entorno, aunque con algo de retraso-. Una vez más, un conjunto de medias verdades o verdades adecuadamente seleccionadas, sirven para dotar de coherencia interna a un storytelling que no es tan cierto como los datos de los que se vale: el truco, recuerden esto para más adelante, es la hábil mezcla de métricas relativas y absolutas, con saltos y omisiones convenientes en las unas y las otras a efecto de dar credibilidad al relato. En este caso refuerza su punto con un cherry picking de un país con una métrica avanzada, lo compara con España en términos relativos y obvia la posición relativa de España frente al mundo. Repite esta pauta todo el discurso, y este caso no es ni de lejos el más grotesco: agárrense el cinturón.

    Evolución de la Tasa de mortalidad infantil en España respecto a Dinamarca y el Mundo en las últimas décadas
    https://data.worldbank.org/indicator/SP.DYN.IMRT.IN?locations=ES-1W-DK&utm_source=chatgpt.com

    Las mayores manipulaciones del discurso nos las trae en el ámbito económico. Las únicas verdades, sin matices, que relata en su discurso es la relativa a la posición de las mujeres y minorías sexuales y la ausencia de libertades públicas y políticas durante la dictadura, así como la proscripción al ámbito privado de las lenguas vernáculas de los territorios bilingües.

    «Quienes cantan las virtudes del autoritarismo quieren que olvidemos estas cosas»

    Pedro Sánchez y su muleta VOX. Feijóo y Abascal preocupados

    El objetivo, recuerden, de todo el artefacto es torpedear a Feijóo, y no a Abascal. Son perfectamente conscientes de que con estas artimañas consiguen dar motivos a mucha gente para escorarse a favor de VOX, y les conviene que así sea: alienan y enfadan a todos los que perciben con nitidez lo burdo de la manipulación, a la vez que motivan al potencial elector socialista a través del miedo. Quien se desangra en el proceso es el PP. Recuerden esto: al PSOE le conviene un VOX fuerte y hará lo posible -lo está haciendo- por conseguirlo.

    Vuelve a relacionar el Guernica, ya ubicado indefinidamente en nuestro país, con los avances de estas décadas: «Todos reconocen […] a nuestro país como una de las democracias más prósperas y plenas de Europa y del mundo […] un país avanzado, influyente, abierto y tolerante […] así que eso es lo que vamos a conmemorar durante este año 2025«. El objetivo: de nuevo, la comparación implícita con los nostálgicos autoritarios para articular la falacia del falso dilema. El discurso está construido como si Sánchez fuera un entusiasta más de los avances democráticos y al servicio de los mismos, pero en realidad está poniendo los símbolos y las emociones que evocan a su servicio mediante la alusión contrastiva con lo que representa la derecha radical. De esto va el discurso: Sánchez y el PSOE son democracia y Progreso, su versión más acabada; y lo que hay a su derecha es o autoritario o tibio en su condena del autoritarismo.

    «Nosotros no somos los únicos que celebramos este tipo de efemérides. De hecho, todos los países de nuestro entorno han celebrado el aniversario de sus democracias, lo han hecho usando el mismo hito que nosotros aquí en España, el aniversario de sus democracias, el inicio del fin de sus dictaduras«

    Otra trampa, esta para justificar su pantomima como si fuera realmente una efeméride de la nación y no un arma arrojadiza contra sus adversarios: gran parte de los países de nuestro entorno no han tenido ninguna dictadura; sí la han tenido Italia, Alemania, Austria, Grecia, Portugal y el bloque del Este; si se quiere contar la Francia de Vichy, adelante. Pero no han pasado por ese trance Reino Unido, Irlanda, los países nórdicos y buena parte de los países de Europa Central. Y, en todo caso, todos sabemos que, cuando habla de nuestro entorno, no se está refiriendo a Yugoslavia y el Pacto de Varsovia… No crean que es un desliz casual, todo está finamente hilado en el discurso.

    Aquí viene la traca final: el grado de impostura alcanzado en este fragmento sorprende, incluso viniendo del nuestro Presidente.

    «En 1975 la esperanza de vida al nacer en España era de 73 años, para que nos hagamos una idea, la misma edad que se tiene en Siria o en Uzbekistán«

    ¡Y no le tiembla el rictus! Una maestro retórico, qué duda cabe… Está comparando la esperanza de vida de un sirio -atravesado como ha estado recientemente su país por la guerra- o un uzbeco en 2025, con la de un español de 1975.

    Esperanza de vida al nacer en España y mundo
    https://datos.bancomundial.org/indicador/SP.DYN.LE00.IN?locations=ES-1W

    España ocupaba en 1975 en torno a la posición 15 en el ranking de esperanza de vida al nacer -una de las mejores posiciones del mundo-. Se suele decir que hoy está, puesto arriba o abajo, en la posición tres; Sánchez se hace eco de esta creencia. En realidad esta cuenta excluye a los microestados: si se los incluye estamos en la posición 9-10 con en torno a los 83 años de esperanza de vida. De nuevo, una selección interesada de las métricas. El grado de manipulación en este fragmento es tan burdo que, me atrevería a decir, constituye una notable falla en el discurso desde el punto de vista comunicativo: hasta el más acérrimo simpatizante del PSOE notará la intención del recurso.

    Y cierro el análisis, que ya va siendo largo, con el ejercicio de manipulación más grotesco -sí, más que el anterior- de todo el discurso. Es uno de los pocos momentos en que tiene que fijar su vista en el texto por varios segundos y, no sé si será mi imaginación, creo que lo ridículo de lo que va a pronunciar le hace escapar una sonrisa.

    «De las 15 mayores economías que existen actualmente en el mundo […] solo hay dos que han logrado pasar de ser dictaduras a democracias y de ser países pobres […] a ser países ricos con un PIB per cápita que duplica la media global […] solo dos, Corea del Sur y España han sido capaces de lograrlo«

    Primero utiliza una referencia absoluta, el PIB, para colocar a España entre las 15 mayores economías del mundo y luego salta al PIB per cápita, una métrica relativa. ¿Por qué lo hace? Pues bien, i) si utiliza la métrica absoluta sin ponderar por población, coloca a España entre las 15 mayores economías mundiales; ii) si utilizara la métrica relativa -PIB per cápita- España caería, puesto arriba o abajo, al 30-35, según si se considera nominalmente o a precios constantes, si se ajustara al PPA y dependiendo del año; iii) utilizar la métrica absoluta permite, además de maquillar la verdadera posición de riqueza de los españoles en el ranking mundial, excluir a una buena cantidad de países que han pasado de ser dictaduras pobres a democracias ricas, iv) si utilizara la métrica relativa, tendría que añadir a su lista de dos -Corea del Sur y España- unos cuantos países más, a saber: Chipre, Eslovenia, Estonia, Portugal, Lituania, Eslovaquia, Letonia, Grecia, Polonia, Croacia, Rumanía, Bulgaria o Hungría…

    Caricatura de Pedro Sánchez, sonrisa malvada

    Sorprendería ver a todo un Presidente manipular tan burdamente, pero lo cierto es que es práctica habitual en los que le han precedido y el uso de la retórica es una actividad consustancial a la política, y a la política democrática en especial, más cuanto más mediatizada esté. Recomiendo la lectura de «El Libro Negro de TVE» de J.F. Lamata y su canal de Youtube, La Hemeroteca del buitre: solemos pensar, por una suerte de sesgo de actualidad, que el que nos está mintiendo a fecha presente tiene una predisposición mayor para hacerlo que sus predecesores; Lamata demuestra que no es el caso. Lo que sí juega a favor de Sánchez es que la polarización ha ensanchado la ventana de Oberton en lo que a las tragaderas de su potencial elector se refiere: y lo está aprovechando, vaya que sí. Miente más, pero porque puede, no porque tenga menos ética que otros políticos: generalmente no tienen ninguna; y el PP del Prestige o el 11M son buena prueba de ello. Me vuelvo a remitir a mi artículo sobre polarización si quieren entender el por qué la coyuntura actual facilita la manipulación al aumentar la aversión afectivo-ideológica a los adversarios. Lo que sí que sorprende y dista de ser admisible, es la total ausencia de los fact-checkers como Newtral y Maldita a la hora de fiscalizar la manipulación gubernamental. Eso no tiene perdón, más si cabe conociendo su maña y sus ganas para fiscalizar a twiteros particulares.

    Parafraseo al propio Presidente: la democracia se defiende

    «combatiendo las fake news, porque las mentiras y la desinformación son la principal arma de los enemigos de la democracia»

    Epílogo

    Recapitulemos:

    Logos: el paso de la Dictadura a la Democracia ha supuesto un salto estratosférico de bienestar en todos los órdenes; ha sido un camino de Progreso. Componente racional del discurso. En definitiva, el objeto del artefacto es proyectar la imagen de que la España democrática es excepcional en el mundo, en lo positivo, y que la España tardofranquista era excepcional también, pero en lo negativo.

    Ethos: nosotros representamos el Progreso; el salto de bienestar de estas décadas está ligado a la obra de gobierno del PSOE. Esto no se ha hecho explícito en el discurso; hábilmente han guardado la compostura de declararlo abiertamente: no hace falta, el público al que está dirigido el mensaje lo cree de antemano. Tal asociación constituye la base de la credibilidad del orador. Lo positivo está relacionado con el PSOE y su obra progresista de gobierno, y va tocando a lo largo del discurso los diferentes issues que asociamos con la política progresista; del otro lado están los representantes del pasado, sus nostálgicos, que buscan retrotraernos décadas atrás en la oscuridad.

    Pathos: La idea de Progreso es en sí mismo el núcleo de la forma mentis de la Modernidad. Parafraseando a Raymond Aron, la muy sensata premisa de que cualquier época -presente, pasada o futura- es excelente para estar vivo, contrasta con el sentido común del hombre moderno: hoy es mejor que ayer, y mañana es mejor que hoy. Así, el Progreso, la Democracia, el Bienestar, forman un triángulo virtuoso que sirve de anclaje para el contenido objetivo del discurso a través del subsconsciente del oyente, a través de sus emociones. El anclaje es, para los estudiosos de la retórica, la clave del discurso: liga el mensaje que está recibiendo pasivamente el oyente a sus propias creencias, le hace partícipe activo del discurso, y, por ello, evoca sus emociones y sentido de pertenencia; sirve, incluso, para vencer resistencias a aspectos novedosos, al atarlos a las concepciones preexistentes. Normalmente, las técnicas más sofisticadas de anclaje hacen uso de la metáfora como forma de evocar lo que no está presente y que es preexistente en el acervo popular, en definitiva, en las mentes del público; Sánchez y su gabinete retuercen y manipulan la realidad para ajustarla a las creencias acendradas en ese acervo popular.

    Así, el artefacto comunicativo está diseñado para evocar emociones que emergen de los más acendrados valores y códigos identitarios del oyente. Llaman al miedo, a la necesidad de defender aquello que más valioso es para el colectivo. La ética sobre lo colectivo, por más abstracta que pueda llegar a ser, sirve de válvula de escape al malestar cotidiano: puede irte mal a nivel laboral, de salud, etc., pero si conservas tu virtud cívica, vas a la cama tranquilo cada noche. La estrategia de comunicación busca tocar esa fibra. La extrema derecha es una amenaza para todo lo que somos, lo que hemos construido, lo que podemos llegar a ser. Y la forma más eficaz de defenderlo, es el voto.

    Como ven, este discurso y el conjunto de actos que inaugura, con la etiqueta «España en libertad», y que pretenden -en apariencia- ser una efeméride colectiva de toda la nación, son en realidad un -magistralmente camuflado- llamamiento al voto socialista. Da igual lo que VOX sea, deje de ser, o pretenda ser: es y será la muleta del Partido Socialista; un arma que esgrimir en detrimento de Feijóo. Es una consecuencia inevitable, estructural, de los sistemas de partidos pluralistas polarizados. A río revuelto, ganancia de pescadores. O, como dije en otro lugar, la polarización es el triunfo de los villanos.

    Como dice Sánchez «la libertad nunca se conquista de forma permanente«. Quizás el mayor peligro de estas estrategias comunicativas cortoplacistas e irresponsables sea que, de tanto gritar. ¡qué viene el lobo!, gran parte de la población, los más desafectos -y con muchos motivos para estarlo-, terminen por hacer callo e ignorar los peligros cuando el lobo venga de verdad. Ellos dirán «¡¿Veis? Teníamos razón! Son gente reaccionaria, son fascistas y siempre lo han sido». La historia no se repite, pero rima.

  • Polarización política: el triunfo de los villanos, ¿puede la polarización producir quiebras democráticas?

    Al igual que en el periodo de «entreguerras», los sistemas políticos occidentales caminan en una espiral de polarización. El origen de la polarización está hoy -como entonces- en la acumulación de problemas irresolutos. Cuando las cosas van bien, la «casta» es «élite»; cuando los problemas se acumulan y la «élite» deviene, a ojos del público, en un problema antes que una solución, el Rey aparece desnudo. En este artículo aprenderás cómo la polarización termina operando mutaciones en el sistema político y cómo estas aceleran a su vez la dinámica polarizada, en un proceso que Giovanni Sartori caracterizó como «dinámica centrífuga» del «pluralismo polarizado». Dicha dinámica tiene el potencial -muy real- de producir quiebras democráticas

    Figura antropomórfica que simboliza la democracia a través del Capitolio de EEUU. Refleja tristeza por el declive de las democracias

    El Pluralismo Polarizado

    El genial politólogo italiano Giovanni Sartori (1976) -y no es posible exagerar la importancia de este autor para la disciplina- estableció una tipología de sistemas de partidos que va desde el Partido único de los sistemas totalitarios hasta el extremo más fragmentado de las democracias electorales multipartidistas. Tras un análisis pormenorizado de una serie de casos, llegó a la conclusión de que la fragmentación de un sistema de partidos alcanza su límite en un número efectivo de partidos de entre 5 y 6. No es menester profundizar aquí en el concepto, pero el número efectivo es algo diferente al número total observable en un Parlamento: se excluyen los partidos que, por su pequeño tamaño en las cámaras, no tienen un efecto real sobre la gobernabilidad. Por simplificar y aunque la realidad a menudo sea más compleja, digamos que, cuando el número efectivo supera los 5-6 partidos y existen partidos antisistema en ambos extremos del sistema de partidos, el Pluralismo Moderado deviene en Pluralismo polarizado: la dinámica de la competencia en un sistema de partidos dado pasa de ser centrípeta a ser centrífuga. No se preocupen si no están entendiendo nada de la jerga politológica, pues me aseguraré de que al final de este artículo tengan claros todos los conceptos. Pero vamos por partes

    ¿Por qué la dinámica pasa de ser centrípeta a centrífuga? En el Pluralismo Moderado, los partidos que aspiran a gobernar han de disputarse el centro. Imaginen un régimen parlamentario con un sistema de partidos dominado por 2 partidos grandes: es común que uno obtenga la mayoría absoluta, y, cuando no lo consigue ninguno, otros pequeños partidos facilitan el gobierno de uno de los dos grandes, ya sea en solitario o formando coaliciones ad hoc. El parlamento tiene 400 diputados. En la última hipotética elección, el partido de centro derecha obtuvo 190, a tan solo 10 de la mayoría, el de centro izquierda 110, y los restantes se los repartieron un partido verde y otro liberal (este ejemplo podría ser perfectamente la situación real de la República Federal Alemana durante décadas, excepto por el tamaño de la Cámara).

    Un parlamento hipotético de 400 escaños

    El votante mediano: aniquilado por la dinámica centrífuga del Pluralismo Polarizado

    El partido de centro derecha tan solo necesita el apoyo o abstención de los verdes o los liberales, e, incluso en solitario, su gobierno será probablemente tranquilo, pues no hay partidos extremistas/obstruccionistas representados en la Cámara. ¿Qué tipo de oposición y estrategia electoral crees que deberá proyectar el partido de centro-izquierda para optar a ganar las siguientes elecciones?

    Votante mediano, Anthony Downs
    Modelo del votante mediano: modelizado sobre el bipartidismo estadounidense y, por tanto, con importantes limitaciones al ser aplicado a sistemas multipartidistas. Tomada esta precaución, el modelo sirve para ilustrar los argumentos desarrollados en este artículo

    El politólogo estadounidense Anthony Downs postuló un modelo para explicar la dinámica de competencia centrípeta. Se ha criticado al modelo el ser solo aplicable a sistemas bipartidistas puros, que son muy escasos, pero a efectos divulgativos nos sirve al hilo de este artículo. El modelo postula que la mayoría de los votantes se concentran alrededor de la mediana de distribución ideológica. Incurre en una petición de principio, pero no es descabellada en entornos no polarizados. La clave para entender la dinámica centrípeta es que la masa gris, en torno al centro de la gaussiana -en el punto «M»-, es un electorado en disputa, potencialmente recolectable por ambos partidos, mientras que las partes coloreadas son votantes fieles. En tal contexto, no tiene sentido que el partido de izquierda -el rojo- enfoque una campaña electoral de tintes marcadamente izquierdistas -a la izquierda del puto «A»-, ni que el de derecha -el azul- inicie una campaña de marcados tintes derechistas -a la derecha de «B»-. Puesto que los votantes más fieles van a mantener su voto siempre que el partido esté más cerca de sus posiciones que el partido menos afín, lo racional será llevar la contienda electoral al centro.

    Tal es la dinámica centrípeta -o como Sartori también la llama, «Bipolar»- del Pluralismo Moderado.

    Pero, ¿qué cambia que aumente el número de partidos representados en el parlamento? Primero vamos a precisar otro extremo: esto no tendría que ser per se problemático si se cumple una premisa, a saber, que la fragmentación del número efectivo de partidos refleje un aumento del número de clivajes que atraviesan la sociedad a quien el Parlamento representa. Esto es, que -por el motivo que sea- el número de conflictos políticos importantes en una sociedad haya aumentado, y ello requiera una cantidad mayor de vehículos de representación. Vamos a precisar a más qué es eso de un clivaje.

    Clivajes sociales y Sistemas de Partidos


    Lipset y Rokkan acuñaron este concepto para reflejar aquellas líneas de fractura, aquellos conflictos, que en una sociedad dada determinan los alineamientos políticos y que, por ello, en una democracia electoral determinarán el número y el tipo de partidos representados en el Parlamento. Por ilustrar, el clivaje típico de la sociedad industrial fue el «Obreros versus Capitalistas», y dio lugar a los partidos laboristas/socialistas, por un lado, y liberales/conservadores por otro.

    Clivajes Sociales
Lipset y Rokkan
    Los clivajes más típicos, aunque no los únicos

    Pero, ¿tan problemático es que un incremento del número de partidos no guarde relación con los clivajes políticos? Antes de explicar por qué es problemático a nivel de dinámica del sistema de partidos, atendamos al hecho empírico: lo cierto es que observamos persistentemente una relación del número de clivajes y número de partidos que queda descrita por la siguiente fórmula, donde «N» es el número efectivo de partidos y «D» es el número de dimensiones de conflicto observables en la sociedad.

    N= D + 1

    Observen la siguiente imagen, extraída de «Modelos de Democracia» de Arendt Lijphart:

    Arendt Lijphart: relación del número de temas o clivajes y el número efectivo de partidos

    Como ven, la regresión descrita por la fórmula se acerca a la perfección: los sistemas de partidos de todas las democracias a lo largo y ancho del mundo se ajustan a la fórmula que les he traído con una precisión que bien podría calificarse de sorprendente. Pero, ¿qué ha pasado en los últimos años en España?

    Número efectivo de partidos en España
    Evolución del Número Efectivo de Partidos. Adaptado de Benigno Pendás

    Pues que el número de partidos ha crecido sustancialmente desde 2015 con la entrada con enorme fuerza de Cs y Podemos en el Parlamento. Fenómeno de fragmentación, por cierto, que no ha acontecido -¡ni mucho menos!- tan solo en España. ¿Y qué ha pasado con el número de clivajes?

    Clivajes/conflictos sociales y políticos

    Lijphart caracterizaba a la sociedad española desde hace décadas como atravesada por 2 clivajes importantes y uno de importancia intermedia. Los dos grandes son, por un lado, el socioeconómico o eje izquierda-derecha y, por otro, el centro-periferia que enfrenta, básicamente, a nacionalistas vascos y catalanes con nacionalistas españoles. Si convenimos -y es una tesis que considero sensata- que el clivaje religioso ha ido perdiendo fuelle con el tiempo, y que, como mucho, ha sido sustituido por un nuevo clivaje típico de la sociedad posindustrial, Valores Materialistas Vs Valores posmaterialistas (para mayor detalle pincha aquí); vemos que el número de partidos ha crecido sin hacerlo el número de clivajes. ¿Qué quiere decir esto?

    Dos cosas: que i) los vehículos tradicionales de representación -el PP/PSOE- no responden a las expectativas del electorado; y que, en parte a consecuencia de ello, ii) está aumentando la polarización.

    Y fragmentación del sistema de partidos y polarización son, precisamente, dos de las características -quizás las más importantes- del Pluralismo Polarizado de Sartori. Ya podemos volver al principio aviados con el arsenal teórico adecuado para salir de este dédalo y resolver el enigma de la vertiginosa transformación de nuestro sistema de partidos.

    Pluralismo polarizado: un animal en estado terminal

    Así, cuando un sistema de partidos supera el umbral de los 5 o 6 partidos efectivos, empieza a mutar de forma casi automática. Y ello en parte a una mera cuestión aritmética. Volvamos al ejemplo del Parlamento de 400 escaños.

    Con el tiempo, en nuestro ejemplo hipotético los partidos de centro derecha y centro izquierda han ido desangrándose hasta equiparar sus fuerzas en los 100 escaños; los verdes y los liberales mantienen el tipo; y a los extremos del sistema de partidos surgen con fuerza un partido de derecha radical y otro de izquierda radical. La mayoría para gobernar, siendo el Parlamento de un total de 400 escaños, está en los 201.

    Como fácilmente pueden colegir, ninguna coalición del centro derecha o centro izquierda con los partidos moderados -liberales y verdes- daría lugar a mayoría, pues se quedarían en 150 escaños. En tal contexto, las únicas alternativas posibles son: i) Gran Coalición de los partidos de centro derecha y centro izquierda, sumando 200 escaños que, aunque a un escaño de la mayoría, podría ser suficiente para formar un gobierno en minoría con visos de estabilidad tolerado desde fuera por los partidos radicales de menor tamaño; ii) un gobierno en minoría y débil entre centro derecha y derecha radical o entre centro izquierda e izquierda radical, que por supuesto contarían con la oposición de todos los demás partidos representados en el parlamento. Esta segunda opción, dependiendo del mecanismo constitucional de investidura, puede incluso ser imposible o muy improbable de llevar a cabo, pero a efecto de modelizar las consecuencias de esta eventual situación, vamos a ignorar este punto y vamos a entender como que tales gobiernos son posibles en todo sistema político en que se dé tal coyuntura aritmética.

    La posibilidad «i» ha sido explorada en Alemania en no pocas ocasiones -a tiempo presente, sin ir más lejos, se da una coalición de este tipo- con coaliciones que incluían la CDU/CSU y el SPD; y también en otros países como Austria o Reino Unido, en particular los llamados gobiernos de Concentración Nacional, como el gabinete de Churchill de 1940 que, dada la coyuntura de la 2GM, reunió a líderes de los tres principales partidos -Conservadores, liberales y laboristas- bajo la presidencia de aquel. En un contexto de guerra tales gabinetes dan una imagen a la ciudadanía de unidad nacional y no suelen explorarse por una necesidad aritmética, sino por motivos políticos que lo justifiquen. Si se explora por necesidades aritméticas, este tipo de gobierno es inestable, además de peligroso. ¿Por qué? Piensen en el ejemplo hipotético que hemos citado: si la Gran Coalición decepciona -y todos los gobiernos lo hacen, tarde o temprano- las únicas alternativas donde el elector puede posar sus ojos son los partidos liberal y verde en el centro, y los dos de los extremos. Dado que un sistema político de este tipo se ha fragmentado precisamente porque los vehículos tradicionales de representación no dan solución a los problemas percibidos por la ciudadanía, es de esperar que sean el partido de Derecha Radical y el de Izquierda Radical quienes canalicen el descontento. Así, el resultado a medio plazo de una Gran Coalición es lo que Sartori denominó una dinámica centrífuga caracterizada por la polarización. No se preocupen, cuando avancemos un poco más ahondaremos en el qué y el porqué de la dinámica centrípeta del pluralismo moderado y la centrífuga del pluralismo polarizado. Mi intención por ahora es que entiendan cada pieza del puzzle.

    ¿Y por qué la opción «ii» es también peligrosa? Veamos: este es el punto preciso en el que, con el conocimiento acumulado a este punto del artículo, se entiende con claridad qué es eso de una dinámica centrífuga en un sistema de partidos. El quid de la cuestión es que en el pluralismo polarizado se da un fenómeno que Sartori denominó de oposiciones bilaterales y que da lugar a una competencia de tipo triangular, en lugar de la competencia de tipo bipolar que se da en los pluralismos moderados y en los sistemas bipartidistas.

    Una situación de oposiciones bilaterales se da cuando los partidos de centro, en nuestro ejemplo los partidos de centro derecha, centro izquierda, liberales y verdes, encuentran oposición, ¡tanto a su derecha como a su izquierda! Es esta la razón por la que decimos que la dinámica de confrontación es triangular en vez de bipolar. Lo que ocurre en este tipo de dinámica es que el modelo del votante mediano de Downs se rompe por completo. El partido de centro derecha deja de tener incentivos para competir por el centro con el de centro izquierda, pues se arriesga a ser devorado por el partido de derecha radical, y, viceversa, se produce la misma dinámica entre el partido de centro izquierda con el de izquierda radical. Les traigo de nuevo el modelo de Downs para refrescarles la mente.

    Votante mediano, Anthony Downs
    En el Pluralismo Polarizado, la oposición bilateral obliga al partido de centro izquierda a disputar su espacio con el de izquierda radical -área coloreada en rojo-, y el de centro derecha se ve obligado a hacer lo propio con el de derecha radical -área coloreada de azul-


    Ya entienden por qué llamamos a este animal pluralismo polarizado, ¿verdad? Efectivamente, al obligar a los partidos a abandonar la competencia centrípeta -hacia el cetro- y sustituirla por la competencia centrífuga -hacia los extremos-, el sistema de partidos sufre una progresiva mutación -más bien una progresiva degeneración- en dos sentidos muy precisos: i) las estrategias de comunicación de los partidos son cada vez más polarizadas y confrontativas; ii) los partidos de centro se terminan por parecer cada vez más a los de los extremos, dejando huérfanos y desencantados a los electores moderados.

    Características del Pluralismo Polarizado de Giovanni Sartori

    El observador atento habrá notado ya como el precio que el PSOE ha pagado por aniquilar a los partidos de la Nueva Izquierda -Podemos, Sumar, Más País y demás confluencias-, ha sido parecerse cada vez más a ellos. Ha fagocitado sus votos, sí, pero es un partido menos capaz de competir hoy por el centro de lo que lo era a una fecha que ya se nos aparece tan remota y a la vez tan cercana como 2014. Por ello, pese a haber absorbido gran parte de los votos de la Nueva Izquierda (y no solo, pues también ha absorbido voto catalanista, y no precisamente poco) de 2019 a 2023, tan solo ha pasado del 28% al 31,68% de las elecciones generales de aquel año a las de este último.

    Cruce de variables del poselectoral del CIS de 2023. El auge de VOX alimentó el voto útil al PSOE: electores desencantados de partidos de izquierda radical y nacionalistas votaron PSOE
    Elaboración propia a partir de encuesta poselectoral del CIS. La tabla cruza las variables de recuerdo de voto de 2019 y voto en 2023: se observa un flujo muy notable de voto de otras formaciones de izquierda y nacionalistas hacia el PSOE.

    Las administraciones locales y autonómicas están escasamente mediatizadas y su actividad cotidiana queda lejos del escrutinio del público -a excepción de comunidades como la vasca y catalana en que la política local tiene mucho seguimiento en medios y en el público-. Por ello, el PP aún no ha empezado a notar los efectos de la mutación que su competencia centrífuga con VOX le terminará produciendo, si hacemos caso al modelo de Sartori. Yo creo, efectivamente, que así ocurrirá si termina gobernando en la Administración General del Estado en coalición o dependiendo de VOX. Se verá devorado por la estética y la retórica de la derecha radical como el PSOE se ha visto devorado por la estética y retórica de la izquierda radical.

    Las democracias liberales pluralistas polarizadas, ¿pueden quebrar?

    Así pues, ya sabemos identificar por qué la llegada de la Nueva Política no era un signo de esperanza, sino un síntoma de una enfermedad potencialmente letal.

    Aquí llegan las malas noticias: el pluralismo polarizado es un animal en estado terminal. Detrás no hay otro tipo más de sistema de partidos, detrás del pluralismo polarizado hay un acantilado y al fondo del mismo, el vacío. Uno de los destinos naturales de este tipo de sistema de partidos es la quiebra del sistema democrático. Y no estoy exagerando…

    Ejemplos de países con un Sistema de Partidos tipo Pluralismo Polarizado. Algunos de esos regímenes, quebraron y devinieron Dictaduras
    Países estudiados por Sartori en su tipología de sistema de partidos que pueden ser susceptibles de ser categorizados como pluralistas polarizados por el grado de fragmentación de sus parlamentos

    De esta lista, según refiere el propio Sartori, habría que excluir a Suiza, Países Bajos, Noruega y Dinamarca por no exhibir una dinámica centrífuga: no cuentan con oposiciones bilaterales, esto es, no cuentan con partidos poderosos a ambos extremos del sistema de partidos. Matizar en este punto que nos estamos refiriendo a dichos sistemas políticos en el periodo señalado entre paréntesis; matiz necesario pues, desde la Gran Crisis financiera de 2008, observamos como por doquier emergen pluralismos polarizados en sistemas políticos y periodos que no están incluidos en la tabla, ya que lamentablemente Sartori falleció en 2017 sin posibilidad de ampliar sus estudios. En cuanto a Finlandia, Israel e Italia, son encuadrables en el pluralismo polarizado, exhibiendo una peculiaridad que conviene reseñar. En Israel la presión que ejerce sobre su sistema político la sempervirente hostilidad de sus países vecinos -que es por supuesto recíproca-, actúa como aglutinante de su sistema de partidos. Así, pese a estar su parlamento, la Knéset, enormemente fragmentado -lo sigue estando hoy-, la política internacional genera una suerte de unidad nacional que sirve de dique -hasta cierto punto- contra las dinámicas centrífugas. Lo mismo ocurrió con la presión soviética sobre Finlandia en el contexto de la Guerra Fría: el durante décadas fortísimo partido comunista finlandés fue integrado, al menos en parte, en el sistema político finlandés, pues el resto de partidos tenían un incentivo a mostrarse ambivalentes respecto a él; la cercanía del gigante soviético y sus aspiraciones imperialistas sobre la vecindad, permitieron que el partido comunista jugara el papel de bisagra entre los partidos finlandeses, que deseaban mantener su independencia frente a los soviéticos, y la propia URSS. Este fenómeno de neutralidad estratégica de los finlandeses fue apodado por medios occidentales como finlandización. Así, el partido comunista finlandés nunca ejerció una oposición tan frontal al resto de partidos como la ejercida por otros partidos marxistas de otras latitudes. Ello, junto a la ausencia de un partido de derecha extrema, marginados como estaban en el periodo de posguerra en la mayoría de países occidentales, limitó las tendencias centrífugas al no existir oposiciones bilaterales. Algo parecido y a la vez diferente ocurrió en Italia: allí sí hubo un partido neofascista de importantes dimensiones, el MSI (en torno al 10% del voto en su mejor momento), y un aún más fuerte partido comunista, el PCI (que llegó a superar el 30% del voto en alguna elección). Allí sí hubo, por tanto, oposiciones bilaterales y dinámicas marcadamente centrífugas. Fue un sistema con una inestabilidad crónica, pero el miedo a la fortaleza del PCI aglutinó el sistema político en torno a una coalición de partidos centristas que gobernó ininterrumpidamente -aunque con baile de miembros- durante décadas: la Democracia Cristiana (DC) lideró gobiernos de coalición prácticamente de forma ininterrumpida desde 1945 hasta 1992. ¿Y qué hay del resto?

    Enrico Berlinguer. Partido Comunista Italiano
    Enrico Berlinguer, dirigente histórico del PCI, partido comunista más fuerte en la historia de Europa Occidental

    El resto de los animales en estado terminal de la lista, murieron. A excepción de la V República Francesa, claro está, que aún pervive con una inestabilidad crónica desde su nacimiento. El Chile pre-Pinochet vivió una descomposición acelerada con dinámicas centrífugas y polarización, y un proceso de mimetización de los partidos otrora moderados con los extremos minuciosamente diseccionado por Sartori: si imaginamos que damos a leer las líneas en que el politólogo italiano explica los pormenores del proceso a un cualquiera que desconozca la historia de Chile, adivinará que el final del camino iba a ser un golpe de timón o una revolución. Puede escandalizar esto que digo al lector, pero así lo pienso. Lo mismo cabe decir de la II República española, la República de Weimar, o la IV República francesa, todos ellos animales fenecidos en circunstancias similares, con golpes de timón mediantes y la mutación de sus sistemas políticos democráticos en regímenes autoritarios, con la excepción francesa cuyo golpe de timón -pilotado por el General prócer Charles de Gaulle- dio el paso de la IV a la V República.

    No en vano, el pluralismo polarizado es el ejemplar que con más casos de quiebras ha jalonado la historia de la democracia liberal urbi et orbi. La tasa de mortandad de este animal solo puede calificarse de sorprendente…y preocupante dada la coyuntura actual.

    Si quieres saber cómo el laboratorio del gabinete de Presidencia de Pedro Sánchez está aprovechando la coyuntura de polarización, en este artículo diseccionó con un ejemplo concreto la estrategia de comunicación que está utilizando el PSOE para erigirse en «dique de contención de la extrema derecha». El PSOE está zarandeando el fantasma de Franco para apoyarse en VOX y éste está, torpemente, sirviendo de muleta al PSOE más débil de su historia reciente: es esta estrategia lo que le permitió revalidar gobierno pese a haber perdido las elecciones generales de 2023

    Caricatura de Pedro Sánchez con cara de malvado

    Nota: este artículo, sobre el pluralismo polarizado, y aquel en que analizo la estrategia de comunicación del PSOE para aprovechar en su favor el auge de la derecha radical, iban en origen a ser un solo artículo. Dada la extensión que hubiera resultado, he optado por dividirlo en dos a efecto de no abrumarles con semejante «tocho». Sin embargo, sus temáticas están relacionadas y conviene enlazar la lectura del uno con el otro

  • El hámster en la rueda: desmontando el mito keynesiano, ¿por qué el aumento del PIB con inflación no produce bienestar?

    Hace unas semanas, el Presidente Pedro Sánchez destacó como un logro que la renta per cápita en España se haya duplicado en los últimos 50 años. Más allá de lo pertinente de vanagloriarse de una cifra que no deja de ser modesta, muchos internautas señalaron que la evolución de la inflación había sido superior al crecimiento económico, perdiendo los españoles poder adquisitivo a lo largo de estas décadas. ¿Qué hay de cierto en ello? En este artículo me propongo mostrarte el porqué las políticas keynesianas que han imperado en Occidente desde el fin de la IIGM tienen consecuencias problemáticas, y que ello no se debe a los cálculos que podemos hacer con una calculadora, pues el papel lo resiste todo: los defectos del keynesianismo no derivan de su capacidad o no de producir incrementos reales del PIB per cápita; son más sutiles, son de tipo ético y afectan de lleno a nuestro modelo de sociedad

    Caricatura de John Maynard Keynes
    Representación satírica de John Maynard Keynes

    «Son claros, son inapelables, yo diría incluso que hasta abismales», así calificaba Sánchez el desempeño económico del país en su periplo democrático.

    Pedro Sánchez se felicita de que España haya doblado su renta per cápita en el periodo democrático

    Hay motivos, desde luego, para no tomarse estas declaraciones con el mejor de los humores. No en vano no son pocos los países que, partiendo -dentro de la propia Unión Europea- de niveles de renta per cápita inferiores o similares a los españoles en la década de los 90, han pulverizado ese registro -doblar su renta per cápita- en mucho menos tiempo: véase el caso de Estonia o Irlanda. Así, sorprende por falaz el aserto de Sánchez «Nadie, viniendo de tan atrás, ha llegado tan lejos y en tan poco tiempo como la España democrática». Sin embargo, no pocos internautas se precipitaron a establecer un juicio erróneo, a saber: que la evolución de la inflación según el Índice de Precios al Consumo había sido muy superior a la del PIB per cápita nominal, y que por tanto los españoles habían perdido poder adquisitivo a raudales.

    Tweet erróneo sobre la relación entre evolución del PIB real e inflación en España

    Cierto es que la evolución del IPC muestra una imagen -literalmente- sin precedentes históricos.

    Inflación acumulada en los últimos 50 años en España. Instituto Nacional de Estadística
    https://www.ine.es/varipc/verVariaciones.do?idmesini=3&anyoini=1975&idmesfin=3&anyofin=2025&ntipo=1&enviar=Calcular

    Sin embargo, y es comprensible incurrir en este tipo de error dado lo abstrusa que a veces la economía puede ser para los no iniciados, la cifra de 15.000 euros per cápita de los españoles en 1975 que dio el Presidente ya estaba ajustada para reflejar la relación con el mismo dato a fecha de hoy en términos reales: según datos de la Cámara de Comercio de España, el PIB per cápita nominal de 1975 eran 1.010,50 euros. Por tanto, la cifra dada por Sánchez es esencialmente correcta. Todo bien, ¿no?

    La trampa del Keynesianismo

    Pues no, lo cierto es que casi nada anda bien en la economía española -y mundial- de nuestros días, pero vamos paso a paso.

    Evolución de la inflación en las economías OCDE durante las últimas décadas
    Miembros OCDE: inflación, precios al consumidor (% anual). Index mundi

    Desde el final de la IIGM, con el auge de la macroeconomía keynesiana, la inflación promedio anual se ha movido en cifras superiores al 4.5% (1960-2025). ¿Es esto normal en perspectiva histórica? Lo cierto es que no: quitando cataclismos inflacionarios como el de la Revolución Francesa y las numerosas guerras que asolaron Europa en siglos precedentes, la tasa de inflación en el pasado ha sido consistentemente muy inferior a las registradas desde la posguerra mundial. Por ilustrar, la tasa media de inflación del XIX fue del 0.4% anual. Para que se hagan una idea de lo inusual del fenómeno, el periodo que va desde 1500 a 1650 fue conocido como La Revolución de los Precios, ya que la población europea -y en especial la española debido al flujo constante de metales preciosos que llegaba de las colonias y el, con ello en parte relacionado, atraso de su tejido productivo- vivió un proceso inflacionario hasta la fecha desconocido: fíjense que aquella revolución inflacionaria que tanto asombró al sus coetáneos fue del orden del 1 al 1.5 % anual… Nosotros, pobres desgraciados, firmaríamos esa cifra para el mejor de nuestros años con los ojos cerrados.

    Pero, si crecemos, ¿dónde está el problema?

    Evolución del PIB de Europa Occidental en los siglos XIX y XX
    https://crei.cat/wp-content/uploads/opuscles/090427134605_ESP_CREI202020Cast%5B1%5D.pdf
    Evolución de las tasas de crecimiento de PIB de Europa Occidental en los siglos XIX y XX
    https://crei.cat/wp-content/uploads/opuscles/090427134605_ESP_CREI202020Cast%5B1%5D.pdf

    Lo cierto es que no crecemos mucho más de lo que crecíamos en el XIX… pero crecemos diferente

    Evolución de la inflación en Europa Occidental durante los siglos XIX y XX
    https://crei.cat/wp-content/uploads/opuscles/090427134605_ESP_CREI202020Cast%5B1%5D.pdf

    ¿Qué es el Keynesianismo?

    A largo plazo, todos estamos muertos

    John Maynard Keynes

    Los modelos formales clásicos, de eso que se ha dado en llamar primer liberalismo, proclamaban que a las crisis económicas no había que tenerles miedo, pues la mano invisible, dejada a su albur, reorganizaría el desbarajuste por sus propios medios. A largo plazo el mercado es eficiente, decían, con lo que déjenle hacer y él lo arreglará. Keynes vino a decir algo así como: muy bien, pero a mí el largo plazo me da igual, me importa el ahora. Justificaba así la intervención del Estado en la economía para, en periodos de crisis, aliviar las condiciones económicas, especialmente de los más desfavorecidos, mediante políticas económicas expansivas. Aunque el modelo keynesiano estricto fue pensado para actuar en periodos de crisis, por aquello de que en esos periodos hay recursos ociosos y no hay peligro de crowding out -ver enlace- ni de tensiones inflacionarias, lo cierto es que, desde Keynes, los gobiernos han venido utilizando las políticas fiscales y monetarias expansivas a placer, haya crisis o no la haya: imprimir billete -permítanme los quisquillosos simplificar este punto por razones divulgativas- y elevar el gasto público.

    ¿Cuál es la lógica -si no somos del todo cínicos y malpensados- de todo esto? Aquello que hemos dado en llamar efecto multiplicador.

    ¡El efecto multiplicador!

    Dichoso palabro. Keynes pensaba que el gasto público redistributivo tenía el potencial de elevar la demanda agregada: los menos pudientes tienen una mayor Propensión Marginal al Consumo que los más adinerados, que dedican una mayor proporción de su ingreso al ahorro, y, por ello, una distribución de rentas hacia los más pobres aumentará la actividad económica, a través de un aumento en la velocidad de circulación del dinero. Los críticos argumentaban que, por ello, el gasto público redistributivo reduciría la inversión, y por tanto la acumulación de capital físico y el desarrollo tecnológico, lastrando el crecimiento futuro. Keynes pensaba que esta crítica era errónea, y hay algo de cierto en ello, pues, ¡el multiplicador existe! El problema de este artefacto no es su virtud matemática o teórica, sino sus defectos morales y sus consecuencias sociales, pero no nos adelantemos y dejemos lo mejor para el final. La idea de Keynes es que, siempre que el efecto multiplicador fuera mayor a 1, lo que habías dejado de ahorrar/invertir lo recuperarías gracias al aumento de la demanda agregada, con lo que la inversión no se resentiría. ¡Para los pies! ¿Y qué significa esto en jerga no jeroglífica?

    Que el multiplicador sea mayor a 1 significa, llanamente, que una expansión del gasto en -por ejemplo- un 1%, implique una expansión del PIB en más de un 1%. La política keynesiana discrecional -con la que probablemente el propio Keynes no hubiera en vida estado de acuerdo- postula algo así como: siempre hay recursos ociosos y siempre hay una demanda potencial para una mayor producción, por tanto los precios se van a comportar con cierta rigidez; así, un aumento del gasto llevará a un incremento de la demanda agregada sin implicar tensiones inflacionarias. Lo cierto es que la realidad es más compleja -siempre lo es- y la macroeconomía keynesiana discrecional -aquella que se aplica por defecto haya crisis o no la haya- produce crecimiento del PIB real, sí, pero también inflación. Ya lo hemos visto en los gráficos arriba referidos, pero tenemos un ejemplo de primera mano: la expansión del gasto para paliar los efectos de la crisis COVID. TheEconomist situó a España como la economía de mejor desempeño en 2024 (cuidado con la interpretación de este tipo de publicaciones, pues también fue calificada por TheEconomist como la peor de 2020, y no hemos cambiado tanto, por no decir que no hemos cambiado nada), con un crecimiento del 3.2% del PIB. En ese mismo año la inflación ha sido del 2.8%. Esto quiere decir que, para que el crecimiento del PIB real haya sido del 3.2%, el crecimiento nominal del PIB ha tenido que ser de alrededor del 6%. Si extendemos la panorámica a todo el periodo postcovid, la inflación acumulada en España y derivada de las políticas expansivas implementadas para salir de la crisis ha sido de la friolera del 21%.

    Podrán ustedes preguntarse si no habrá economistas que argumenten contra la idea de que las políticas fiscales y monetarias expansivas discrecionales son inflacionarias… ¡y los hay! Vaya que sí. Por ejemplo, es común ver argumentar a Eduardo Garzón y otros seguidores de la Teoría Monetaria Moderna que las políticas expansivas no son per se inflacionarias, ni en recesiones ni fuera de ellas. Garzón suele citar como ejemplo a Japón: si países altamente endeudados y con un historial de inflación como Argentina calzaran los calendarios de la deuda con la pericia que lo hacen los japoneses, otro gallo les cantaría. Para este economista, con evitar que los intereses devoren tus presupuestos anuales sería suficiente y los impactos de la emisión de deuda, del imprimir billete (permítanme la malicia de utilizar ese término, que tan insidioso le es a nuestro economista de cabecera), serían esencialmente positivos. El argumento es simple: habrán oído ustedes decir que Japón es el país más endeudado del mundo y que no tiene ningún problema derivado. Más allá de que a Japón los problemas no le faltan, el problema es que el argumento es falso de principio a fin. Japón no es el país más endeudado del mundo, ¡sino el que menos lo está! Atención a la siguiente imagen.

    Net International Investment position o endeudamiento neto de una serie de países, incluyendo España, Japón y USA
    Para una contextualización del indicador: https://www.investopedia.com/terms/n/net-international-investment-position-niip.asp ; https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Glossary:International_Investment_Position

    En ella pueden ver el patrimonio neto, el Equity, calculado de acuerdo con el Manual de la Balanza de Pagos y Posición de Inversión Internacional del Fondo Monetario Internacional. En paladino: este concepto refleja la situación de endeudamiento neto de un país, resultado de la diferencia entre activos y pasivos financieros que cuentan en su haber. Japón es el país menos endeudado del mundo porque, a pesar de tener una deuda absoluta de dimensiones monstruosas, es el principal tenedor -por detrás de tenedores privados y de la propia Fed- de deuda americana.

    Principales tenedores de deuda pública americana
    Bloomberg: https://www.bloomberglinea.com/mundo/estados-unidos/mercado-de-bonos-quienes-son-los-principales-tenedores-extranjeros-de-la-deuda-estadounidense/

    Habrán notado ustedes que el país más -brutalmente- endeudado del mundo es EEUU: la posición del Dólar como moneda de reserva internacional le permite paliar parcialmente las tensiones inflacionarias y devaluativas de la moneda derivadas de la emisión masiva de deuda; es decir, la sempervirente demanda exterior de dólares le permite ir dopado como un ciclista, si se me permite la chanza. No tiene esa posibilidad la segunda banderola que ven a la izquierda de la de EEUU: sí, por sorprendente que parezca, España es el segundo país con el patrimonio neto más negativo del mundo; un regalito de los tiempos de la burbuja. Esperemos que a nadie se le ocurra hacer demasiado caso -más caso, me refiero- al señor Garzón.

    Que un país con un patrimonio muy negativo está sometido a tensiones inflacionarias es simplemente una obviedad, por al menos dos motivos: i) si disminuye su posición crediticia y empieza a encontrar problemas para financiarse, el recurso a la emisión monetaria será una pulsión irresistible; obviando el melón del factor trabajo, por mucho efecto multiplicador que haya, la acumulación de capital físico para aumentar las posibilidades de producción y cubrir una hipotética demanda siempre creciente, requiere tiempo y los precios no serán rígidos si la oferta no puede seguir a la demanda; ii) el muy elemental hecho, y sorprende que se pase por alto con tanta ligereza, de que el propio gobierno de un Estado endeudado tiene incentivos a promover activamente la inflación a efectos de licuar la deuda: si el nominal de la deuda permanece constante pero el Estado recauda más, también nominalmente, por la elevación general de precios, podrá financiar la deuda más holgadamente… e iniciar la siguiente oleada de emisiones, y así ad eternum: ¡Bienvenidos a la República de Argentina!

    Doy por entendido que la macro keynesiana es, al menos potencialmente, inflacionista. ¿Qué imagen extraer de todo ello?

    Pues, puede parecer una perogrullada, pero la conclusión es bastante simple: si coinciden conmigo en que la macroeconomía keynesiana genera crecimiento económico real a costa de generar inflación -ésta tan real también como la vida misma-, lo que estamos haciendo es una transacción entre salarios pasados y salarios futuros. Las mieles de la macroeconomía keynesiana son un salario real presente -y futuro- más cuantioso a cambio de licuar nuestros salarios pasados -nuestros ahorros-. ¿Compensa? Esta pregunta no se puede responder con un modelo matemático y depende mucho del ethos de cada cual, de la forma de ver la vida, de si uno invierte o no, cómo y dónde lo hace, qué tipo de profesión desempeña, con qué salario… Pero si me permiten voy a darles mi opinión, a modo de cierre, sobre este extremo, y lo voy a hacer con un aserto radical.

    Un hámster aterrado

    Another Brick in the Wall

    La macro keynesiana es una forma de esclavitud moderna. Es el incentivo adecuado y perverso para que el hámster siga corriendo y corriendo, girando y girando sin un propósito, más que ser combustible para el sistema, hasta caer extenuado y muerto. La promesa de un futuro mejor exige seguir girando dentro de la rueda hasta que nuestros huesos descalcificados sean vencidos por la artrosis; el precio a pagar por ese futuro es ver mermados nuestros salarios pasados, ver licuados nuestros esfuerzos. Lejos de poder decirnos a nosotros mismos: «hey, voy a tomarme un descanso, unos años sabáticos con los ahorros hasta ahora alcanzados», el modelo nos exige que sigamos corriendo. El keynesianismo representa la imagen más perfecta y acabada de lo que la crítica cultural al uso prefigura como los males del capitalismo salvaje. Somos carne en una picadora; como en aquella imagen aterradora, somos another brick in the wall.

    Another brick in the wall
Pinkfloyd

    Un sistema de pensiones de moral cuestionable rubrica la perversión del modelo social keynesiano. La única razón por la que tus esfuerzos pasados tienen sentido viene de la mano del sistema de reparto: hemos licuado tus salarios pasados vía inflación, pero te prometemos resarcirte cuando, si llegas vivo, no te quede un hálito de energía para seguir girando en la rueda, y ya dependas por entero de nosotros, tus bienhadados benefactores. Y, por supuesto, la generosidad de la prestación va íntimamente ligada a los salarios de los últimos años de tu trayectoria profesional; que por cierto han sido altos gracias a nuestra magia keynesiana, ¡gracias al efecto multiplicador! Lo hacemos por tu bien, para que te jubiles con unas perras de más; no seas cínico, no lo hacemos para que gires, gires, gires y vuelvas a girar…

  • ¿Por qué los latinos votan a Trump?

    Las elecciones de noviembre de 2024 arrojaron un resultado que amenaza los otrora bastiones electorales sociodemográficos demócratas, pero, ¿ello es meramente una tendencia coyuntural? O, más bien, ¿refleja lo que está por venir? En este artículo exploro las líneas maestras de por qué asistimos por doquier al auge de formaciones de derecha radical y nacionalista en cada democracia liberal a lo largo y ancho del mundo

    Trump, imagen divertida generada por IA

    Desde Europa vemos a menudo con asombro que alguien tan histriónico como Donald J. Trump, un personaje digno de haber salido de Forocoches, se aloje en la Casa Blanca, probablemente el centro decisorio más importante del mundo. Pero, ¿y si no tuviera nada de sorprendente? El proceso mental por el que alguien llega a tal grado de asombro suele ser del tipo siguiente: le votan, ergo les entusiasma. Hay otra explicación más plausible y que suele explicar el comportamiento electoral de buena parte de los electores, máxime si el sistema de partidos es bipartidista y la apatía política está extendida: detestan aún más a su alternativa. Al fin y al cabo, no debe ser casual que la izquierda esté en declive en cada democracia liberal del mundo y este fenómeno venga acompañado de un auge igual de pronunciado de formaciones de derecha radical. Son las dos caras de la misma moneda. Esta (auto)crítica suele estar ausente de los relatos que centran el tiro en lo reaccionario o estúpido o inculto del elector estadounidense. En comunicación política solemos utilizar el concepto de «issue property» para categorizar una serie de significantes que cada partido explota en propiedad para fidelizar votos. Por ejemplo, históricamente cualquier coyuntura histórica que diera preeminencia a los issues de Seguridad y Defensa, favorecía las expectativas electorales republicanas, y, por contra, un contexto que diera preeminencia a cuestiones de equidad social, a las demócratas. Tal ha sido el tablero de juego desde el final de la IIGM. Ese tablero se ha desmoronado: hoy asistimos a cómo la izquierda liberal deja el camino expedito para que la derecha radical emergente articule discursos que pertenecían a aquella, en una mezcla sui generis de elementos nacionalistas y obreristas, de parentesco marxista, industrialistas, colectivistas y proteccionistas que amenaza con arrasar la hegemonía socialdemócrata que ha imperado durante décadas.

    El discurso de toma de posesión de Donald J. Trump en enero de 2025: un ejemplo magnífico, desde el punto de vista de la comunicación política, de esa amalgama de significantes nacionalistas y obreristas que caracteriza el relato de la derecha radical emergente.

    Valores materiales Vs posmaterialistas: ¿declive del wokismo?

    El relajamiento a lo largo de las décadas del clivaje socioeconómico, con un debilitamiento de la identidad de clase fruto del desarrollo económico y del Estado de Bienestar tras la IIGM, hizo proliferar en los hijos de las clases medias -especialmente entre aquellos con formación universitaria- los valores postmaterialistas (Inglehart: 1991). Ante la disyuntiva de los partidos que compiten por el centro de parecerse más entre ellos o reciclarse, los partidos de centro-izquierda buscaron nuevas formas de fidelizar el voto, tejiendo una alianza interclasista de nuevas identidades, desde el género a la raza, pasando por la orientación sexual. Hoy llamamos a esa amalgama «wokismo«, pero hace ya décadas que fue predicha por Inglehart bajo la etiqueta de «valores postmaterialistas«.

    Ronald Inglehart "El cambio cultural en las sociedades industriales avanzadas"

    Inglehart postuló que la proliferación de cosmovisiones que ponían menos en el centro los aspectos materiales y más en aspectos como la realización personal, llevaría a un desaceleramiento de las tasas de crecimiento económico de los países occidentales. Y, aunque ello se deba a múltiples fatores, así ha ocurrido. Así, se ha extendido el juicio de que los enfoques de política de la Nueva Izquierda o como a mi me gusta llamarla, izquierda liberal, descuidan la promoción de los intereses de la clase trabajadora. Me gusta llamarla así porque, al fin y al cabo, la Nueva Izquierda es el producto mejor acabado de aquel espíritu individualista que echa andar con el concepto de autopropiedad en John Locke y de aquel espíritu utililitarista que echa a andar con James Mill y Jeremy Bentham y que cifra la medida de todas las cosas en el bienestar individual.

    «Derecha radical», una amalgama abigarrada de elementos conservadores y pseudo-marxistas

    La derecha está empezando a explotar esta coyuntura hábilmente. Trump no es el único, ni siquiera el primero, pues la derecha radical francesa lleva años de ventaja en el deslizamiento hacia un discurso obrerista que araña apoyos en los otrora bastiones del comunismo francés. Pero la holgada victoria de Trump en la democracia más importante del mundo, señala el camino. Así, Trump le dice a los trabajadores pobres de toda condición -y no solo a los blancos- que el sueño americano, aquel que motivó a muchos migrantes económicos a probar suerte en los EEUU, es incompatible con las políticas de los demócratas. Y el discurso ha calado. Al fin y al cabo, hay mucho de cierto en que la Nueva Izquierda batalla en lides muy diferentes a las que lucharon los marxistas clásicos. Si la victoria de Trump es coyuntural o la alianza multicolor en que basan sus expectativas electorales los demócratas está por contra agotada, lo veremos en el futuro. Viendo la emergencia de grupos de derecha radical en cada democracia a lo largo y ancho del mundo, apostaría por lo segundo. Quizás Trump no fuera el bache, sino que lo fue Biden: quizás sin un Covid-19 tan penosamente gestionado, Trump hubiera sido reelegido en 2020.


    Los aspectos que Trump destacó negativamente de la política migratoria de los liberals recuerdan mucho -y muy ilustrativamente- al enfoque marxista del ejército industrial de reserva. La llegada de migrantes de forma irregular y que el tejido productivo no podría absorber sin deteriorar las condiciones de empleo de los que trabajaban ya previamente en el país, llevaría a una homogeinización de salarios a la baja. Los empleos precarios y mal-pagados que aceptarían los migrantes económicos, depauperizarían a su vez a los trabajadores nativos… y también a las oleadas de migrantes más antiguas… Así, el sueño americano se ve amenazado por la política de fronteras abiertas. De nuevo, el retorno del crisol americano, aquel magma de prosperidad que no distinguía entre irlandeses, italianos… a finales del XIX y principios-mediados del XX… y que no distingue hoy entre blancos, latinos, negros y asiáticos: ve americanos que quieren prosperar y que no pueden hacerlo por las fallidas políticas de izquierda. Tal es la radiografía del discurso trumpista, pero es aplicable a la derecha radical que emerge por doquier en cualquier otro país.

    El «Melting Pot» o crisol americano

    Al fin y al cabo, los migrantes económicos de cualquier origen eligieron los EEUU no por sus valores postmaterialistas, sino por la oportunidad de prosperar. Así, el potencial de este discurso ya estaba ahí antes de que Trump lo articulara. Responde genuinamente a los anhelos, preocupaciones y necesidades de los migrantes. Si sean cantos de sirena vacíos ya es otra cuestión, pero que ha sabido conectar de veras con estos segmentos es un hecho. La historia no es una foto fija, pero sin duda los demócratas han de explorar el modo de reformularse, pues la reconfiguración de los clivajes amenaza con demoler sus feudos, y ello precisamente cuando más parecía que los republicanos se enfrentaban a un declive inexorable. Los vericuetos del destino son insondables.

    • Ronald Inglehart (1991). El Cambio Cultural en las Sociedades Industriales Avanzadas. En López Nieto y Delgado Sotilos (comps.), Análisis Político y Electoral. (1ª Ed., pp. 325-343). UNED