Categoría: Política Internacional

  • Donald Trump: El estertor de un Imperio. ¿Por qué una Guerra Comercial?


    «¿Por qué lo hacen, se han vuelto locos?» Da un cierto vértigo ver al hegemón, un país armado hasta los dientes y del que un estornudo hace temblar a medio mundo, actuar de forma aparentemente irracional. La nueva Administración ha implementado sus planes con una presentación histriónica, como elefante que entra en cacharrería pisoteándolo todo y buscando adrede llamar la atención. Lo han implementado mal, pasándose de frenada, a destiempo y enfadando a todo quisqui, incluidos sus principales aliados y socios comerciales, a los que ha faltado al respeto sin haber necesidad alguna para ello: cosas del personaje. Pero, ¡cuidado con pensar que no existe un cierto consenso entre los dos partidos en la hoja de ruta! Un dato: Trump inició la escalada arancelaria en su primer mandato, Biden la continuó. Entonces, ¿qué está pasando?

    Águila imperial con peinado de Donald Trump y bandera de EE.UU. raída al fondo

    Para entenderlo hay que poner la lupa en dos dimensiones: i) la del enemigo, China, y el desplazamiento del centro económico mundial hacia las economías emergentes de Asia y; ii) el modelo imperial estadounidense, que presenta problemas de difícil solución y un grado de descomposición del que cabe preguntarse, ¿estamos ante un Walking Dead, un zombie, un Imperio que parece vivo porque anda, pero que tiene pie y medio en el otro barrio?

    Empecemos por el principio,

    ¿Cuál es el modelo imperial de los EEUU?

    El modelo Imperial de los EEUU es -simple y llanamente- el Dólar: basa su supremacía en una hegemonía monetaria. El origen del modelo está en Bretton Woods, 1944, cuando EEUU aprovechó el contexto de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, ante la necesidad de los países de buscar un orden económico que previniera que una crisis de semejante envergadura pudiera volver a repetirse, para implementar un orden financiero y monetario que le convirtiera en timonel de medio mundo: se acordó un sistema monetario basado en tipos de cambio fijos en el que las monedas estarían ligadas al dólar, el dólar estaría respaldado en oro a un precio determinado la onza y los demás países deberían mantener el valor de sus monedas dentro de márgenes estrechos respecto al dólar. Las tensiones inflacionarias de décadas posteriores y la subsecuente depreciación de las monedas FIAT, hizo la voladura del modelo y Nixon periclitó el patrón oro. Lo que quedó fue un Bretton Woods, pero sin oro. ¿Por qué el dólar siguió siendo hegemónico? Porque las administraciones estadounidenses no son -o no eran- intervencionistas en materia monetaria, y eso genera confianza en los inversores a la hora de considerar al Dólar como un activo refugio: hablando en plata, su alta demanda internacional hace que se comporte, hasta cierto punto, como un bien escaso, manteniendo su valor en un cierto rango manejable.

    ¿Eso es todo? ¿Basta con ello para explicar el modelo imperial estadounidense? ¿Han oído aquello que tanto cacarea Trump del déficit comercial, no? ¿Qué quiere decir tener un déficit comercial? Trump obvia de forma sistemática que EEUU tiene superávit en el comercio internacional de servicios y centra su discurso en el déficit comercial de bienes de producción industrial y primaria. Matizado esto, un déficit comercial exterior es la situación en la que compras a otros países más de lo que les vendes: y el déficit exterior de EEUU es realmente grande.

    Déficit comercial: el gap entre exportaciones e importaciones de EEUU
    https://legrandcontinent.eu/es/2025/02/06/el-deficit-comercial-de-bienes-de-estados-unidos-alcanzo-un-record-en-2024/


    Se preguntarán, ¿cómo puede alguien de forma persistente pagar por productos de otros más de lo que ingresa por los que genera? Y es una gran pregunta… La respuesta, de nuevo, tiene que ver con el Dólar. Pero vamos por partes.


    Que tengas déficit en la balanza comercial no quiere decir otra cosa que, por necesidad, tienes superávit por cuenta financiera. La única forma de que pagues esos productos, sino lo haces con el dinero que obtienes por la venta de los tuyos, es que alguien lo financie. ¿Y quién lo financia? ¡El resto del mundo! ¿Y semejante chollo? ¿Por qué están dispuestos a pagarles la fiesta? Deben considerarle un deudor muy solvente…

    ¡El Dólar!

    La razón por la que EEUU puede ir como un ciclista -dopado hasta las trancas-, financiando su estilo de vida consumista -que alcanza lo delirante- mediante endeudamiento público y privado, es la posición del dólar como moneda de reserva internacional. Cualquier otro país sería aniquilado por ese grado de endeudamiento. Atiendan al siguiente gráfico.

    Gráfico que muestra el endeudamiento neto de EEUU y otros países
    https://www.investopedia.com/terms/n/net-international-investment-position-niip.asp ; https://www.bea.gov/data/intl-trade-investment/international-investment-position ; https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Glossary:International_Investment_Position

    Refleja la posición de endeudamiento neto: la diferencia entre los activos -por sintetizar, los derechos de cobro- y los pasivos -las obligaciones de pago- que tiene un país. Como ven en la barra que desciende hasta los infiernos a la derecha del todo, EEUU es con diferencia el país más netamente endeudado del mundo -por cierto, echen un ojo a cuál es el segundo-. La razón por la que puede incurrir en ese comportamiento sin desatar una espiral inflacionaria y devaluativa de su moneda, es la posición del Dólar como moneda de reserva: como la alta demanda de dólares le hace un bien relativamente escaso, siempre hay demandantes para cubrir la oferta monetaria de dólares, por desbocada que sea, y eso reduce la tensión inflacionaria de imprimir billete sin ton ni son y de tener alegres políticas de gasto y de deuda.

    Endeudamiento neto de EEUU a lo largo del tiempo. Ha aumentado
    https://www.bea.gov/data/intl-trade-investment/international-investment-position

    No piensen que gastar, emitir moneda -el conspicuo Quantitative Easing- y deuda sin freno deja de tener consecuencias, incluso para el Imperio del Dólar; sin embargo, la posición del dólar como moneda de reserva internacional le permite hacerlo sin sufrir consecuencias tan severas como las que sufriría cualquier otro. Entonces, si es una ventaja de la que nadie más goza, ¿por qué demonios quiere Trump acabar con el déficit comercial?

    ¡China! El Talón de Aquiles del Imperio

    Es una cuestión geopolítica. El Imperio sabe que su esplendor llega a su fin. Y su competidor puede hacer lo que le de la real gana en términos de inundar el mercado de productos subvencionados y hacer el dumping que crea conveniente. Podrán pensar que ello se debe a la relajación de las normas de la OMC para países en desarrollo: lo cierto es que puede independientemente de que la norma le favorezca. China es la contraparte del Imperio; es la contraparte del Dólar y del modelo de consumo desbocado yankee.

    Principales tenedores de deuda americana
    Tenedores de deuda americana. https://www.bloomberglinea.com/mundo/estados-unidos/mercado-de-bonos-quienes-son-los-principales-tenedores-extranjeros-de-la-deuda-estadounidense/

    Tan solo por detrás de los inversores privados, la propia Fed y Japón, es uno de los principales tenedores de deuda americana mundial. ¡Se habrán dado cuenta! China financia a EEUU la compra de los productos que ella misma produce. No solo es su principal competidor por la hegemonía mundial, no solo el centro económico mundial se está desplazando a Asia emergente, sino que EEUU depende completamente de China -tanto como China depende de los propios EEUU-. Un juego peligroso en que ambos se tienen agarrados por donde las aguas menores. Esperemos que la Trampa de Tucídides no sea más que una fábula trasnochada…

    Trampa de Tucídides
    Imagen tomada prestada en: https://www.vertigopolitico.com/columnas/notas/la-trampa-tucidides


    EEUU no puede frenar el ascenso de China y su propio declive sin desmontar el sistema que otrora sustentó, a su propio diseño, su posición imperial. Está siendo devorado por el monstruo que él mismo creo: y a nadie debería sorprender que haya llegado este momento, como le llegó a todos los Imperios que le precedieron. Así, la ventaja de poder basar su economía en un modelo de demanda agregada, de consumo masivo, que ha mantenido a sus clases medias felices y aletargadas en el mundo de Aldous Huxley, es hoy el caballo de Troya del Imperio.

    Un Mundo Feliz, Aldous Huxley

    Trump: el estertor de un Imperio

    El problema es que las medidas de Trump con el Liberation Day han agravado el problema. Y, pese a que se podía haber hecho de otro modo, con mejores formas y mayor planificación, lo cierto es que la obra de demolición no puede llevarse a cabo sin grandes sacrificios.

    EEUU es un país en que las familias están hiper-endeudadas para pagar una casa, un seguro de salud o una matrícula universitaria… no solo ello, sino que se endeudan incluso para consumir el último producto de moda. El Estado tiene un comportamiento tan o más irresponsable que la economía privada. El crecimiento post-COVID ha estado sustentado en el gasto público, la deuda y la emisión monetaria. Y no olvidemos el papel que juega la financiarización de la economía: a los grandes plutócratas de aquel país o afincados en él, les interesa que el hámster siga girando en la rueda. El crédito barato a las familias y al Estado alienta el consumo, y este los pingües beneficios de las grandes multinacionales, afincadas como están gran parte de ellas en el Imperio.

    Reducir el déficit de la balanza comercial es, por necesidad lógica, reducir el superávit financiero: si deja de fluir inversión extranjera hacia los EEUU, tendrán que financiar sus déficits -públicos y privados- con ahorro interno. Si China es un país que no gasta pero ahorra mucho, EEUU es lo contrario. Así, cerrar la brecha comercial implica drásticos cambios para los que EEUU no está preparado, y su población -sobre todo en el orden psicológico-, tampoco. Lo primero que debiera hacer es, dada la reducción de su capacidad para financiarlo, reducir su gasto público: está aumentando.

    Parecen estar apostándolo todo a un escenario de inflación moderada y bajada de tipos. Ese es el escenario más halagüeño para licuar la deuda: el nominal de la misma permanece constante, pero -también nominalmente- el Gobierno recauda más por la inflación; a su vez, la bajada de tipos abarata la financiación de la deuda. Apuesta arriesgada: el futuro a corto-medio plazo de la economía de EEUU, si quiere reducir su déficit comercial, pasa por un recorte del déficit y endeudamiento públicos y una reducción del endeudamiento privado, todo ello con su correlato lógico: desacelaración económica, incluso recesión. Lo demás son castillos en el aire.

    Pero, además, se está larvando un cambio cuyo alcance aún está por determinar. Y este cambio es de los de época: los inversores están huyendo de los activos denominados en dólares que antaño fueron, junto a los metales preciosos, el principal refugio en tiempos de incertidumbre. Ha caído el bono americano, precisamente, cuando la lógica -basada en experiencias pasadas- nos decía que debía estar subiendo: y ello amenaza la capacidad de EEUU de financiar su deuda pública. Ello supone una presión devaluativa en el Dólar, y ello es lo opuesto a lo que debería ocurrir dada la limitación de importaciones vía aranceles: si importo menos, vierto menos dólares en el exterior y hago de ellos un activo más escaso, con lo que deberían apreciarse. A un dólar sorprendentemente más débil, menor capacidad de los consumidores yankees de comprar productos extranjeros, y menor consumo: por ello y por los aranceles mismos, es de esperar algún grado de desaceleramiento económico.

    Respecto a la financiación de la deuda, hay que matizar que la situación hoy no es calamitosa, pues el coste de esa financiación es más reducido que hace 3 meses dadas las sucesivas bajadas de tipos por parte de la Fed, pero esa tendencia a su abaratamiento, por lógica, debería haber continuado y estamos asistiendo a lo contrario en una dinámica realmente sorprendente sobre la que habrá que mantener la lupa, dado que una evolución negativa en este ámbito sería una verdadera bomba de relojería, haciendo tic-tac cada vez más rápido y limitando drásticamente las posibilidades de seguir tirando de un Quantitative Easing que ya de por sí es un chicle cuya capacidad de estiramiento está tocando a su fin.

    Con un nivel histórico de endeudamiento y ante la perspectiva de un declive en la financiación extranjera si la Administración Trump consigue reducir el déficit comercial -recuerden que el déficit por cuenta corriente es, en pura lógica, un superávit por cuenta financiera- habrá de financiarse con ahorro patrio: el Liberation Day ha licuado una parte de ese ahorro, pues, en un país cuyo sistema de pensiones es en parte privado, en el que los fondos de pensiones invierten en renta variable y en el que los particulares invierten en estos activos en mayor proporción que cualquier otro lugar del mundo, tras las caídas de la bolsa el último mes las clases medias tienen menos ahorro que antes del 2 de abril; además, el arancel encarecerá el consumo -afectando sobre todo a los menos pudientes- mermando la capacidad de ahorro de los americanos.

    Gran parte del diagnóstico de la Administración es correcto: el Imperio debe frenar el ascenso de China si quiere conservar su hegemonía. Trump con sus modos y con la implementación atropellada de sus planes, sin embargo, ha agravado un problema ya de por sí endiablado.

  • América Latina frente al abismo autoritario

    ¿Por qué Presidencialismo y Representación Proporcional en las Cámaras conjugan mal? Si hacemos el juego mental de considerar que el cargo de Presidente constituye un Parlamento de un solo miembro, por tanto uninominal, y el Parlamento es una institución a su vez plurinominal, entenderemos de una sola pincelada por qué estos dos elementos juntos son un cóctel explosivo. En este artículo desarrollo las razones por las que las Repúblicas Presidenciales de América Latina están perennemente tensionadas por la amenaza autoritaria y cómo ello se debe en gran medida a lo inadecuado de su diseño institucional, siendo este uniforme en toda la región en lo que a los dos elementos de ese mal binomio respecta

    Representación proporcional VS Presidencialismo en América Latina
    También desarrollo el tema en mi canal de Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=mfelt19MYQA&t=363s&ab_channel=ElM%C3%A9todoSocr%C3%A1tico

    La Ley de Hierro de las Oligarquías se abre paso en todo tiempo y en todo lugar: ya en Atenas no era lo mismo ser Pericles que Perico el de los palotes; ello no iba a ser menos verdad en las democracias contemporáneas. Cuando las cosas van bien, la casta no levanta recelos. Cuando las sociedades acumulan problemas irresolutos, el Rey aparece desnudo. Ya lo vimos en el periodo de entreguerras, y la cosa no acabó bien… Todo ello es causa, sí, pero sobre todo síntoma de los males que acucian nuestras sociedades. Los líderes mesiánicos vienen, con sus soluciones perfectas para problemas complejos, a aliviar -momentáneamente- la desesperación de la gente: ¡transformándola en ira!

    La Ley de Hierro es una teoría del sociólogo italiano, de origen alemán, Robert Michels. Junto a la teoría de la Pax Democrática y junto a la teoría Duverger sobre la relación entre sistemas electorales y sistemas de partidos, la Ley de Hierro es una de las tres teorías que han alcanzado un estatus de cuasi-ley científica; casi, podríamos decir, de tipo determinísitico y aceptado por toda la comunidad en ciencias políticas: cosa que por cierto es impropia de las ciencias sociales, que parten antes de esquemas probabilísticos del tipo «si ocurre «A», puede ocurrir «B»» antes que de tipo determinístico «Si ocurre «A», ocurre «B»».

    Ley de Hierro de las Oligarquías, Robert Michels

    La Ley postula que existe una tendencia inexorable de toda organización y sociedad hacia la oligarquía. Pese a haber sido formulada por un militante del Partido Fascista italiano, la teoría goza, como digo, de un respaldo casi unánime en la Ciencia Política a nivel teórico y empírico.

    Piensa en cualquier organización, por ejemplo, una asociación de rescate de animales. El día antes de instituir la asociación todos sus miembros están fuertemente implicados por los fines a perseguir y nada más. Al día siguiente de fundar la asociación surgen preguntas del tipo, ¿quién llevará la tesorería? ¿Cómo organizaremos esto o aquello?

    En una organización la inversión de la relación entre medios y fines se produce de forma mecánica. Dadas unas necesidades funcionales de la organización, y en tanto que sus miembros consideran que su existencia es necesaria para alcanzar unos determinados fines, las necesidades inmediatas de la organización terminan por imponerse a sus fines últimos.

    Y detrás de cada necesidad funcional a corto plazo, hay un cargo, una persona, con una tarea encomendada. Ese grupo de gente que va haciéndose imprescindible para el funcionamiento de la organización es la “Oligarquía”.

    Michels nos dice que en las democracias ocurre esto mismo.

    Esa desesperación toma forma física y adquiere el formato de la ira en, i) partidos radicales en los sistemas parlamentarios; ii) y outsiders que tienen la ventaja táctica de poder fácilmente aparentar un ethos anti-partido y anti-político en los Presidencialistas. Explicar el porqué de esta diferencia de comportamiento entre el Parlamentarismo y el Presidencialismo requeriría un desarrollo para el que sería más adecuado un artículo aparte -que probablemente termine por traerles a este mi querido blog-; quédense con esto: los partidos en el Presidencialismo son intrínsecamente débiles.

    En otras palabras, los populismos adquieren formas y apariencias diferentes en el parlamentarismo y el Presidencialismo, pero todos ellos tienen en común su desprecio por la casta, por la «Oligarquía»: término curioso, el de casta, que es ambivalentemente empleado a ambos extremos del espectro ideológico, desde Pablo Iglesias a Javier Milei…

    ¡Ah, pero cuando llegan al poder, la Ley de Hierro les pasa por encima como a sus predecesores, y devienen ellos mismos casta! Veremos si a Milei le ocurre también -deseo encarecidamente que no-, como hemos constatado en España que le ocurrió a Podemos.

    La atomización de la representación con candidatos sin partido en LA no es sino la misma dinámica que observamos en los sistemas parlamentarios con la fragmentación creciente de la representación, pero en el particular bioma presidencialista: aquí se fragmentan los parlamentos, allí se volatilizan unos partidos ya de por sí debilitados por la legitimidad dual -la elección separada de Presidente y Parlamento- y la separación de poderes, si es que tal cosa existe en un contexto, como el latino, en que los Presidentes han ido inexorablemente ganando terreno a los legislativos. Y es que, al contrario que ocurre en EEUU, elección directa del Jefe de Estado y representación proporcional en las cámaras conjugan mal. La perenne deriva autoritaria de las Repúblicas latinoamericanas no es más que el síntoma de esta mala mezcla. Así, la emergencia de líderes populistas y autoritarios no es más que la forma específica en que se manifiestan en el presidencialismo las amenazas que en realidad afectan a todas -sin excepción- las democracias contemporáneas. La clásica recomendación de Juan Linz y otros autores de mutar progresivamente hacia el parlamentarismo (Linz:1997) era pertinente hace años, pues las sociedades latinas enfrentan mayor número de clivajes que los EEUU, y por tanto el presidencialismo es una mala elección, en tanto que su lógica es intrínsecamente mayoritaria. El ejemplo paradigmático es Bolivia: su fragmentación étnica, junto al clivaje campo-ciudad y el conspicuo izquierda-derecha, hacen de aquel país una sociedad atravesada por tal variedad de conflictos que la elección mayoritaria -esto es, que el que gana las elecciones, se lleva toda la representación- está altamente contraindicada. Que una sociedad como la británica o la norteamericana utilicen distritos uninominales para la elección a la Cámara de los Comunes y de Representantes, respectivamente, no genera grandes problemas, pues son países atravesados por un único clivaje, un único conflicto, una única línea de fractura: la socioeconómica, más conocida como eje izquierda-derecha . En países divididos en más frentes, este tipo de sistema electoral es potencialmente inestable. Para más detalles sobre el concepto de clivaje, les recomiendo ojear este artículo.

    Juan Linz
    Juan Linz, coautor de:  Las crisis del presidencialismo. El caso de Latinoamérica

    Pero no llevemos a engaño: actualmente el cambio de régimen, por más que siga siendo recomendable, no paliaría en demasía la situación, pues la degradación que allí están sufriendo acontece también en las democracias parlamentarias, con ligeros matices diferenciales que no deben tapar el bosque entero. El problema de América Latina no es solo el Presidencialismo y su lógica intrínsecamente mayoritaria, por más que no sea el más apropiado de los modelos para su contexto.

    La legitimidad dual -no olvidemos que los partidos surgieron precisamente en el proceso histórico de desarrollo del parlamentarismo- debilita los partidos per se. En los sistemas Presidenciales, los partidos son maquinarias de competición electoral, armazones vacíos que se activan de cara a las contiendas electorales y permanecen dormidos el resto del tiempo. En los EEUU, con representación mayoritaria en ambas cámaras, en particular con distritos uninominales para la Cámara Baja, este fenómeno también se da en las legislativas. Allí, lo importante son los candidatos, tanto en las presidenciales como en las legislativas. Precisamente por ello, la representación proporcional mezcla extraordinariamente mal con el presidencialismo. No solo la fragmentación del parlamento genera bloqueos interinstitucionales con el Presidente, sino que el debilitamiento de los candidatos individuales con el voto por listas plurinominales -que da un enorme poder a la jerarquía del partido sobre sus miembros individuales, al monopolizar la decisión sobre las carreras políticas de estos con el clásico «si te mueves, no sales en la foto«- socava la gran virtud del Presidencialismo: la división de poderes, los check-and-balances que tanto inspiraron a los constituyentes latinos a emular la República de los EEUU. Así, fragmentado el legislativo en sus cuitas internas, siendo percibido como un lastre por los Presidentes -tanto más cuanto mas autoritarios- y pudiendo este esgrimir la carta de la elección popular directa, en los presidencialismos latinoamericanos es especialmente fácil articular la retórica anti-partido y anti-casta.

    La lista de ejemplos es interminable: la asamblea constituyente de Maduro como medio para cercenar el Parlamento legítimamente emanado de la voluntad popular, los movimientos de Evo Morales para saltarse la restricción de mandatos, constituyen notables y recientes ejemplos de esta deriva autoritaria… en este video trato el tema con más detalle. Sin embargo, les recomiendo que presten atención al minuto 5:50, en ese fragmento pueden observar cuando Bukele hizo su muy simbólica entrada en el Parlamento escoltado por militares armados.

    Se dice que en el presidencialismo los partidos son casi prescindibles para la tarea electoral, pero hay que hacer una precisión respecto a esto. Esta afirmación es cierta para las presidenciales, como lo es en EEUU; pero para las legislativas, los partidos latinoamericanos son de hecho mucho más importantes que en los EEUU. La magia del asunto es que, con la elección mayoritaria -y uninominal de los representantes- en EEUU, la debilidad de los partidos no es un problema en absoluto. Mientras el sistema de comisiones parlamentarias, caucus, la autonomía de los parlamentarios… sigan en pie, el legislativo estadounidense seguirá siendo un poder fuerte, con partidos fuertes o sin ellos. En cambio, precisamente por la elección por listas y por la fragmentación parlamentaria, los partidos políticos latinoamericanos juegan un papel electoral importante en las legislativas. Y es precisamente esto, junto a su debilidad relativa respecto al Presidente, lo que explica las situaciones de bloqueo, que a su vez explican la proclividad de los Presidentes a poner coto al legislativo. Como digo, la combinación de la elección más mayoritaria de entre las posibles para el Jefe de Estado: que al fin y al cabo es un solo «escaño», un “distrito uninominal de escala nacional” si se quiere ver así; con la elección proporcional de las cámaras, implica un diseño institucional nefasto que por sí solo explica gran parte de la proclividad de América Latina al autoritarismo. Lo que hace al Parlamento estadounidense un legislativo fuerte es precisamente la fortaleza de sus candidatos individuales, hecho incompatible con la fórmula electoral proporcional y la dimensión de los distritos electorales de las legislativas en los sistemas electorales latinoamericanos.

    En ese sentido mis recomendaciones son dos posibles, aunque desde luego no son ninguna panacea: hacer caso a Linz y mutar progresivamente al parlamentarismo o adoptar la representación mayoritaria en las cámaras. La moraleja es simple: no se puede tener lo mejor de los dos mundos.

    Linz, J. (1997). Democracia Presidencial o Parlamentaria. ¿Qué diferencia implica? En López Nieto y Delgado Sotillos (Comps.),Actores y Comportamiento Político(1ª Ed., pp. 108-219). UNED