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  • VOX: La Muleta del PSOE

    «España en Libertad», una nueva fórmula elaborada en el laboratorio del Gabinete de Presidencia para mantener motivados a unos electores con cada vez más motivos para sentirse desafectos. Desde fuera parece que el Presidente esté combatiendo molinos de viento, que pretende sean gigantes. No se entiende: «¿cómo puede pensar que ese «espantajo» funciona?» Hay que meterse, para entenderlo, en la cabeza de aquellos a quien va dirigido el mensaje. Y lo cierto es que ya le funcionó en las Elecciones Generales de julio de 2023. VOX, que se empeña cada vez más en parecerse al muñeco de paja que erigieron de él, actúa como muleta del PSOE más débil de su historia; permite a Sánchez, a despecho de no poder alimentar a los suyos con esperanza, jugar la baza del miedo: «yo soy el dique de contención de la extrema derecha»

    Imagen de Pedro Sánchez apoyándose en una muleta con el logo de "VOX". Santiago Abascal y Alberto Núñez Feijóo, preocupados detrás de una columna

    ¿Por qué VOX está actuando como una muleta del Gobierno de Sánchez? ¿Se debe a errores propios que hubieran sido evitables? Pues, en cierta medida, la respuesta a esta pregunta es «no». Si quieres entender por qué la emergencia de VOX es causa y a la vez consecuencia de una dinámica polarizada y por qué ello puede ser aprovechado estratégicamente por el PSOE, del mismo modo que el PP pudo aprovechar la emergencia de Podemos jaleando aquello de Vamos a ser Venezuela para ganar las elecciones de 2015, te invito a la lectura de este artículo. El aprovechamiento estratégico de esta coyuntura polarizada puede permitir cosechar votos en el corto plazo -y así fue en las elecciones de 2023 para el PSOE, como en las de 2015 para el PP-, pero tiene consecuencias letales para el sistema político a medio plazo. En este artículo analizaré como los expertos en comunicación del Gabinete de Presidencia han diseñado una estrategia de comunicación, que doy en llamar El Espantapájaros, con la que están zarandeando el fantasma de Franco para generar lo que en retórica llamamos un anclaje, y que consiste en utilizar la metáfora o una asociación para producir una respuesta emocional en el público a efecto de persuadirlo.

    El Dictador Franco, caricaturizado como un espantapájaros
    Esta imagen caricaturesca de Francisco Franco no pretende herir la sensibilidad de nadie, sino alertar de lo peligroso de las dinámicas centrífugas que tensionan nuestros sistemas políticos. Tampoco pretendo en este artículo caer en la trampa de establecer una suerte de identidad entre los grupos de derecha radical actuales, con los de extrema derecha pasados. Yo, particularmente, utilizo las categorías «izquierda/derecha radical» respecto a «extrema izquierda/derecha» para diferenciar los grupos que, figurando en los extremos de un sistema político dado, proponen soluciones radicales a los problemas públicos pero sin abogar por la violencia ni la ruptura con el régimen democrático: es esta última la caracterización que yo hago de partidos como VOX o Podemos y no utilizo frívolamente la categoría de «extremos», decantándome antes por la de «radicales»

    En la campaña de las Elecciones Generales de 2023 la fórmula generada en el laboratorio del Gabinete de Presidencia ya estaba muy avanzada, pero el acabado final del producto ha terminado por llegar con «España en Libertad». El discurso de Sánchez en el acto de inauguración de la serie de actos que harán efeméride de los 50 años de la muerte del dictador es, además de una alocución plagada de trampas argumentales que iremos desgranando, un ejercicio magistral de persuasión: los tres elementos de la retórica, el pathos, logos y ethos, aparecen conjugados en una mezcla de proporciones sumamente equilibradas. Vamos a desgranar qué queremos decir aludiendo a estos conceptos.

    En la tradición clásica, las opiniones de Aristóteles sobre la retórica se basaban en las tres pruebas artísticas del ethos, el logos y el pathos. Argumentaba que, además de adoptar una postura moralmente digna (ethos) y pruebas para apoyar el argumento (logos), el retórico de éxito también debía ser capaz de despertar los sentimientos (pathos). La retórica iba más allá de la mera comunicación verbal del orador y se centraba en su credibilidad moral, o ethos. Un orador modelo era necesariamente moralmente virtuoso (vir bonus) y sólo podía persuadir si su comportamiento contaba con la aprobación social. […] Además del ethos, el éxito retórico también requería una combinación de una heurística eficaz o logos (el contenido racional) con el pathos (el contenido emocional); por ejemplo, podían despertarse sentimientos considerando experiencias humanas fundamentales como la vida y la muerte

    J. Chateris-Black

    El discurso de Sánchez inaugurando «España en Libertad» conjuga estos tres elementos de la siguiente forma: i) hace énfasis en la democracia y los valores democráticos, así como en los valores del Progreso y nos anima a combatir los peligros reaccionarios que amenazan con retrotraernos al pasado; aunque hable en plural y atribuya los éxitos de la democracia y el progreso económico y social al conjunto de la sociedad, está claramente utilizando un plural mayestático y ligando la defensa de la democracia y sus valores a su persona, su Gobierno y su partido, frente a los peligros reaccionarios que nos acechan; además, apela a que rechazar estos peligros y condenar la dictadura es una obligación de todos los ciudadanos, independientemente de su ideología, reforzando discursivamente la idea de que la derecha tiene un problema de nostalgia franquista. Todo ello le permite explotar el pathos, es decir, colocarse del lado bueno de la historia, de bastión democrático contra el autoritarismo, afianzando así su credibilidad; ii) establece una divisoria muy marcada -por momentos torticera- entre lo que era la sociedad española en 1975 y lo que es hoy, para despertar el temor ante lo que señala como un peligro de retroceso y de pérdida de los avances económicos y sociales de los últimos 50 años, los cuales exagera sobremanera -y en buena medida tergiversa-; esta contraposición con un pasado también exagerado y tergiversado le sirve para despertar el mencionado pathos, una respuesta emocional en el público que, por asociación, le lleve fácilmente a discernir quiénes son los «buenos» y quiénes los «malos» mediante un conjunto de atajos heurísticos que le permitan simplificar la realidad; en definitiva, un anclaje en base al cual entender un mundo complejo en términos muy sucintos. iii) utiliza una panoplia de datos -aparentemente neutros, pero como verán más adelante, en su mayoría tergiversados, cuando no simplemente falsos- para construir un relato objetivo sobre un pasado de oscuridad y un presente de luminosidad caracterizado por la libertad, los avances sociales y económicos, y, en definitiva, unas altas cotas de bienestar en contraposición a lo que vivían los españoles allá por 1975. Así, articula un logos que refuerza la credibilidad social/emocional derivada del ethos y el pathos, con una credibilidad de tipo racional: algo así como es una institución, la Presidencia, dando una batería de argumentos objetivos e inapelables. Esta triangulación de estos tres elementos es tan antigua como los sofistas griegos -si es que no ha acompañado al uso del lenguaje desde los albores de la Humanidad- y la forma en que la llevan a cabo, créanme, trasluce a las claras que saben muy bien lo que están haciendo. Los chicos del Gabinete de Presidencia son realmente buenos.

    El discurso de Sánchez empieza en el minuto 33:40

    España en Libertad

    “¿Es España lo suficientemente libre como para recuperar el Guernica?”
    Pedro Sánchez sobre un artículo del Washington Post de 1977

    El Guernica

    Empieza su discurso haciendo referencia a una publicación del Washington Post que se preguntaba si España estaba lista, allá por 1977, para recuperar la democracia. Así, la última voluntad de nuestro pintor más irreverente fue que el cuadro retornara España cuando lo hicieran las libertades públicas. El sueño del pintor malagueño se cumplió -nos recuerda un inspirado Sánchez- en 1981, y el cuadro retornó, “entre lágrimas y aplausos de una sociedad que veía en él el símbolo de su redención”. Continúa señalando que intelectuales afamados de EEUU debatieron durante muchos años sobre si España era lo suficientemente libre para recuperar el Guernica: una falacia de autoridad para reforzar su punto. Seamos serios, a casi nadie le importaban -ni le importan- nuestros asuntos fuera de nuestras fronteras.

    Con esta introducción trata de reforzar su credibilidad, su ethos, ligándola a un elemento simbólico, quizás el cuadro más famoso del siglo XX español, que sirve de anclaje para despertar un pathos; para, en definitiva, evocar una emoción en el público. La apertura del discurso con alusión a una obra pictórica de tamaña importancia histórica deslumbra al público, es en sí una suerte de falacia de autoridad, y tiene el mismo efecto que cuando topamos con un conejo en mitad de la carretera y queda paralizado al recibir las largas. El objetivo subrepticio de esta apertura no es alinear las emociones y la empatía del público con el pintor, con su obra, o con la Guerra Civil y la caída de la II República, sino que tiene el objetivo de alinear las emociones del público y su empatía con el orador, a través del símbolo. Sánchez aparenta ser un ciudadano más, un demócrata más, un amante más de las libertades, que adora la obra del genial pintor malagueño, pero lo que subyace es lo contrario: es el componente simbólico del cuadro lo que se pone a su servicio, y que el orador -que Sánchez- aparezca como aparcado a un lado, humilde ante la luz que proyecta el símbolo, no hace sino aumentar el efecto del truco. Es un mago, un funambulista ejercitando sus peripecias.

    Aquí viene el primer bulo -de no pocos, muchos de hecho, dada la escasa extensión de su alocución-. Es completamente cierta su afirmación de que era un país que estaba «aislado, ensimismado en sí mismo…”, pero su afirmación «pero lo cierto y verdad es que España seguía siendo un país pobre», no es del todo correcta: de los alrededor de 150 estados que existían, España en 1975 ocupaba en torno al puesto 40 en renta per cápita. Es cierto que era pobre respecto a las democracias europeas de su entorno y no pretendo abrir un debate inútil sobre el desempeño económico del franquismo: los primeros 20 años, los de la autarquía y la posguerra, fueron un auténtico desastre, y los 20 siguientes España empezó a perfilarse como una economía emergente; de ser generosos, en el ámbito económico la España franquista obtendría como muchísimo un aprobado raspado, pero el punto que quiero señalar aquí es que el equipo de Sánchez ha desarrollado un discurso con tergiversaciones, imprecisiones, o directamente con asertos falaces, y lo ha hecho con una intención muy clara: la de dar coherencia a un relato particular en un ejercicio de lo que en comunicación política llamamos storytelling. Todos los elementos del discurso están subordinados a esa coherencia interna del relato, pero vamos por partes. Tan solo matizar aquí que España ocupa hoy en torno al puesto 30-35 del ranking mundial en renta per cápita: si en 1975 era pobre por ocupar el puesto 40, hoy debe ser más o menos igual de pobre habiendo escalado un puñado exiguo de puestos…

    GDP per cápita España vs mundo
    https://ourworldindata.org/grapher/gdp-per-capita-maddison-project-database?tab=line&time=1970..latest&country=ESP~OWID_WRL
    GDP per cápita España a precios constantes
    https://datos.bancomundial.org/indicator/NY.GDP.PCAP.KN?locations=ES
    Ranking de España en renta per cápita
    Ranking de España en renta per cápita
    Perplexity a partir de datos del Banco Mundial. El prompt utilizado ha sido:
    «Con datos del banco mundial, ¿qué posición ocupa hoy España en renta per cápita y cuál ocupaba en 1975
    «

    Aquí viene el meollo del asunto:

    «En la España de los años 70, esa que algunos hoy miran con nostalgia, o incluso otros prometen resucitar»

    Pedro Sánchez, 8 de enero de 2025

    Este es el objetivo real de toda la parafernalia puesta en marcha con «España en Libertad». Y no se confundan, créanme si les digo que el target de la operación no es la formación de Abascal, es un torpedo en la línea de flotación de Feijóo. Del mismo modo que la estrategia -declarada o no declarada- del PP en 2015 era transmitir la imagen de que Podemos representaba un peligro de bolivarianización de España, a efecto de erigirse en alternativa al populismo arrinconando a un PSOE que no podría gobernar sin la aquiescencia de la formación de Izquierda Radical, el objetivo hoy de un PSOE extraordinariamente débil es alimentar a sus electores con miedo a la «extrema derecha». No les está dando esperanza, les está movilizando con el miedo, y la dependencia del PP de Vox le arrincona como arrinconó al PSOE en 2015 su dependencia de Podemos. Le hace imposible avenirse los apoyos de ninguna otra fuerza política: el PP gobernará solo si, i) La suma PP-VOX da mayoría absoluta; ii) si el PP obtiene mayoría absoluta por sí mismo. Si utilizamos la jerga de Teoría de Juegos, en este juego de suma cero lo que interesa al PSOE es una derecha radical fuerte, pues esto, por varios motivos, debilita drásticamente al Partido Popular y reduce sus posibilidades de gobernar. Lo mismo ocurría en 2015 con Podemos y el PSOE.

    España en Libertad. Pedro Sánchez el mago. Foto de Feijóo y Franco
    Imagen tomada prestada de un artículo de Pedro J. Ramírez en https://www.almendron.com/tribuna/no-es-contra-franco-es-contra-feijoo/

    El PSOE está aprovechando hábilmente la coyuntura de creciente polarización del país: su espantapájaros predilecto, la derecha radical, fue zarandeado al punto de conseguir una sorprendente victoria en las elecciones generales de 2023: dada la calamitosa gestión del COVID-19, no pocos analistas, encuestadoras incluidas, daban por imposible la victoria socialista. No ganó, pero revalidó el gobierno. Y ello fue gracias a su muleta.

    El laboratorio del Gabinete de Presidencia está explotando la baza de VOX, con una mentalidad cortoplacista e incurriendo en un gran irresponsabilidad, para dañar al PP y cosechar votos. La misma irresponsabilidad en que incurrió el PP cuando utilizó a Podemos, allá por 2014-2016, para dañar al PSOE y también cosechar votos. Y no solo como una estrategia de comunicación, sino que -se dice en los mentideros- Rajoy tenía el máximo interés en que Iglesias apareciera en el máximo de tertulias televisivas posibles. Estrategia Irresponsable porque aliena aún más a los electores dispuestos a votar a formaciones radicales y obliga a los partidos del centro a dejar de competir entre ellos y girarse al extremo para competir centrífugamente con las formaciones radicales que disputan su otrora monopolio en su espacio ideológico. El PSOE dice estar muy preocupado por la emergencia de la extrema derecha, pero sus actos traslucen lo contrario. Más bien parecería que está encantado del auge de personajes como Alvise o el propio VOX. Y me remito, como detalle ilustrativo, a la cocina del CIS: obsesionada como está en engordar los apoyos del propio PSOE y de VOX.

    El CIS da ventaja al PSOE y a VOX. Podemos recorta terreno a Sumar
    Pincha para acceder al cuerpo entero de la noticia, de 15/04/2025, en Público.es

    Podrán ustedes pesar: «es imposible que ese espantajo funcione, nadie es tan crédulo como para pensar que los españoles de hoy, los que no votan izquierda -incluidos los de VOX-, andan pensando nostálgicamente en Franco». Para analizar la calidad persuasiva de un relato, hay que ponerse en los zapatos de aquel a quien va dirigido. Lo cierto es que el elector de izquierda tiene esa percepción del elector de derecha -y por supuesto, todo lo que no vota izquierda, es derecha-. Déjenme traerles una imagen muy ilustrativa.

    Opiniones de los españoles en diferentes issues de política pública
    Viciana H, Hannikainen IR, Gaitán Torres A (2019) The dual nature of partisan prejudice: Morality and identity in a multiparty system. PLoS ONE 14(7): e0219509. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0219509

    Este estudio de 2019 no incluye a VOX, pero nos sirve. Como ven, las preferencias de política pública y las opiniones políticas de los españoles de derecha e izquierda en los asuntos más candentes es muy parecida. Los electores de derecha tienen opiniones más conservadoras sobre algunos temas, como el respeto a los símbolos, y un entusiasmo más comedido sobre otros, como el aborto; en definitiva, lo que cabría de esperar. Sin embargo, si los electores de derecha e izquierda fueran de dos Universos diferentes, lo que encontraríamos no sería la misma forma del gráfico pero desplazada hacia la derecha sobre el mismo eje, sino una imagen especular, completamente opuesta. Algo como esta imagen.

    Imagen distorsionada de los electores de izquierda sobre los de derecha
    Cutre-representación de creación propia sobre qué formas gráficas esperaríamos encontrar de las posiciones políticas de votantes de UP y PP si sus posicionamientos en los principales temas fueran antitéticos -mitad derecha de la imagen-. Las líneas negras de en medio simulan el centro político de la escala de autoubicación ideológica; las moradas, las posiciones de los electores de UP; las azules, las de los electores del PP

    Pues bien, ¿cómo se imaginan ustedes que los electores, en particular los de izquierdas, perciben las posiciones de sus conciudadanos? ¿Creen que la percepción se parece más a la mitad izquierda de la última imagen, o la mitad derecha? Atentos a la siguiente:

    Imagen distorsionada de los electores de izquierda sobre los de derecha. Polarización afectiva
    Viciana H, Hannikainen IR, Gaitán Torres A (2019) The dual nature of partisan prejudice: Morality and identity in a multiparty system. PLoS ONE 14(7): e0219509. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0219509 .

    La imagen muestra, arriba, cómo los electores de los diferentes partidos se perciben a sí mismos en una escala de autoubicación ideológica del 1 al 10, siendo «1» izquierda radical o extrema y «10» derecha radical o extrema; y, abajo, cómo los encuestados perciben a los electores de los diferentes partidos. El rojo corresponde al PSOE, el azul al PP, el morado a Podemos y el naranja a Cs. Como ven, la elipse que representa a Podemos está en la misma posición espacial, aunque sustantivamente agrandada en la mitad de abajo. La interpretación de esto es algo así como, por ejemplo: los votantes de Podemos se perciben como ecologistas y los electores de otros partidos perciben que los votantes de podemos «no comen carne». Es un ejemplo muy burdo, pero sirve. Es decir, los ubican correctamente, aunque proyectan una imagen excesivamente estereotipada, como si sus posiciones no tuvieran matices. El elector del PSOE es percibido como más de derecha que lo que se percibe a sí mismo: probablemente se deba a la influencia en la muestra del elector de Podemos que, en aquellos años, con aquello de «PP-SOE, la misma mierda es», percibían al PSOE como un partido cercano al PP. En cuanto al PP y Cs, la forma de sus elipses ni se parece en forma ni en distribución espacial a lo autopercibido por sus votantes.

    Como ven, la opinión distorsionada de los votantes de izquierda radical deforma -y no es posible exagerarlo- sobremanera las verdaderas posiciones de los electores del resto de partidos en lo referente a los principales temas de interés político. No en vano, como ya les he comentado en el artículo sobre polarización, fue 2015 el pistoletazo de salida a la mutación radical del sistema de partidos, y el desencanto y polarización de los jóvenes de izquierda -entre los que yo mismo me encontraba- dio fuerza a una formación que ha coadyuvado a la transformación radical del sistema político en su conjunto en una dinámica centrífuga que no parece tener fin y de la que el auge VOX es el último -de momento- capítulo de la historia.

    El «espantapájaros» funciona: todos «fachas nostálgicos del franquismo»

    Ya entienden ustedes por qué el espantajo aparentemente inverosímil que ha ideado el Gabinete de Presidencia, efectivamente funciona. Sigamos con el discurso inaugural de «España en Libertad».

    Antes de seguir quisiera que repararan en un recurso comunicativo muy habitual y que ya hemos podido observar varias veces en los pocos fragmentos que llevamos de discurso: las pausas dramáticas de alrededor de 3 segundos son casi una norma que se predica en los manuales de comunicación. Lejos de entorpecer el discurso, mantienen al público conectado: si cualquiera de nosotros estuviera escuchando una batería de oraciones sin pausa alguna, no tardaríamos en perder el hilo y la atención. Así, las pausas generan incertidumbre por lo que seguirá, y cierran los pequeños arcos en los que se estructura la construcción de un relato; y, cuando es pertinente, marcan al público que es el momento de mostrar su entusiasmo, por ejemplo con vítores o aplausos. He de decir que, conociendo las artes de la persuasión, analizas a un orador con una lupa diferente al que recibe el mensaje sin reparar en estos artefactos: se me antoja que las habilidades actorales y oratorias de Sánchez son bastante pobres. Se suele pensar que es una suerte de estratega, y no creo que sea un hombre falto de inteligencia -otra cosa es su nivel intelectual-, pero, honestamente, creo que la mayor parte del crédito ha de atribuírsele a los profesionales de la comunicación de los que se rodea; cosa, por cierto, que no puedo decir de la comunicación de los demás partidos, en particular de la derecha española. No es por alabar gratuitamente a un gremio al que en cierta medida pertenezco, es lo que de verdad creo. Y espero que, cuando hayamos terminado de analizar el discurso y vean lo pulcro que es en su estructura y en el uso de los tres elementos de la persuasión, entiendan por qué llego a esa conclusión y aprendan a evaluar cuando el trabajo de un gabinete en materia de comunicación está bien hecho. Sigamos.

    «Nadie, viniendo de tan atrás, ha llegado tan lejos y en tan poco tiempo como la España democrática«

    Este fragmento del discurso es el que más polémica generó: algunos internautas se apresuraron a comentar que, dada una inflación acumulada del 1.400% en estas 5 décadas -dato este correcto-, los españoles habían perdido poder adquisitivo en términos reales. No pretendo soslayar lo dañino de la inflación (he dedicado este artículo a ese menester): hay ámbitos, como la evolución del precio de la vivienda, en los que la evolución de los precios devoran cualquier incremento del PIB en términos reales y que constituyen auténticos dramas sociales de nuestro tiempo. España es, así, el país de Europa en que la juventud se emancipa más tardíamente, con una media de edad de abandono del hogar de los padres de 30.4 años -una auténtica aberración-. Sin embargo, no es cierto que el PIB per cápita haya caído en términos reales, pues la cifra dada por Sánchez ya está en precios constantes.

    Tweet erróneo sobre la relación entre evolución del PIB real e inflación en España
    https://maldita.es/malditobulo/20250109/renta-per-capita-espana-1975-2025-inflacion/

    Lo que ya no es tan cierto es que doblar la renta per cápita en 50 años sea ninguna hazaña. La mayor parte de los países que se independizaron con el colapso de la URSS y la caída del Bloque del Este y entraron en la UE en 2004, han acometido ese logro en bastante menos años. Desde sus respectivas adhesiones, Polonia, Letonia, Estonia y Lituania han duplicado su PIB per cápita a precios constantes en 20 años, casi alcanzado a España en PIB per cápita.

    GDP per cápita España a precios constantes, respecto a Polonia y los bálticos Letonia, Lituania y Estonia
    Todas las medidas están en PPA para que la comparativa internacional esté ajustada por el coste de vida local: https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.PCAP.PP.KD?locations=ES-PL-LV-LT-EE

    Los PIB per cápita a precios constantes de Rep. Checa, Eslovenia y Eslovaquia se han más que duplicado desde su adhesión en 2004. Dos de ellas han superado a España en PIB per cápita.

    GDP per cápita España a precios constantes, respecto a República Checa, Eslovenia y Eslovaquia
    https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.PCAP.PP.KD?locations=ES-CZ-SI-SK En la gráfica parece que España ocupa el segundo lugar por la posición de la etiqueta: ello se debe a un defecto en el interfaz de la página del Banco Mundial, ya que las etiquetas se ordenan por orden de incorporación al gráfico y no por el último valor de la métrica. Eslovenia y Rep. Checa han ya sorpasado el PIB per cápita español

    Entre nuestros vecinos sureños el panorama es similar, con Malta sorpasándonos ampliamente y viniendo de mucho más atrás.

    GDP per cápita España a precios constantes, respecto a sus vecinos del Sur de Europa: Grecia, Malta y Portugal
    https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.PCAP.PP.KD?locations=ES-GR-MT-PT

    Hungría, Rumanía y Bulgaria (estas dos últimas se adhirieron a la UE en 2007 y la primera en 2004) no se han duplicado desde sus adhesiones, pero están cerca. Y si contamos desde la caída del Muro, se han más que duplicado en bastante menos tiempo de lo que lo hizo España y partiendo de posiciones similares a la que tenía España en 1975.

    GDP per cápita España a precios constantes, respecto a Rumanía, Bulgaria y Hungría
    https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.PCAP.PP.KD?locations=ES-RO-BG-HU

    Y aquí viene el golpe de realidad más severo:

    GDP per cápita España a precios constantes, respecto a Irlanda
    https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.PCAP.PP.KD?locations=ES-IE

    En 1994 Irlanda y España tenían el mismo PIB per cápita a paridad, hoy la primera casi triplica a la segunda.

    Más que «Nadie, viniendo de tan atrás, ha llegado tan lejos y en tan poco tiempo como la España democrática», deberíamos decir que «casi nadie lo ha hecho tan mal durante tanto tiempo » como España. El desempeño económico de España en las últimas décadas no es una hazaña, es un desastre en perspectiva comparada, siendo como es un país miembro de la Unión Europea. Y matizar algo aquí: Sánchez utiliza en su alocución la métrica de PIB per cápita a precios constantes y compara la España de 1975 con los países de su entorno, para concluir que sufría de un atraso notable. Yo he utilizado las mismas métricas, buscando ser ecuánime y riguroso, para contrastar sus asertos. Lo preciso porque van a quedarse ojipláticos con los ejercicios de malabares que les quedan por ver: en lo que queda de discurso da unos saltos entre métricas diferentes, dignos del más habilidoso de los acróbatas. En definitiva, pocos países de la UE lo han hecho tan mal desde su adhesión como lo ha hecho España, y, según la vara de medir del Presidente, habríamos de concluir que es un país cada vez más atrasado respecto a los países de su entorno, y, en esto radica una de las principales diferencias con aquel lejano 1975, también respecto de los que no son de su entorno. Lo único que se puede decir a nuestro favor, que en ningún caso justificaría el framing torticero que ha fabricado el Gabinete de Presidencia en lo referente a la trayectoria económica de España, es que algunos de los países que se adhirieron a la UE antes de 2004 tienen trayectorias de estancamiento similares a la española.

    GDP per cápita España a precios constantes, respecto a Francia, Alemania e Italia
    https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.PCAP.PP.KD?locations=ES-FR-DE-IT

    GDP per cápita España a precios constantes, respecto a otros países de la UE

    En todo caso, esto no es óbice para decir que el aserto «Nadie, viniendo de tan atrás, ha llegado tan lejos y en tan poco tiempo como la España democrática«, es un bulo que no resiste la más mínima evidencia. Quizás hubiera sido un buen momento para que Maldita y Newtral fiscalizaran al gobierno, además de hacerlo con los analfabetos económicos particulares, de los que suelen escribir por twitter en contra del Presidente y que, por alguna razón, parecen ser el target predilecto de los fact-checkers. Supongo que considerarán más peligroso a un freaky comiendo doritos en pijama delante de una pantalla, que las mentiras de todo un Presidente del Gobierno. Pero como he venido aquí a enseñarles de retórica, voy a esforzarme en no perder los estribos.

    Entre pausa dramática y pausa dramática sigue cocinando datos a su gusto: recuerden aquello de que cualquier relato -por falaz o cierto que sea- es defendible con los datos adecuados en la mano. Nos recuerda que la tasa de mortandad infantil española doblaba a la danesa en 1975. Añado que, de hecho, hoy España ha superado -por poco- a Dinamarca en ese indicador. Sin embargo, el relato está construido para enfatizar las diferencias entre nuestro 1975 y nuestro tiempo presente: lo cierto es que España en 1975 estaba alrededor del puesto 30 en este indicador, con una tasa bastante baja, como es propio de un país industrial avanzado que caminaba hacia una economía posindustrial -como las de su entorno, aunque con algo de retraso-. Una vez más, un conjunto de medias verdades o verdades adecuadamente seleccionadas, sirven para dotar de coherencia interna a un storytelling que no es tan cierto como los datos de los que se vale: el truco, recuerden esto para más adelante, es la hábil mezcla de métricas relativas y absolutas, con saltos y omisiones convenientes en las unas y las otras a efecto de dar credibilidad al relato. En este caso refuerza su punto con un cherry picking de un país con una métrica avanzada, lo compara con España en términos relativos y obvia la posición relativa de España frente al mundo. Repite esta pauta todo el discurso, y este caso no es ni de lejos el más grotesco: agárrense el cinturón.

    Evolución de la Tasa de mortalidad infantil en España respecto a Dinamarca y el Mundo en las últimas décadas
    https://data.worldbank.org/indicator/SP.DYN.IMRT.IN?locations=ES-1W-DK&utm_source=chatgpt.com

    Las mayores manipulaciones del discurso nos las trae en el ámbito económico. Las únicas verdades, sin matices, que relata en su discurso es la relativa a la posición de las mujeres y minorías sexuales y la ausencia de libertades públicas y políticas durante la dictadura, así como la proscripción al ámbito privado de las lenguas vernáculas de los territorios bilingües.

    «Quienes cantan las virtudes del autoritarismo quieren que olvidemos estas cosas»

    Pedro Sánchez y su muleta VOX. Feijóo y Abascal preocupados

    El objetivo, recuerden, de todo el artefacto es torpedear a Feijóo, y no a Abascal. Son perfectamente conscientes de que con estas artimañas consiguen dar motivos a mucha gente para escorarse a favor de VOX, y les conviene que así sea: alienan y enfadan a todos los que perciben con nitidez lo burdo de la manipulación, a la vez que motivan al potencial elector socialista a través del miedo. Quien se desangra en el proceso es el PP. Recuerden esto: al PSOE le conviene un VOX fuerte y hará lo posible -lo está haciendo- por conseguirlo.

    Vuelve a relacionar el Guernica, ya ubicado indefinidamente en nuestro país, con los avances de estas décadas: «Todos reconocen […] a nuestro país como una de las democracias más prósperas y plenas de Europa y del mundo […] un país avanzado, influyente, abierto y tolerante […] así que eso es lo que vamos a conmemorar durante este año 2025«. El objetivo: de nuevo, la comparación implícita con los nostálgicos autoritarios para articular la falacia del falso dilema. El discurso está construido como si Sánchez fuera un entusiasta más de los avances democráticos y al servicio de los mismos, pero en realidad está poniendo los símbolos y las emociones que evocan a su servicio mediante la alusión contrastiva con lo que representa la derecha radical. De esto va el discurso: Sánchez y el PSOE son democracia y Progreso, su versión más acabada; y lo que hay a su derecha es o autoritario o tibio en su condena del autoritarismo.

    «Nosotros no somos los únicos que celebramos este tipo de efemérides. De hecho, todos los países de nuestro entorno han celebrado el aniversario de sus democracias, lo han hecho usando el mismo hito que nosotros aquí en España, el aniversario de sus democracias, el inicio del fin de sus dictaduras«

    Otra trampa, esta para justificar su pantomima como si fuera realmente una efeméride de la nación y no un arma arrojadiza contra sus adversarios: gran parte de los países de nuestro entorno no han tenido ninguna dictadura; sí la han tenido Italia, Alemania, Austria, Grecia, Portugal y el bloque del Este; si se quiere contar la Francia de Vichy, adelante. Pero no han pasado por ese trance Reino Unido, Irlanda, los países nórdicos y buena parte de los países de Europa Central. Y, en todo caso, todos sabemos que, cuando habla de nuestro entorno, no se está refiriendo a Yugoslavia y el Pacto de Varsovia… No crean que es un desliz casual, todo está finamente hilado en el discurso.

    Aquí viene la traca final: el grado de impostura alcanzado en este fragmento sorprende, incluso viniendo del nuestro Presidente.

    «En 1975 la esperanza de vida al nacer en España era de 73 años, para que nos hagamos una idea, la misma edad que se tiene en Siria o en Uzbekistán«

    ¡Y no le tiembla el rictus! Una maestro retórico, qué duda cabe… Está comparando la esperanza de vida de un sirio -atravesado como ha estado recientemente su país por la guerra- o un uzbeco en 2025, con la de un español de 1975.

    Esperanza de vida al nacer en España y mundo
    https://datos.bancomundial.org/indicador/SP.DYN.LE00.IN?locations=ES-1W

    España ocupaba en 1975 en torno a la posición 15 en el ranking de esperanza de vida al nacer -una de las mejores posiciones del mundo-. Se suele decir que hoy está, puesto arriba o abajo, en la posición tres; Sánchez se hace eco de esta creencia. En realidad esta cuenta excluye a los microestados: si se los incluye estamos en la posición 9-10 con en torno a los 83 años de esperanza de vida. De nuevo, una selección interesada de las métricas. El grado de manipulación en este fragmento es tan burdo que, me atrevería a decir, constituye una notable falla en el discurso desde el punto de vista comunicativo: hasta el más acérrimo simpatizante del PSOE notará la intención del recurso.

    Y cierro el análisis, que ya va siendo largo, con el ejercicio de manipulación más grotesco -sí, más que el anterior- de todo el discurso. Es uno de los pocos momentos en que tiene que fijar su vista en el texto por varios segundos y, no sé si será mi imaginación, creo que lo ridículo de lo que va a pronunciar le hace escapar una sonrisa.

    «De las 15 mayores economías que existen actualmente en el mundo […] solo hay dos que han logrado pasar de ser dictaduras a democracias y de ser países pobres […] a ser países ricos con un PIB per cápita que duplica la media global […] solo dos, Corea del Sur y España han sido capaces de lograrlo«

    Primero utiliza una referencia absoluta, el PIB, para colocar a España entre las 15 mayores economías del mundo y luego salta al PIB per cápita, una métrica relativa. ¿Por qué lo hace? Pues bien, i) si utiliza la métrica absoluta sin ponderar por población, coloca a España entre las 15 mayores economías mundiales; ii) si utilizara la métrica relativa -PIB per cápita- España caería, puesto arriba o abajo, al 30-35, según si se considera nominalmente o a precios constantes, si se ajustara al PPA y dependiendo del año; iii) utilizar la métrica absoluta permite, además de maquillar la verdadera posición de riqueza de los españoles en el ranking mundial, excluir a una buena cantidad de países que han pasado de ser dictaduras pobres a democracias ricas, iv) si utilizara la métrica relativa, tendría que añadir a su lista de dos -Corea del Sur y España- unos cuantos países más, a saber: Chipre, Eslovenia, Estonia, Portugal, Lituania, Eslovaquia, Letonia, Grecia, Polonia, Croacia, Rumanía, Bulgaria o Hungría…

    Caricatura de Pedro Sánchez, sonrisa malvada

    Sorprendería ver a todo un Presidente manipular tan burdamente, pero lo cierto es que es práctica habitual en los que le han precedido y el uso de la retórica es una actividad consustancial a la política, y a la política democrática en especial, más cuanto más mediatizada esté. Recomiendo la lectura de «El Libro Negro de TVE» de J.F. Lamata y su canal de Youtube, La Hemeroteca del buitre: solemos pensar, por una suerte de sesgo de actualidad, que el que nos está mintiendo a fecha presente tiene una predisposición mayor para hacerlo que sus predecesores; Lamata demuestra que no es el caso. Lo que sí juega a favor de Sánchez es que la polarización ha ensanchado la ventana de Oberton en lo que a las tragaderas de su potencial elector se refiere: y lo está aprovechando, vaya que sí. Miente más, pero porque puede, no porque tenga menos ética que otros políticos: generalmente no tienen ninguna; y el PP del Prestige o el 11M son buena prueba de ello. Me vuelvo a remitir a mi artículo sobre polarización si quieren entender el por qué la coyuntura actual facilita la manipulación al aumentar la aversión afectivo-ideológica a los adversarios. Lo que sí que sorprende y dista de ser admisible, es la total ausencia de los fact-checkers como Newtral y Maldita a la hora de fiscalizar la manipulación gubernamental. Eso no tiene perdón, más si cabe conociendo su maña y sus ganas para fiscalizar a twiteros particulares.

    Parafraseo al propio Presidente: la democracia se defiende

    «combatiendo las fake news, porque las mentiras y la desinformación son la principal arma de los enemigos de la democracia»

    Epílogo

    Recapitulemos:

    Logos: el paso de la Dictadura a la Democracia ha supuesto un salto estratosférico de bienestar en todos los órdenes; ha sido un camino de Progreso. Componente racional del discurso. En definitiva, el objeto del artefacto es proyectar la imagen de que la España democrática es excepcional en el mundo, en lo positivo, y que la España tardofranquista era excepcional también, pero en lo negativo.

    Ethos: nosotros representamos el Progreso; el salto de bienestar de estas décadas está ligado a la obra de gobierno del PSOE. Esto no se ha hecho explícito en el discurso; hábilmente han guardado la compostura de declararlo abiertamente: no hace falta, el público al que está dirigido el mensaje lo cree de antemano. Tal asociación constituye la base de la credibilidad del orador. Lo positivo está relacionado con el PSOE y su obra progresista de gobierno, y va tocando a lo largo del discurso los diferentes issues que asociamos con la política progresista; del otro lado están los representantes del pasado, sus nostálgicos, que buscan retrotraernos décadas atrás en la oscuridad.

    Pathos: La idea de Progreso es en sí mismo el núcleo de la forma mentis de la Modernidad. Parafraseando a Raymond Aron, la muy sensata premisa de que cualquier época -presente, pasada o futura- es excelente para estar vivo, contrasta con el sentido común del hombre moderno: hoy es mejor que ayer, y mañana es mejor que hoy. Así, el Progreso, la Democracia, el Bienestar, forman un triángulo virtuoso que sirve de anclaje para el contenido objetivo del discurso a través del subsconsciente del oyente, a través de sus emociones. El anclaje es, para los estudiosos de la retórica, la clave del discurso: liga el mensaje que está recibiendo pasivamente el oyente a sus propias creencias, le hace partícipe activo del discurso, y, por ello, evoca sus emociones y sentido de pertenencia; sirve, incluso, para vencer resistencias a aspectos novedosos, al atarlos a las concepciones preexistentes. Normalmente, las técnicas más sofisticadas de anclaje hacen uso de la metáfora como forma de evocar lo que no está presente y que es preexistente en el acervo popular, en definitiva, en las mentes del público; Sánchez y su gabinete retuercen y manipulan la realidad para ajustarla a las creencias acendradas en ese acervo popular.

    Así, el artefacto comunicativo está diseñado para evocar emociones que emergen de los más acendrados valores y códigos identitarios del oyente. Llaman al miedo, a la necesidad de defender aquello que más valioso es para el colectivo. La ética sobre lo colectivo, por más abstracta que pueda llegar a ser, sirve de válvula de escape al malestar cotidiano: puede irte mal a nivel laboral, de salud, etc., pero si conservas tu virtud cívica, vas a la cama tranquilo cada noche. La estrategia de comunicación busca tocar esa fibra. La extrema derecha es una amenaza para todo lo que somos, lo que hemos construido, lo que podemos llegar a ser. Y la forma más eficaz de defenderlo, es el voto.

    Como ven, este discurso y el conjunto de actos que inaugura, con la etiqueta «España en libertad», y que pretenden -en apariencia- ser una efeméride colectiva de toda la nación, son en realidad un -magistralmente camuflado- llamamiento al voto socialista. Da igual lo que VOX sea, deje de ser, o pretenda ser: es y será la muleta del Partido Socialista; un arma que esgrimir en detrimento de Feijóo. Es una consecuencia inevitable, estructural, de los sistemas de partidos pluralistas polarizados. A río revuelto, ganancia de pescadores. O, como dije en otro lugar, la polarización es el triunfo de los villanos.

    Como dice Sánchez «la libertad nunca se conquista de forma permanente«. Quizás el mayor peligro de estas estrategias comunicativas cortoplacistas e irresponsables sea que, de tanto gritar. ¡qué viene el lobo!, gran parte de la población, los más desafectos -y con muchos motivos para estarlo-, terminen por hacer callo e ignorar los peligros cuando el lobo venga de verdad. Ellos dirán «¡¿Veis? Teníamos razón! Son gente reaccionaria, son fascistas y siempre lo han sido». La historia no se repite, pero rima.

  • Polarización política: el triunfo de los villanos, ¿puede la polarización producir quiebras democráticas?

    Al igual que en el periodo de «entreguerras», los sistemas políticos occidentales caminan en una espiral de polarización. El origen de la polarización está hoy -como entonces- en la acumulación de problemas irresolutos. Cuando las cosas van bien, la «casta» es «élite»; cuando los problemas se acumulan y la «élite» deviene, a ojos del público, en un problema antes que una solución, el Rey aparece desnudo. En este artículo aprenderás cómo la polarización termina operando mutaciones en el sistema político y cómo estas aceleran a su vez la dinámica polarizada, en un proceso que Giovanni Sartori caracterizó como «dinámica centrífuga» del «pluralismo polarizado». Dicha dinámica tiene el potencial -muy real- de producir quiebras democráticas

    Figura antropomórfica que simboliza la democracia a través del Capitolio de EEUU. Refleja tristeza por el declive de las democracias

    El Pluralismo Polarizado

    El genial politólogo italiano Giovanni Sartori (1976) -y no es posible exagerar la importancia de este autor para la disciplina- estableció una tipología de sistemas de partidos que va desde el Partido único de los sistemas totalitarios hasta el extremo más fragmentado de las democracias electorales multipartidistas. Tras un análisis pormenorizado de una serie de casos, llegó a la conclusión de que la fragmentación de un sistema de partidos alcanza su límite en un número efectivo de partidos de entre 5 y 6. No es menester profundizar aquí en el concepto, pero el número efectivo es algo diferente al número total observable en un Parlamento: se excluyen los partidos que, por su pequeño tamaño en las cámaras, no tienen un efecto real sobre la gobernabilidad. Por simplificar y aunque la realidad a menudo sea más compleja, digamos que, cuando el número efectivo supera los 5-6 partidos y existen partidos antisistema en ambos extremos del sistema de partidos, el Pluralismo Moderado deviene en Pluralismo polarizado: la dinámica de la competencia en un sistema de partidos dado pasa de ser centrípeta a ser centrífuga. No se preocupen si no están entendiendo nada de la jerga politológica, pues me aseguraré de que al final de este artículo tengan claros todos los conceptos. Pero vamos por partes

    ¿Por qué la dinámica pasa de ser centrípeta a centrífuga? En el Pluralismo Moderado, los partidos que aspiran a gobernar han de disputarse el centro. Imaginen un régimen parlamentario con un sistema de partidos dominado por 2 partidos grandes: es común que uno obtenga la mayoría absoluta, y, cuando no lo consigue ninguno, otros pequeños partidos facilitan el gobierno de uno de los dos grandes, ya sea en solitario o formando coaliciones ad hoc. El parlamento tiene 400 diputados. En la última hipotética elección, el partido de centro derecha obtuvo 190, a tan solo 10 de la mayoría, el de centro izquierda 110, y los restantes se los repartieron un partido verde y otro liberal (este ejemplo podría ser perfectamente la situación real de la República Federal Alemana durante décadas, excepto por el tamaño de la Cámara).

    Un parlamento hipotético de 400 escaños

    El votante mediano: aniquilado por la dinámica centrífuga del Pluralismo Polarizado

    El partido de centro derecha tan solo necesita el apoyo o abstención de los verdes o los liberales, e, incluso en solitario, su gobierno será probablemente tranquilo, pues no hay partidos extremistas/obstruccionistas representados en la Cámara. ¿Qué tipo de oposición y estrategia electoral crees que deberá proyectar el partido de centro-izquierda para optar a ganar las siguientes elecciones?

    Votante mediano, Anthony Downs
    Modelo del votante mediano: modelizado sobre el bipartidismo estadounidense y, por tanto, con importantes limitaciones al ser aplicado a sistemas multipartidistas. Tomada esta precaución, el modelo sirve para ilustrar los argumentos desarrollados en este artículo

    El politólogo estadounidense Anthony Downs postuló un modelo para explicar la dinámica de competencia centrípeta. Se ha criticado al modelo el ser solo aplicable a sistemas bipartidistas puros, que son muy escasos, pero a efectos divulgativos nos sirve al hilo de este artículo. El modelo postula que la mayoría de los votantes se concentran alrededor de la mediana de distribución ideológica. Incurre en una petición de principio, pero no es descabellada en entornos no polarizados. La clave para entender la dinámica centrípeta es que la masa gris, en torno al centro de la gaussiana -en el punto «M»-, es un electorado en disputa, potencialmente recolectable por ambos partidos, mientras que las partes coloreadas son votantes fieles. En tal contexto, no tiene sentido que el partido de izquierda -el rojo- enfoque una campaña electoral de tintes marcadamente izquierdistas -a la izquierda del puto «A»-, ni que el de derecha -el azul- inicie una campaña de marcados tintes derechistas -a la derecha de «B»-. Puesto que los votantes más fieles van a mantener su voto siempre que el partido esté más cerca de sus posiciones que el partido menos afín, lo racional será llevar la contienda electoral al centro.

    Tal es la dinámica centrípeta -o como Sartori también la llama, «Bipolar»- del Pluralismo Moderado.

    Pero, ¿qué cambia que aumente el número de partidos representados en el parlamento? Primero vamos a precisar otro extremo: esto no tendría que ser per se problemático si se cumple una premisa, a saber, que la fragmentación del número efectivo de partidos refleje un aumento del número de clivajes que atraviesan la sociedad a quien el Parlamento representa. Esto es, que -por el motivo que sea- el número de conflictos políticos importantes en una sociedad haya aumentado, y ello requiera una cantidad mayor de vehículos de representación. Vamos a precisar a más qué es eso de un clivaje.

    Clivajes sociales y Sistemas de Partidos


    Lipset y Rokkan acuñaron este concepto para reflejar aquellas líneas de fractura, aquellos conflictos, que en una sociedad dada determinan los alineamientos políticos y que, por ello, en una democracia electoral determinarán el número y el tipo de partidos representados en el Parlamento. Por ilustrar, el clivaje típico de la sociedad industrial fue el «Obreros versus Capitalistas», y dio lugar a los partidos laboristas/socialistas, por un lado, y liberales/conservadores por otro.

    Clivajes Sociales
Lipset y Rokkan
    Los clivajes más típicos, aunque no los únicos

    Pero, ¿tan problemático es que un incremento del número de partidos no guarde relación con los clivajes políticos? Antes de explicar por qué es problemático a nivel de dinámica del sistema de partidos, atendamos al hecho empírico: lo cierto es que observamos persistentemente una relación del número de clivajes y número de partidos que queda descrita por la siguiente fórmula, donde «N» es el número efectivo de partidos y «D» es el número de dimensiones de conflicto observables en la sociedad.

    N= D + 1

    Observen la siguiente imagen, extraída de «Modelos de Democracia» de Arendt Lijphart:

    Arendt Lijphart: relación del número de temas o clivajes y el número efectivo de partidos

    Como ven, la regresión descrita por la fórmula se acerca a la perfección: los sistemas de partidos de todas las democracias a lo largo y ancho del mundo se ajustan a la fórmula que les he traído con una precisión que bien podría calificarse de sorprendente. Pero, ¿qué ha pasado en los últimos años en España?

    Número efectivo de partidos en España
    Evolución del Número Efectivo de Partidos. Adaptado de Benigno Pendás

    Pues que el número de partidos ha crecido sustancialmente desde 2015 con la entrada con enorme fuerza de Cs y Podemos en el Parlamento. Fenómeno de fragmentación, por cierto, que no ha acontecido -¡ni mucho menos!- tan solo en España. ¿Y qué ha pasado con el número de clivajes?

    Clivajes/conflictos sociales y políticos

    Lijphart caracterizaba a la sociedad española desde hace décadas como atravesada por 2 clivajes importantes y uno de importancia intermedia. Los dos grandes son, por un lado, el socioeconómico o eje izquierda-derecha y, por otro, el centro-periferia que enfrenta, básicamente, a nacionalistas vascos y catalanes con nacionalistas españoles. Si convenimos -y es una tesis que considero sensata- que el clivaje religioso ha ido perdiendo fuelle con el tiempo, y que, como mucho, ha sido sustituido por un nuevo clivaje típico de la sociedad posindustrial, Valores Materialistas Vs Valores posmaterialistas (para mayor detalle pincha aquí); vemos que el número de partidos ha crecido sin hacerlo el número de clivajes. ¿Qué quiere decir esto?

    Dos cosas: que i) los vehículos tradicionales de representación -el PP/PSOE- no responden a las expectativas del electorado; y que, en parte a consecuencia de ello, ii) está aumentando la polarización.

    Y fragmentación del sistema de partidos y polarización son, precisamente, dos de las características -quizás las más importantes- del Pluralismo Polarizado de Sartori. Ya podemos volver al principio aviados con el arsenal teórico adecuado para salir de este dédalo y resolver el enigma de la vertiginosa transformación de nuestro sistema de partidos.

    Pluralismo polarizado: un animal en estado terminal

    Así, cuando un sistema de partidos supera el umbral de los 5 o 6 partidos efectivos, empieza a mutar de forma casi automática. Y ello en parte a una mera cuestión aritmética. Volvamos al ejemplo del Parlamento de 400 escaños.

    Con el tiempo, en nuestro ejemplo hipotético los partidos de centro derecha y centro izquierda han ido desangrándose hasta equiparar sus fuerzas en los 100 escaños; los verdes y los liberales mantienen el tipo; y a los extremos del sistema de partidos surgen con fuerza un partido de derecha radical y otro de izquierda radical. La mayoría para gobernar, siendo el Parlamento de un total de 400 escaños, está en los 201.

    Como fácilmente pueden colegir, ninguna coalición del centro derecha o centro izquierda con los partidos moderados -liberales y verdes- daría lugar a mayoría, pues se quedarían en 150 escaños. En tal contexto, las únicas alternativas posibles son: i) Gran Coalición de los partidos de centro derecha y centro izquierda, sumando 200 escaños que, aunque a un escaño de la mayoría, podría ser suficiente para formar un gobierno en minoría con visos de estabilidad tolerado desde fuera por los partidos radicales de menor tamaño; ii) un gobierno en minoría y débil entre centro derecha y derecha radical o entre centro izquierda e izquierda radical, que por supuesto contarían con la oposición de todos los demás partidos representados en el parlamento. Esta segunda opción, dependiendo del mecanismo constitucional de investidura, puede incluso ser imposible o muy improbable de llevar a cabo, pero a efecto de modelizar las consecuencias de esta eventual situación, vamos a ignorar este punto y vamos a entender como que tales gobiernos son posibles en todo sistema político en que se dé tal coyuntura aritmética.

    La posibilidad «i» ha sido explorada en Alemania en no pocas ocasiones -a tiempo presente, sin ir más lejos, se da una coalición de este tipo- con coaliciones que incluían la CDU/CSU y el SPD; y también en otros países como Austria o Reino Unido, en particular los llamados gobiernos de Concentración Nacional, como el gabinete de Churchill de 1940 que, dada la coyuntura de la 2GM, reunió a líderes de los tres principales partidos -Conservadores, liberales y laboristas- bajo la presidencia de aquel. En un contexto de guerra tales gabinetes dan una imagen a la ciudadanía de unidad nacional y no suelen explorarse por una necesidad aritmética, sino por motivos políticos que lo justifiquen. Si se explora por necesidades aritméticas, este tipo de gobierno es inestable, además de peligroso. ¿Por qué? Piensen en el ejemplo hipotético que hemos citado: si la Gran Coalición decepciona -y todos los gobiernos lo hacen, tarde o temprano- las únicas alternativas donde el elector puede posar sus ojos son los partidos liberal y verde en el centro, y los dos de los extremos. Dado que un sistema político de este tipo se ha fragmentado precisamente porque los vehículos tradicionales de representación no dan solución a los problemas percibidos por la ciudadanía, es de esperar que sean el partido de Derecha Radical y el de Izquierda Radical quienes canalicen el descontento. Así, el resultado a medio plazo de una Gran Coalición es lo que Sartori denominó una dinámica centrífuga caracterizada por la polarización. No se preocupen, cuando avancemos un poco más ahondaremos en el qué y el porqué de la dinámica centrípeta del pluralismo moderado y la centrífuga del pluralismo polarizado. Mi intención por ahora es que entiendan cada pieza del puzzle.

    ¿Y por qué la opción «ii» es también peligrosa? Veamos: este es el punto preciso en el que, con el conocimiento acumulado a este punto del artículo, se entiende con claridad qué es eso de una dinámica centrífuga en un sistema de partidos. El quid de la cuestión es que en el pluralismo polarizado se da un fenómeno que Sartori denominó de oposiciones bilaterales y que da lugar a una competencia de tipo triangular, en lugar de la competencia de tipo bipolar que se da en los pluralismos moderados y en los sistemas bipartidistas.

    Una situación de oposiciones bilaterales se da cuando los partidos de centro, en nuestro ejemplo los partidos de centro derecha, centro izquierda, liberales y verdes, encuentran oposición, ¡tanto a su derecha como a su izquierda! Es esta la razón por la que decimos que la dinámica de confrontación es triangular en vez de bipolar. Lo que ocurre en este tipo de dinámica es que el modelo del votante mediano de Downs se rompe por completo. El partido de centro derecha deja de tener incentivos para competir por el centro con el de centro izquierda, pues se arriesga a ser devorado por el partido de derecha radical, y, viceversa, se produce la misma dinámica entre el partido de centro izquierda con el de izquierda radical. Les traigo de nuevo el modelo de Downs para refrescarles la mente.

    Votante mediano, Anthony Downs
    En el Pluralismo Polarizado, la oposición bilateral obliga al partido de centro izquierda a disputar su espacio con el de izquierda radical -área coloreada en rojo-, y el de centro derecha se ve obligado a hacer lo propio con el de derecha radical -área coloreada de azul-


    Ya entienden por qué llamamos a este animal pluralismo polarizado, ¿verdad? Efectivamente, al obligar a los partidos a abandonar la competencia centrípeta -hacia el cetro- y sustituirla por la competencia centrífuga -hacia los extremos-, el sistema de partidos sufre una progresiva mutación -más bien una progresiva degeneración- en dos sentidos muy precisos: i) las estrategias de comunicación de los partidos son cada vez más polarizadas y confrontativas; ii) los partidos de centro se terminan por parecer cada vez más a los de los extremos, dejando huérfanos y desencantados a los electores moderados.

    Características del Pluralismo Polarizado de Giovanni Sartori

    El observador atento habrá notado ya como el precio que el PSOE ha pagado por aniquilar a los partidos de la Nueva Izquierda -Podemos, Sumar, Más País y demás confluencias-, ha sido parecerse cada vez más a ellos. Ha fagocitado sus votos, sí, pero es un partido menos capaz de competir hoy por el centro de lo que lo era a una fecha que ya se nos aparece tan remota y a la vez tan cercana como 2014. Por ello, pese a haber absorbido gran parte de los votos de la Nueva Izquierda (y no solo, pues también ha absorbido voto catalanista, y no precisamente poco) de 2019 a 2023, tan solo ha pasado del 28% al 31,68% de las elecciones generales de aquel año a las de este último.

    Cruce de variables del poselectoral del CIS de 2023. El auge de VOX alimentó el voto útil al PSOE: electores desencantados de partidos de izquierda radical y nacionalistas votaron PSOE
    Elaboración propia a partir de encuesta poselectoral del CIS. La tabla cruza las variables de recuerdo de voto de 2019 y voto en 2023: se observa un flujo muy notable de voto de otras formaciones de izquierda y nacionalistas hacia el PSOE.

    Las administraciones locales y autonómicas están escasamente mediatizadas y su actividad cotidiana queda lejos del escrutinio del público -a excepción de comunidades como la vasca y catalana en que la política local tiene mucho seguimiento en medios y en el público-. Por ello, el PP aún no ha empezado a notar los efectos de la mutación que su competencia centrífuga con VOX le terminará produciendo, si hacemos caso al modelo de Sartori. Yo creo, efectivamente, que así ocurrirá si termina gobernando en la Administración General del Estado en coalición o dependiendo de VOX. Se verá devorado por la estética y la retórica de la derecha radical como el PSOE se ha visto devorado por la estética y retórica de la izquierda radical.

    Las democracias liberales pluralistas polarizadas, ¿pueden quebrar?

    Así pues, ya sabemos identificar por qué la llegada de la Nueva Política no era un signo de esperanza, sino un síntoma de una enfermedad potencialmente letal.

    Aquí llegan las malas noticias: el pluralismo polarizado es un animal en estado terminal. Detrás no hay otro tipo más de sistema de partidos, detrás del pluralismo polarizado hay un acantilado y al fondo del mismo, el vacío. Uno de los destinos naturales de este tipo de sistema de partidos es la quiebra del sistema democrático. Y no estoy exagerando…

    Ejemplos de países con un Sistema de Partidos tipo Pluralismo Polarizado. Algunos de esos regímenes, quebraron y devinieron Dictaduras
    Países estudiados por Sartori en su tipología de sistema de partidos que pueden ser susceptibles de ser categorizados como pluralistas polarizados por el grado de fragmentación de sus parlamentos

    De esta lista, según refiere el propio Sartori, habría que excluir a Suiza, Países Bajos, Noruega y Dinamarca por no exhibir una dinámica centrífuga: no cuentan con oposiciones bilaterales, esto es, no cuentan con partidos poderosos a ambos extremos del sistema de partidos. Matizar en este punto que nos estamos refiriendo a dichos sistemas políticos en el periodo señalado entre paréntesis; matiz necesario pues, desde la Gran Crisis financiera de 2008, observamos como por doquier emergen pluralismos polarizados en sistemas políticos y periodos que no están incluidos en la tabla, ya que lamentablemente Sartori falleció en 2017 sin posibilidad de ampliar sus estudios. En cuanto a Finlandia, Israel e Italia, son encuadrables en el pluralismo polarizado, exhibiendo una peculiaridad que conviene reseñar. En Israel la presión que ejerce sobre su sistema político la sempervirente hostilidad de sus países vecinos -que es por supuesto recíproca-, actúa como aglutinante de su sistema de partidos. Así, pese a estar su parlamento, la Knéset, enormemente fragmentado -lo sigue estando hoy-, la política internacional genera una suerte de unidad nacional que sirve de dique -hasta cierto punto- contra las dinámicas centrífugas. Lo mismo ocurrió con la presión soviética sobre Finlandia en el contexto de la Guerra Fría: el durante décadas fortísimo partido comunista finlandés fue integrado, al menos en parte, en el sistema político finlandés, pues el resto de partidos tenían un incentivo a mostrarse ambivalentes respecto a él; la cercanía del gigante soviético y sus aspiraciones imperialistas sobre la vecindad, permitieron que el partido comunista jugara el papel de bisagra entre los partidos finlandeses, que deseaban mantener su independencia frente a los soviéticos, y la propia URSS. Este fenómeno de neutralidad estratégica de los finlandeses fue apodado por medios occidentales como finlandización. Así, el partido comunista finlandés nunca ejerció una oposición tan frontal al resto de partidos como la ejercida por otros partidos marxistas de otras latitudes. Ello, junto a la ausencia de un partido de derecha extrema, marginados como estaban en el periodo de posguerra en la mayoría de países occidentales, limitó las tendencias centrífugas al no existir oposiciones bilaterales. Algo parecido y a la vez diferente ocurrió en Italia: allí sí hubo un partido neofascista de importantes dimensiones, el MSI (en torno al 10% del voto en su mejor momento), y un aún más fuerte partido comunista, el PCI (que llegó a superar el 30% del voto en alguna elección). Allí sí hubo, por tanto, oposiciones bilaterales y dinámicas marcadamente centrífugas. Fue un sistema con una inestabilidad crónica, pero el miedo a la fortaleza del PCI aglutinó el sistema político en torno a una coalición de partidos centristas que gobernó ininterrumpidamente -aunque con baile de miembros- durante décadas: la Democracia Cristiana (DC) lideró gobiernos de coalición prácticamente de forma ininterrumpida desde 1945 hasta 1992. ¿Y qué hay del resto?

    Enrico Berlinguer. Partido Comunista Italiano
    Enrico Berlinguer, dirigente histórico del PCI, partido comunista más fuerte en la historia de Europa Occidental

    El resto de los animales en estado terminal de la lista, murieron. A excepción de la V República Francesa, claro está, que aún pervive con una inestabilidad crónica desde su nacimiento. El Chile pre-Pinochet vivió una descomposición acelerada con dinámicas centrífugas y polarización, y un proceso de mimetización de los partidos otrora moderados con los extremos minuciosamente diseccionado por Sartori: si imaginamos que damos a leer las líneas en que el politólogo italiano explica los pormenores del proceso a un cualquiera que desconozca la historia de Chile, adivinará que el final del camino iba a ser un golpe de timón o una revolución. Puede escandalizar esto que digo al lector, pero así lo pienso. Lo mismo cabe decir de la II República española, la República de Weimar, o la IV República francesa, todos ellos animales fenecidos en circunstancias similares, con golpes de timón mediantes y la mutación de sus sistemas políticos democráticos en regímenes autoritarios, con la excepción francesa cuyo golpe de timón -pilotado por el General prócer Charles de Gaulle- dio el paso de la IV a la V República.

    No en vano, el pluralismo polarizado es el ejemplar que con más casos de quiebras ha jalonado la historia de la democracia liberal urbi et orbi. La tasa de mortandad de este animal solo puede calificarse de sorprendente…y preocupante dada la coyuntura actual.

    Si quieres saber cómo el laboratorio del gabinete de Presidencia de Pedro Sánchez está aprovechando la coyuntura de polarización, en este artículo diseccionó con un ejemplo concreto la estrategia de comunicación que está utilizando el PSOE para erigirse en «dique de contención de la extrema derecha». El PSOE está zarandeando el fantasma de Franco para apoyarse en VOX y éste está, torpemente, sirviendo de muleta al PSOE más débil de su historia reciente: es esta estrategia lo que le permitió revalidar gobierno pese a haber perdido las elecciones generales de 2023

    Caricatura de Pedro Sánchez con cara de malvado

    Nota: este artículo, sobre el pluralismo polarizado, y aquel en que analizo la estrategia de comunicación del PSOE para aprovechar en su favor el auge de la derecha radical, iban en origen a ser un solo artículo. Dada la extensión que hubiera resultado, he optado por dividirlo en dos a efecto de no abrumarles con semejante «tocho». Sin embargo, sus temáticas están relacionadas y conviene enlazar la lectura del uno con el otro